Diario Vasco

CAF 'amarra' carga de trabajo en Euskadi hasta 2019 con 6.500 millones en pedidos

Tranvía de CAF, que acaba de lograr un contrato con el operador público de Ámsterdam para la entrega de al menos 63 unidades.
Tranvía de CAF, que acaba de lograr un contrato con el operador público de Ámsterdam para la entrega de al menos 63 unidades.
  • En lo que va de año ha ganado 2.500 millones en contratos y la acción se ha disparado un 34%

  • La firma beasaindarra logra un nuevo encargo, esta vez en Ámsterdam, donde entregará al menos 60 tranvías de su plataforma Urbos

El corazón industrial de Gipuzkoa, responsable de buena parte además de las exportaciones que salen del territorio, late con fuerza. Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) respira tranquila en estos tiempos en los que la recuperación económica trata de afianzarse y de desprenderse para siempre de esos fantasmas, muchos de ellos provenientes del exterior, que no permiten lanzar las campanas al vuelo. En esta tesitura, el fabricante de trenes beasaindarra tiene asegurada carga de trabajo para sus plantas vascas hasta, al menos, mediados o finales de 2019.

¿Por qué? La respuesta es sencilla. La firma acumula a fecha de hoy una cartera de pedidos de unos 6.500 millones de euros. Un colchón que sólo en este año ha crecido en 2.500 millones y que permite asegurar que habrá tajo de sobra en los próximos ejercicio para los trabajadores de la central y de la planta de Irún.

También los operarios de Zaragoza (la otra fábrica de CAF en España) pueden dormir sin sobresaltos. Por supuesto, todo esto no hará sino mejorar en el caso de que el fabricante pilotado por Andrés Arizkorreta se lleve el gato al agua en la pugna abierta en Madrid por el macrocontrato de Renfe para la construcción y mantenimiento por 30 años de la nueva generación de los trenes de Alta Velocidad. Una ‘perita en dulce’ de unos 2.600 millones de euros y sobre la que, hay que decirlo todo, planea la duda de si se licitará en breve o -esto es lo más probable- haya que esperar a que se resuelva el desaguisado que se vive en Madrid y alguien encuentre los apoyos suficientes para ser investido y formar un Gobierno.

Pero sin necesidad de pensar en futuras e hipotéticas victorias, lo cierto es que la cartera de CAF luce, y luce mucho. Sobre todo porque incluye algunos importantes contratos logrados en Europa y que se harán en casa y, no es menos importante, con clientes de elevada estabilidad institucional y seguridad jurídica.

No hay que olvidar que esa cesta de pedidos, de la que viven todas las empresas manufactureras, irá mermando según se entreguen los trenes, lo que obliga a, digamos, reponer los contratos. Pero es que a la actual velocidad de adjudicaciones y sobre todo la tendencia ofrecen la mejor de las redes de seguridad.

De eso se han dado cuenta los mercados, que son impasibles en ocasiones pero que también saben apreciar el ‘jamón’ industrial en un país, y más cuando las oportunidades no están tan claras. Cuando el pasado 17 de marzo Arizkorreta y la plana mayor de CAF explicaron sus planes de futuro a la flor y nata de los grandes inversores internacionales ya les avanzaron que la compañía pelearía sólo este año por contratos valorados en nada menos que unos 6.000 millones.

Así las cosas, las acciones de CAF (que cotiza en el Mercado Continuo) cerraron ayer en 344,95 euros por título, lo que supone un 0,58% más que el viernes de la semana pasada y -atención al dato-, un 34,23% por encima del precio con el que la firma de Beasain inició el ejercicio. De hecho, CAF (por la que se ha llegado a pagar 351,9 euros, a finales de agosto) cotiza en máximos de los últimos dos años.

La vuelta al mundo

El anuncio de ayer (esos al menos 63 tranvías para Ámsterdam, en un contrato que incluye la posibilidad de ampliarse en otros 60) son la guinda a ocho meses muy buenos para CAF en lo que a las adjudicaciones internacionales se refiere .

Un ámbito en el que destaca sobremanera el impulso logrado en el Reino Unido, inmerso -a pesar de sus vaivenes políticos e institucionales- en un decidido y, sobre todo, millonario plan de modernización de sus infraestructuras ferroviarias. Entre enero y mayo, la besaindarra ganó dos contratos con acento ‘british’ valorados en 1.050 millones de euros.

Australia (120 millones en dos adjudicaciones anunciadas en febrero y junio), Italia (casi 100 millones ganados para el Metro de Nápoles en junio), Estados Unidos (otros 181 millones, en junio), Ecuador (165 millones en julio), Bélgica (353 millones en agosto) o México, donde se adjudicó diez trenes el mes pasado, son algunos de los lugares en los que CAF ha puesto una pica este año.