Diario Vasco

Erreka diseña un tornillo 'inteligente' que consolidará a la firma como líder mundial

Arkaitz Etxezarreta (director técnico), Imanol Olaskoaga (Negocio), Eneko Zubeldia (Producción) y Joseba Salazar (responsable comercial).
Arkaitz Etxezarreta (director técnico), Imanol Olaskoaga (Negocio), Eneko Zubeldia (Producción) y Joseba Salazar (responsable comercial). / MORQUECHO
  • Se empleará en entornos agresivos, como parques eólicos y plataformas petrolíferas en alta mar

  • La cooperativa de Bergara prevé duplicar su facturación en cuatro años, llegando a los 20 millones de euros, e implantarse en China

La cooperativa bergaresa Erreka Fastening Solution apunta alto. Nada menos que a consolidar su actual liderazgo mundial en la fabricación de tornillos 'inteligentes', entendidos como tales aquellos que avisan de que se va a producir una avería, dando tiempo a intervenir con antelación a la rotura. Están diseñados para instalarse en plataformas situadas en entornos agresivos, como los parques eólicos y pozos petrolíferos en alta mar, pero también en desiertos o en centrales nucleares. Se trata de tornillos de gran tamaño, cuya función es sostener las enormes palas de los aerogeneradores o las estructuras flotantes que extraen crudo.

Erreka (Grupo Mondragon) apostó por la tecnología cuando la empresa se vio sumida en la crisis provocada por el derrumbe del sector eólico español. También optó por un cambio de rumbo ante la evidencia de que la fabricación de tornillos tradicionales se empantanaba en un mercado maduro, de poco recorrido y escaso valor. «Así que, de la mano de un centro tecnológico guipuzcoano, decidimos hacer algo diferente. El resultado -indica Imanol Olaskoaga, director de Negocio- ha sido el sistema i-Bolt».

Esta tecnología ha situado a Erreka en cabeza del mercado mundial en este tipo de piezas. Olaskoaga señala que su sistema, que trabaja mediante ultrasonidos, solo tiene como competencia a una empresa alemana. El equipo que se utiliza actualmente tiene el tamaño de dos teléfonos móviles. Se conecta al tornillo (dotado de un chip electrónico en su cabeza) mediante un cable y el operario ve en la pantalla los datos que indican si el ajuste es óptimo.

El i-Bolt comenzó a comercializarse hace tres años y ha permitido dar la vuelta a la situación financiera de la cooperativa. No obstante, Erreka no se ha dormido en los laureles y trabaja en una segunda generación del sistema. El nuevo i-Bolt transmitirá la información desde las plataformas situadas en alta mar a tierra. Es decir, no será necesario que un operario se desplace a los aerogenadores o a los pozos petrolíferos para chequear los tornillos. Serán éstos los que enviarán los datos a los monitores situados en las oficinas de las compañías operadoras.

Menos costes

El ahorro de costes para los clientes será elevado, lo suficiente como para justificar la inversión en un sistema caro. «Al final -explica Olaskoaga- todo es cuestión de números. El i-Bolt remoto está pensado para instalaciones ubicadas en entornos agresivos, donde el coste de desplazar a un operario es cinco o diez veces mayor que en tierra. Se trata de saber qué sale más rentable, el i-Bolt remoto o mandar a los técnicos a la plataformas para chequear de forma rutinaria los ajustes, haya o no problemas». El director de Negocio de Erreka explica que «en el Mar del Norte, por ejemplo en Escocia, el mal tiempo restringe en extremo el acceso a los parques eólicos. Por barco solo se puede utilizar el 25% del tiempo disponible y mediante helicóptero el 40%».

Ahora bien, aunque a primera vista parece que las ventajas del sistema harán que se venda solo, Olaskoaga se muestra realista. «Hay que abrir mercado y para ello se necesitan referencias. El i-Bolt que ahora comercializamos, el que requiere la presencia del operario, despegó cuando se instaló en los aerogenadores de Gamesa y luego en infraestructuras de General Electric, Iberdrola y Enagas. El i-Bolt remoto necesita también de referencias para lograr contratos. El mercado es enorme -señala Olaskoaga- pero todo tiene sus plazos. Cuando vas a vender el producto por el mundo, y en ello estamos, los potenciales clientes te preguntan dónde ha sido probado el sistema y los resultados».

El primer prototipo del i-Bolt remoto estará listo en el segundo cuatrimestre del próximo año y se comercializará a finales de 2018. Olaskoaga conjuga el realismo con una buena dosis de optimismo. El Plan Estratégico prevé duplicar en cuatro años la facturación de esta división de la cooperativa, que cuenta con 55 empleados, pasando de 10 a 20 millones de euros.

El directivo afirma que se trata de una estimación «conservadora», porque se venderá el producto y también se facturará por servicios complementarios: instalación, formación, mediciones, tratamiento de datos e ingeniería. Además, el nuevo i-Bolt se puede instalar en los equipos que ya tienen en funcionamiento Gamesa o Siemens.

México y China

El crecimiento de Erreka irá acompañado de su expansión internacional. La cooperativa ya cuenta con presencia en el exterior, con plantas en México y Chequia, y participaciones en otras empresas de Gran Bretaña, Italia, República Dominicana y Uruguay.

Esta actividad internacional se potenciará con el asentamiento en China, bien mediante una fábrica nueva o en alianza con algún socio local. Además, se reforzará la planta mexicana de Querétaro preparándola para fabricar el i-Bolt remoto, con la vista puesta en la penetración en Estados Unidos. En el radar de la cooperativa también se encuentra Oriente Medio, en tanto que se ha descartado India.

El mercado español casi es residual para la empresa de Bergara, máxime desde que el empuje inicial en la construcción de parques eólicos sufrió un frenazo total. Erreka exporta casi el 100% de su producción bien de forma directa o a través de sus clientes. En España, el único mercado con cierta pujanza para la cooperativa es el del alargamiento de la vida de las máquinas ya instaladas, una apreciación en la que coinciden otras empresas guipuzcoanas, como los fabricantes de turbinas.

El i-Bolt remoto está a punto de ser una realidad, pero la división de I+D+i de Erreka tiene otros siete proyectos en cartera, de los que su directivo no suelta prenda. «Estamos trabajando para la nueva generación de la cooperativa», señala Olaskoaga. La empresa dedica el 5% de su facturación, cerca de 500.000 euros anuales, a investigación, un esfuerzo que se mantendrá en los próximos años.