Diario Vasco

Euskadi es la segunda comunidad con menos deuda, pese a crecer 3.191 millones con Urkullu

  • La deuda total del Estado marca un nuevo récord histórico al alcanzar la cifra de 1,106 billones de euros

El aumento de la deuda pública parece no tener fin, de la mano de unos presupuestos públicos enganchados al déficit como si fuese una droga adictiva y de un conjunto de administraciones que se resisten a frenar más el gasto. A finales del pasado mes de junio, según los datos facilitados ayer por el Banco de España, el País Vasco se mantenía en esa posición destacada y cuidada desde hace tiempo: es la segunda comunidad menos endeudada de España en términos relativos -en relación a su PIB-, pese a que en los cuatro años de la legislatura de Iñigo Urkullu el recurso al crédito ha crecido de forma importante. Nada menos que en 3.191 millones de euros.

Mientras tanto, en el conjunto del Estado se ha alcanzado un nuevo récord, ya que el endeudamiento ha alcanzado la cifra de 1,106 billones de euros -ha crecido en 10.543 en el periodo de abril a junio-, al tiempo que consolida la discutible azaña de superar la cifra del PIB estatal. En concreto, se ha situado ya en el 100,5%,-otro récord para los anales- pese a que el Plan de Estabilidad negociado con la Unión Europea fijaba para este año un límite del 99,14%. El Gobierno central se apresuró a anticipar ayer su convicción de que finalizará el año dentro de los márgenes pactados con Bruselas, y achacó la situación actual al desajuste de plazos entre las nuevas emisiones realizadas antes del verano y los vencimientos que se deben amortizar a lo largo del tercer trimestre.

El gabinete jeltzale de Iñigo Urkullu asumió la responsabilidad de gobernar en diciembre de 2012, cuando el Gobierno Vasco debía ya una cifra respetable. Nada menos que 7.259 millones de euros. La estadística del Banco de España refleja que en el momento de celebrarse las elecciones autonómicas esa cifra ha escalado hasta los 10.450 millones de euros. En términos relativos, se ha pasado de representar el 11,4% del PIB a escalar hasta el 15,6%, lo que supone un aumento de 4,2 puntos.

Y todo esto, ¿es mucho o es poco? Depende de con qué se compare. En términos absolutos y nominales es mucho, porque alcanzar una cifra de 10.450 millones de euros de deuda impone lo suyo. Pero lo cierto es que el Gobierno Vasco se ha comportado como el más comedido dentro de un club de 'manirrotos'. Hay que tener en cuenta que en los últimos cuatro años y mientras el gabinete de Urkullu elevaba sus deudas en 4,2 puntos, el conjunto de comunidades españolas lo hacía en nada menos que 6,7. Tan sólo la región de Madrid presenta unos registros más saludables, al situar su tasa de deuda en el 14,2%.

Las regiones del mediterráneo -informa José María Camarero- siguen liderando el ránking de endeudamiento autonómico, con Cataluña al frente -casi 75.000 millones de euros-, y seguida por la comunidad Valenciana -más de 43.000-. Si se realiza la distribución entre cada uno de sus habitantes, cada catalán debería asumir más de 10.000 euros; los valencianos, unos 8.700 cada uno y en Baleares, 7.500. En el caso del País Vasco la deuda 'per cápita' se sitúa en 4.809 euros.

Más ajustada

Comparada con la legislatura del socialista Patxi López, la gestión del endeudamiento del último Gobierno Vasco también se ha revelado como más ajustada. En los cuatro años de gestión del Ejecutivo del PSE la deuda vasca creció en nada menos que 6.252 millones de euros -prácticamente el doble que en esta legislatura- y subió en 7,3 puntos en relación al PIB. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que el PSE llegó al poder en el momento en que se desató la crisis y el vendaval de la recesión arrasaba a su paso todo lo que encontraba: presupuestos de gastos elaborados en tiempos de vacas gordad, compromisos que no se podían cumplir e ingresos públicos que desaparecían para no volver.

El propio Urkullu se había mostrado especialmente beligerante con el gasto público desarrollado en la etapa socialista, y aunque no ha renunciado a subir el volumen de deuda, también es cierto que ha mantenido el freno de mano tensionado. La liquidación del Presupuesto de 2015 es una muestra de esta estrategia, ya que el Ejecutivo no gastó 662 millones previstos.