Diario Vasco

Las bajas voluntarias de Arcelor invertirán la tendencia cuando se compute agosto

El cierre de la planta de ArcelorMittal de Zumarraga está dejando una huella indeleble en nuestro territorio. Además del fuerte impacto en la economía de la comarca del Alto Urola, también está marcando su impronta en todo el territorio, como se ha podido apreciar en el descenso de los tráficos en el Puerto de Pasaia, las exportaciones o incluso la producción industrial. El cierre de una empresa tractora tan importante también se dejará sentir en la evolución de los EREs. Aunque la producción de la factoría se detuvo en marzo, los trabajadores se vieron afectados por un ERE de movilidad geográfica, que se ha terminado de plasmar en julio tras la decisión de 85 emplaedos de trasladarse a Avilés y Gijón. Otros 206 se acogieron a las bajas voluntarias, que se dejará sentir en los ERES que se computen en agosto.