Diario Vasco

El menor lastre del Impuesto de Sociedades da alas a la recaudación de Gipuzkoa

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El diputado de Hacienda y Finanzas, Jabier Larrañaga, junto a Jokin Perona y Yolanda Rodríguez en una comparecencia del pasado abril. / SARA SANTOS

  • Solo 6 de cada 100 euros dependen de los beneficios empresariales, por los 10 de Bizkaia y los 8 de Álava

  • Las empresas siguen presentando pérdidas acumuladas, aunque el fisco foral advierte de que «la salud de las compañías ha mejorado»

«Cualquier millón de menos en la recaudación duele, pero es evidente que los vaivenes del Impuesto de Sociedades no nos hacen un roto». El diputado de Hacienda y Finanzas de Gipuzkoa, Jabier Larrañaga, comprende a la perfección la evolución que han sufrido los ingresos del territorio durante los primeros ocho meses del año y entiende la preocupación de sus colegas vizcaínos y alaveses por elhecho de que uno de sus impuestos fundamentales no funcione. Mientras en los primeros meses del año Bizkaia y Álava contenían la respiración y justificaban, sobre todo los segundos, sus peores resultados en «la modificación de la tributación del Impuesto de Sociedades en territorio común», en Gipuzkoa se prefería poner el foco en la evolución de las rentas del trabajo o el IVA para poder vislumbrar si sus objetivos recaudatorios para este ejercicio se podrían cumplir.

La justificación de ese papel parece clara y tiene una vertiente cuantitativa y otra algo más cualitativa. Por un lado, el fisco foral ya entendió hace tiempo que el lastre de la crisis permanecerá en los resultados de las empresas durante varios años y que otros impuestos directos deberían asumir ese rol que dejaba casi desierto Sociedades. En este sentido se entiende que los tipos del IRPF sean más altos que en el Estado y no se contemple una rebaja en el inicio de la recuperación, y también el mantenimiento del Impuesto de la Riqueza y las Grandes Fortunas -que se temía que fuera a ser eliminado con la vuelta del PNV a la alfombra foral-, que este año ha tocado techo y aporta ya 67,6 millones de euros, un 5,1% más que el pasado ejercicio.

Y es que el peso del Impuesto de Sociedades (IS) en la recaudación foral cayó a mínimos el pasado ejercicio. De los 4.104 millones que recaudó Gipuzkoa el pasado curso, solo 251 llegaron de la Campaña de Sociedades 2014, que grava los resultados de las empresas que tributan en el territorio. En porcentajes, apenas supone el 6,12%, rompiendo así el suelo registrado por el gravamen en 2011, cuando suponía el 6,7%. Solo 6 de cada 100 euros que ingresó el fisco guipuzcoano tenía el sello directo de la empresa.

¿Qué diferencia hay con el resto de territorios? Pues una bastante grande. A cierre de 2015, Bizkaia obtuvo a través de Sociedades 1.039 millones de euros de los 6.515 con los que cerró el ejercicio. Esto es, cerca de 1 de cada 10 euros de los que ingresó el fisco vizcaíno el pasado año llegó del IS -concretamente el 9,63%-. Por su parte, Álava ingresó 160,5 millones limpios de Sociedades del total de 1.993 con el que cerró su recaudación. Un 8,05% de la totalidad de sus ingresos dependió de las empresas. El peso de empresas como Petronor y Mercedes provoca que para ambos territorios el gravamen haya tenido históricamente un impacto mayor en sus cuentas que en Gipuzkoa y por ello a estas alturas del año siguen conteniendo la respiración para saber si rondarán la previsión recaudatoria realizada para este ejercicio.

Es cierto que la crisis se ha llevado buena parte de la contribución que realizaban las empresas vascas a la recaudación, pero la comparativa con 2007 muestra que Gipuzkoa ha sido el territorio que mejor ha buscado y encontrado ingresos al margen de este tributo que han podido minimizar su huella. En ese ejercicio previo a la recesión, el peso del IS en la recaudación guipuzcoana era del 12,7% y se lograron ingresar 556 millones por este gravamen. La bolsa total a cierre de ejercicio fue de 4.367,6 millones. Así, podemos concluir que la reducción en un 54,9% de los ingresos por gravar los beneficios empresariales ha supuesto una merma del 6% en la recaudación. Por su parte, Bizkaia ha pasado de ingresar 1.143,4 millones por el IS a los 1.039, un 9,1% menos, mientras que su recaudación se ha resentido un 9,5% en el mismo periodo de tiempo. Y en Álava, la caída de los fondos percibidos por Sociedades alcanza el 52% y los ingresos totales se han visto menguados en un 10%. La armonización del tributo con el resto de territorios gracias al pacto fiscal PNV-PSE-PP también ha tenido un efecto más favorable en Gipuzkoa -en la Campaña 2014 dicho impacto se cifró en 50 millones de euros extra-.

Buenas sensaciones

Pero como ningún euro que pueda caer en la bolsa común es desechable, el Departamento de Hacienda está poniendo este ejercicio especial atención en la evolución de la recaudación del Impuesto de Sociedades para observar si la salud de las empresas mejora o sigue enquistada. Ese desarrollo se encuentra dentro de las «incógnitas» que se aventuraban a comienzos de ejercicio y por los que los territorios vecinos comenzaron a dudar de si sus previsiones de ingresos eran correctas. «En abril teníamos nubarrones e incógnitas. Ahora sigue habiendo nubes pero solventar alguna de esas dudas hace que seamos más optimistas», confiesa Jabier Larrañaga.

Aunque el departamento que lidera Larrañaga se encuentra ultimando los resultados de la Campaña de Sociedades 2015, DV ha podido conocer que la cifra de firmas declarantes volverá a rondar las 25.000 y que en comparación con la campaña anterior, «hay más empresas a las que les sale la factura a pagar y menos a las que les sale a devolver». Sin lugar a dudas, esta circunstancia aportará un impulso extra al buen comportamiento de los ingresos por IRPF (4,2% más) y por IVA propio (+3%). Después de caer hasta el 22,4% en el periodo comprendido entre enero y julio -en comparación con el año anterior-, agosto ha insuflado optimismo y ya se ha ingresado por Sociedades 6,3 millones más que en 2015, con un grado de ejecución tres puntos por encima del mismo mes del pasado año (82,4%).

«El ciclo de la crisis y las pérdidas distorsiona la imagen de la verdadera salud de las empresas. Aunque se sigan presentando pérdidas, la situación del tejido empresarial ha mejorado y se está recuperando, lo que es una buena noticia para nosotros», apunta Larrañaga. Las firmas se encuentran en ese periodo de desapalancamiento, en el que siguen con el lastre de las cuentas negativas del último lustro largo y comienzan a querer volver a invertir para enfrentarse a los desafíos del futuro y seguir manteniendo su competitividad. La implantación de tipos mínimos, la ordenación y supresión de deducciones y la lucha contra el fraude está haciendo también que las campañas recaudatorias sean más eficaces en el territorio.

Más inversiones

A la espera de que el departamento de Hacienda realice la consolidación final de la Campaña 2015 de Sociedades, la evolución de la cifra de empresas que se acogieron a incentivos fiscales por diversas inversiones el pasado curso muestran que ese desapalancamiento se va produciendo, aunque más lentamente de lo esperado. Se han eliminado deducciones y se ha simplificado el sistema a tres tipos de inversiones -activos materiales nuevos, innovación tecnológica y creación de empleo-. Un vistazo a las datos que maneja Hacienda apuntan a que la cifra de compañías que se han acogido a ellas ha pasado de las 2.182 de 2014, a las 2.406 del pasado curso -una subida del 10,3%-.

Las que se beneficiaron por incentivos a consecuencia de inversiones en activos materiales nuevos, fueron 1.195, y gastaron 505,3 millones de euros, un 23,7% más que en 2014, y un 82,8% por encima de las cifras de 2013. Estas firmas se dedujeron en el IS cerca de 50 millones de euros.

En lo que a innovación tecnológica se refiere, el número de empresas que invirtieron en ello se redujo en una veintena hasta las 98, pero la cuantía invertida se incrementó en cerca de 9 millones, hasta los 37,5. La deducción que consiguieron fue de 6,1 millones de euros.

Y en el tercer epígrafe de incentivos, el de la creación de empleo, 1.113 firmas se acogieron a los beneficios fiscales estipulados por reforzar sus plantillas (al menos 4.900 euros por cada empleado indefinido contratado). En total, se dedujeron 13,5 millones de euros.