Diario Vasco

El puerto de Pasaia sigue sufriendo por la chatarra, aunque frena su deterioro

  • En agosto redujo su retroceso acumulado hasta el 4,5%, con 111.000 toneladas menos que en 2015

El tráfico del puerto de Pasaia sigue su penar particular durante este 2016. Cualquier atisbo de mejora o crecimiento de alguno de las mercancías es engullido por la caída del tráfico de chatarra provocado por el cierre de Arcelor Zumarraga. Así lo reconoce la propia dársena, que en una nota remitida ayer advierte que de no ser por esta eventualidad, el resto de mercancías arrojarían un incremento total del 15%. Pero el agujero que deja en Pasaia la chatarra convierte esa tendencia positiva en una caída acumulada del 4,5% hasta agosto.

Si hubiera que darle una nota algo positiva a la evolución, sería que entre julio y agosto el retroceso total se ha reducido en dos décimas, ya que en los siete primeros meses del año la comparativa con el ejercicio anterior reflejaba un -4,7%. Aunque agosto es un mes dónde la actividad portuaria es algo más reducida, el que la caída se estabilice puede ayudar a que la dársena comience a apuntar a un objetivo optimista de tráficos de cara a final de año.

En agosto, la brecha entre el pasado curso y este apenas se ha abierto en 7.000 toneladas movidas. En acumulado hasta julio se cerró con 104.000 toneladas menos descargadas y cargadas en el puerto guipuzcoano, mientras que el cierre de agosto ha incrementado esa diferencia hasta las 111.000 toneladas.

En los primeros ocho meses de 2015, Pasaia ha movido 2.357.000 toneladas en distintas mercancías. El lastre que en este ejercicio ha supuesto el cierre productivo de ArcelorMittal Zumarraga para la dársena guipuzcoana se cifra en 341.000 toneladas menos en el tráfico de chatarra, lo que supone una reducción del 69,9% en dicha mercancía.

Los tráficos más significativos del puerto, como son los productos siderúrgicos, los automóviles, los cereales y la pasta de papel han tenido incrementos superiores al 10%, destacando el tráfico de cereales que se ha triplicado respecto a 2015. Asimismo es destacable también la evolución de la pesca, que supera los 18,5 millones de kilos descargados y se incrementa en un 20% respecto al año anterior.