Diario Vasco
Imagen de una de las bodegas de Rioja Alavesa.
Imagen de una de las bodegas de Rioja Alavesa. / IOSU ONAINDIA

¿Un Rioja con label vasco?

  • La petición de 40 productores de Rioja Alavesa para contar con una denominación propia avanza en los despachos y en medio de la polémica

  • El Gobierno Vasco aceptó en julio iniciar la tramitación del expediente, cuya resolución podría llegar este mismo otoño

La vendimia de este otoño traerá algo más que racimos de uva a la rioja alavesa. La decisión de 40 bodegas alavesas de formalizar el pasado 21 de julio su solicitud al Gobierno Vasco para que tramite la creación de una denominación de origen propia, fuera de la etiqueta asociada a La Rioja, ha desatado una tormenta veraniega acompañada de abundante aparato eléctrico. Unos y otros, bodegueros, Consejo Regulador riojano, Gobierno Vasco, Diputación de Álava y ejecutivo riojano se debaten entre mantener una postura distante desde el respeto y el intento de rebajar tensiones y templar los ánimos, pero lo cierto es que la postura de esos 40 productores, integrados en la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa (ABRA), que cuenta con 116 bodegas asociadas, ha servido para volver a desenterrar los cruces de acusaciones entre intereses partidistas territoriales desde el mismo momento en que la política se cruzó por medio de lo que desde los impulsores de la iniciativa insisten en calificar como una decisión estrictamente empresarial basada en criterios exclusivamente económicos y comerciales.

El deseo de productores de la zona de contar con una DO estrictamente alavesa comenzó a cobrar forma hace alrededor de un año. En noviembre de 2015 ABRA remitió a sus asociados un cuestionario para sondear su opinión acerca de la creación de una marca propia fuera del dominio riojano. Así las cosas, a finales de diciembre saltó una insospechada noticia. Sola y por su cuenta, la bodega Artadi, uno de los productores icónicos de la subzona alavesa de reconocido prestigio internacional, anunciaba que abandonaba el paraguas del consejo regulador riojano para ir por libre. Su propietario, Juan Carlos López de la Calle, remarcó que era una postura personal basada en la constatación de que el modelo actual de la denominación de origen no era válido para bodegas de su dimensión. «En 1990 se producían 80 millones de botellas y en 2014 fueron 400 millones. Es un éxito, pero mi modelo es hacer un vino único, de mis viñas, de mi comarca, de mi pueblo. La globalización no me sirve», argumentó el dueño de la firma ubicada en Laguardia.

Su decisión puso sobre la mesa la realidad de decenas de bodegas de pequeño formato, cuya actividad y potencial quedaba difuminado dentro de una gran estructura comercial como la del gigante regulador riojano. Inés Baigorri, gerente de ABRA, que desvincula la decisión de Artadi de la de su colectivo, apunta en el fondo en idéntica dirección. «El ámbito de la DO Rioja es el que es y la representación tiene la forma que tiene. El criterio de representatividad de los miembros y los votos siempre hemos dicho que no es el correcto ni para nosotros ni para nadie».

Esa desigual distribución se traslada al capítulo de decisiones. «Hay alguna asociación en el seno del consejo que tiene derecho a veto. Nosotros contamos con 5 votos. Cuando uno que tiene derecho a veto lo ejerce y cuenta además con 70 votos, y se necesitan 150 para aprobar cualquier propuesta, pues no hay que romperse la cabeza. En ABRA somos entre socios y representadas 150 empresas pero cuando estás en una mesa de votación en esas condiciones es complicado sacar adelante nada si no hay talante de mirar el bien común, y nuestras peticiones apenas salen», lamenta.

Baigorri se sorprende de que esa dinámica se ha modificado por completo en cuanto trascendió la noticia de que se iban de la DO. «El mismo 21 de julio que dimos a conocer la solicitud resultó que de repente en el Consejo regulador todas nuestras reivindicaciones respecto a temas como indicar el municipio en las etiquetas o el tamaño de las subzonas se aprobaron y tuvieron vía libre, cuando en su día nos llegaron incluso a decir que era algo ilegal. Sería casualidad, pero yo no creo en las casualidades».

La nueva denominación llevará por nombre Arabako Mahastiak-Viñedos de Álava. El Gobierno Vasco ha dado acuse de recibo de la solicitud y ha iniciado el proceso de estudio para ver si cumple los requisitos legales para proceder a su autorización. Desde ABRA creen que en octubre se podría tener ya esa decisión, que dará paso a un proceso de dos meses para alegaciones. Caso de seguir adelante, la solicitud pasará al ministerio español y este lo remitirá a la Comisión Europea, que es quien tiene la última palabra.

Garantizar el futuro

En su comunicado oficial, la asociación sostiene que el objetivo de la nueva denominación obedece a un deseo de «garantizar el futuro de nuestras explotaciones, respetando un modelo de negocio diferenciado, valorando el viñedo y respetando la historia». Baigorri considera que el futuro «en nuestro caso, no puede estar basado en el volumen y en una producción mayor, sino en la calidad». Y lamenta que la actual dirección del consejo regulador «prime a las grandes bodegas frente a las pequeñas, tendiendo a la homogeneización de la marca Rioja».

La solicitud ha desencadenado una escalada de reacciones que no se hicieron esperar. El Consejo regulador riojano expresó su malestar por una actitud que entienden «desleal». A ellos se unió el consejero de Agricultura del Gobierno riojano, Íñigo Nagore (PP) que afirmó tajante que «se está con Rioja o se está fuera de Rioja, porque en una misma región, sobre un mismo tipo de vino, no caben denominaciones de origen distintas». Nagore expresó su «absoluto desacuerdo» con la propuesta porque la doble diferenciación en las denominaciones «solo servirá para confundir al consumidor». Baigorri niega ese extremo. «No se trata de una competencia con Rioja ni nada de eso. Al revés, es otro ámbito diferente con otras normas diferentes que pueda convivir con Rioja. Quienes hemos adoptado esta decisión necesitamos un marco donde nuestras bodegas puedan diferenciarse ante el cliente de una manera clara y un nombre claro. Pero sin ir en contra de nadie, que es algo que se ve hasta en el nombre elegido porque no se utiliza el término Rioja para nada, a pesar de estar en la comarca por derecho. Se ha buscado otro camino para que se vea que es otra cosa».

El debate político se fue calentando. El presidente del PP en Álava, Javier De Andrés, rechazó también la nueva denominación porque «no aporta claridad, sino confusión» al consumidor y «desprestigia» los vinos del territorio. De Andrés afirmó que «hay que diferenciar el vino por criterios de calidad y no políticos». EH Bildu por su parte, calificó, a través de una nota, de «decepcionante» que la Diputación alavesa, gobernada por el PNV y el PSE, apueste por crear una denominación propia pero sin salirse de la DOC Rioja.

El diputado general de Álava, Ramiro González (PNV), por el contrario, ha tratado de quedarse en medio. Al tiempo que afirmaba que se ha tratado de una decisión «empresarial» y no «política» por parte de unas bodegas que entienden que «es lo mejor para su negocio», abogaba por hacerlo sin renunciar a la denominación de origen Rioja y sin romper con el paraguas de la etiqueta riojana.

Para Baigorri y las bodegas que han suscrito la petición de una marca propia alavesa, todo ese debate llega tarde. Su decisión es «irreversible» y aspectos como la subdenominación dentro de la etiqueta Rioja es un esquema que «está superado. No por nada sino porque el camino que ha tomado nuestra denominación es muy claro y responde a una filosofía determinada. Va a ser complicado que se destaque algo diferenciador dentro de Rioja cuando tienes vinculada y asignada una representatividad por volúmenes», apunta.

Prudente silencio

Así las cosas, el Gobierno Vasco mantiene un prudente y discreto segundo plano. En su comunicado al día siguiente de que ABRA cursara su solicitud, elaboró una nota en la que confirmaba el comienzo de los trámites administrativos y daba por «iniciado el primer paso de análisis de la documentación presentada en dicha solicitud. Ante este escenario, el Gobierno Vasco muestra su total respeto por las bodegas que han optado por esta nueva vía, así como por las demás bodegas de Rioja Alavesa que se encuentran en el marco de la DOC Rioja".

Baigorri confirma que el ejecutivo les ha trasladado que «ven legítimo que, como hay un respaldo empresarial, lo tramitarán y estudiarán porque trabajan por todas las empresas vascas, sean del sector que sean, y que nunca van a apoyar locuras que no sigan la ley o no se ajusten a derecho».

Sobre la posibilidad de que la 'marca' Euskadi se incorpore a la etiqueta de la nueva denominación, Baigorri resta importancia a ese aspecto. «Son cosas que se sacan de contexto. Simplemente la ley del País Vasco vitivinícola da la opción de incluir en el etiquetado la región o comunidad autónoma a la que pertenece la bodega. Es una opción que se ofrece. Los de Rioja llevan intrínseca la suya pero quien quiera ponerlo en el etiquetado pondrá Euskadi, País Vasco, lo que quiera. No vas a poner Cantabria o Canarias. Lo cuentan como si fuese algo terrible optar por ello cuando, perdone, nosotros vivimos y trabajamos en esta comunidad. No sé porque es trascendente que alguien ponga País Vasco cuando otros pueden poner Murcia o Castilla la Mancha. Es legítimo. Todo esto me causa risa».