Diario Vasco

Francia da luz verde a la venta de Adwen a Gamesa y deja vía libre a la operación de la vasca y Siemens

  • Areva aprueba la venta de su 50% en Adwen mientras el país vecino confía en que la pérdida de control no suponga un impacto en el empleo

Francia cedió ayer en la partida que jugaba con Gamesa y dejó escapar el sueño de crear un gigante del negocio eólico marino. Según fuentes galas, el consejo de administración del grupo nuclear galo Areva resolvió vender su 50% en Adwen a su socio, la firma pilotada por Ignacio Martín, por un precio de 60 millones de euros (muy por debajo del que figura en libros). Ese gesto desbloquea a su vez la operación que manejan la firma vasca y Siemens.

No pudo ser. La 'grandeur' francesa ha quedado de nuevo sepultada por la realidad; y van dos, después de que General Electric comprara el año pasado el negocio de energía y redes de Alstom, algo que sigue levantando ampollas en el país vecino.

Cuando se planteó la alianza entre Siemens y Gamesa, que se completará en la primera mitad del próximo, uno de los escollos que surgió fue qué hacer con Adwen.

Se llegó a una solución, ofrecer a Areva la posibilidad de comprar su parte (algo complicado, pues su situación no es demasiado boyante), encontrar un tercero que adquiriera el 50% de Gamesa o soltar amarras con el proyecto y permitir que la vasca se quedara con la empresa. General Electric se sentó a la mesa, pero su oferta resultó insuficiente. Así las cosas, será Gamesa la que compre esa mitad de su participada que aún no controla. Al tiempo, la firma con sede en Zamudio asumirá toda la deuda de su filial, que los medios galos cifran en unos 230 millones de euros.

La operación habrá de completarse en los primeros compases de 2017, pero desde el primer momento o, incluso antes (los diarios galos adelantaron hace días la suerte final de Adwen), y como hiciera aquella de GE y Alstom, ha disparado las suspicacias.

Francia vivirá unas elecciones presidenciales en la primavera del próximo año, y la suerte de Adwen y de su empleo (el presente y también el futuro) son ya munición electoral. Y es que Francia -sobre todo los políticos locales allí donde la empresa tiene sedes o fábricas- dan por hecho que la nueva Adwen (esto es, Gamesa y Siemens) cumplirán a pies juntillas el plan industrial que maneja la eólica francesa en la actualidad. Algo que no está tan claro.

En especial, los medios franceses ponen el foco en dos fábricas a levantar en la zona del Havre, que ocuparían a unas 750 personas, así como un centro de investigación en energía 'offshore' en la zona. En las últimas semanas, los cargos lectos normandos no han dejado de recordar -con la vista puesta en Gamesa y Siemens- que pasara lo que pasara con la compañía el empleo habría de garantizarse.

En Francia se entiende que esas plantas son de alguna manera la contrapartida de tres parques eólicos marinos de 500 megawatios cada uno que Adwen ha de equipar. Se trata de molinos encargados por los adjudicatarios de esos parques, entre los que se encuentra Iberdrola, accionista de referencia de la actual Gamesa y que manejará un 8% de la futura compañía una vez aterrice Siemens.

Aunque los detalles se conocerán en breve, Gamesa deberá obtener el visto bueno de las autoridades de competencia europea, pues Siemes y Adwen controlan más de un 70% del negocio eólico marino del Viejo Continente.