Euskadi redobla su apuesta por la energía de las olas

Un barco transportó e instaló en 2013 uno de los cables que trasladará la energía de las olas desde los transformadores hasta tierra./
Un barco transportó e instaló en 2013 uno de los cables que trasladará la energía de las olas desde los transformadores hasta tierra.

La instalación se inaugurará en primavera y podría, en 20 años, hacer evolucionar los equipos para que produzcan el 10% de la electricidad que se consume en el País Vasco

ALEXIS ALGABASAN SEBASTIÁN.

Euskadi acaba de doblar su compromiso para la obtención en un futuro de energía aprovechándose del mar. El pasado martes se hizo oficial la ampliación de capital que permitirá invertir 13 millones de euros más en el proyecto Bimep, una infraestructura situada en la costa vizcaína que tiene como objetivo servir de banco de pruebas para alcanzar un sistema de producción energética que sea «eficiente y rentable» para la industria. El desembolso supone un respaldo importante hacia un proyecto que lleva acumulados casi dos años de retraso en su puesta en marcha, pero que es una de las puntas de lanza de la Estrategia Energética de Euskadi 2020 y con el que se pretende llegar, en aproximadamente dos décadas, a producir el 10% de la energía consumida en la comunidad a través de este sistema.

«Esta ampliación de capital supone la constatación de nuestra apuesta decidida por las renovables y en un proyecto que no debemos parar», constatan desde el departamento de Desarrollo Económico y Competitividad. Ese interés es el que ha hecho además que la nueva ampliación de capital de la sociedad Biscay Marine Energy Platform (Bimep) por valor de 13 millones de euros, sea asumida en su totalidad por el Ente Vasco de Energía (EVE).

La sociedad se presentó en diciembre de 2011 como una apuesta conjunta entre el EVE y el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE), dependiente del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, con una inversión de partida de 10 millones de euros. Esa sociedad estaba participada al 80% por el EVE (8 millones) y al 20% por IDAE (2 millones). Ahora, y aunque el decreto dejaba la puerta abierta para que el Estado suscribiera el 20% de las nuevas acciones, el IDAE ha declinado esa posibilidad. Así las cosas, el EVE ha invertido en el proyecto un total de 21 millones de euros y dispondrá del 91,3% de las acciones de la sociedad encargada de explotar Bimep.

Y la apuesta verá la luz por primera vez en primavera. Aunque la fecha indicada para que este 'laboratorio marino' dispuesto frente a la costa de Armintza en Bizkaia era verano de 2013, diversas cuestiones técnicas y sobre todo las condiciones de la mar no han posibilitado que se cumplieran los plazos. «En estos momentos estamos ultimando la subestación en tierra y nos falta un estudio de la instalación del cable submarino», detalla Yago Torre-Enciso, jefe de proyectos del departamento de energías renovables del Ente Vasco de la Energía. «Se prevé que si no es para este mes, sea para marzo cuando se solicite su puesta en marcha, de modo que para primavera estará activa», añade.

De esta forma, la puesta de largo del proyecto está prácticamente a punto. Éste se compone de un área de 5,2 kilómetros cuadrados en el mar, acotada por boyas, situada a 1.700 metros de la costa, frente al puerto de Armintza. En esta zona se podrán probar los transformadores que los interesados deseen. Para trasladar a la costa la energía de los dispositivos en estudio amarrados, están dispuestos cuatro cables submarinos de 5 megavatios de potencia cada uno. A través de ellos, se trasladará toda la energía producida por los convertidores de olas hasta tierra y se inyectará directamente a la red de distribución eléctrica general.

Estos cables enormes soterrados bajo el lecho marino -en una zona de entre 50 y 90 metros de profundidad- que comenzaron a instalarse en 2013, incluyen fibra óptica para trasladar datos sobre el funcionamiento y rendimiento de los dispositivos esenciales para la investigación.

«Ningún transformador útil»

Las pruebas están pensadas para realizar en verano, cuando la fuerza de las olas es mucho más baja que en invierno. La costa vasca es además una de las zonas con mejores condiciones para realizar los ensayos, ya que la energía de las olas está clasificada como media-alta. En la zona se ensayarán prototipos de captadores de energías marinas -energías de las olas, las corrientes o la eólica en mar abierto- con el fin de demostrar su viabilidad técnica y económica, así como su seguridad antes de pasar a un estado comercial a gran escala. «De momento, ningún prototipo de los que se han probado es satisfactorio y se siguen realizando ensayos con variaciones o nuevos inventos que puedan hacer parecer este sistema tan bueno como los aerogeneradores de tres palas», apunta Yago Torre-Enciso. Pero para ello estará a partir de primavera el Bimep de Armintza, para tratar de hallar esa tecnología que permita en un horizonte a medio-largo plazo un sistema de producción energética, que según los estudios que maneja el EVE, podría llegar a cubrir el 10% del consumo energético vasco en aproximadamente 20 años.

«Ya tenemos empresas con interés en realizar sus ensayos aquí, que llegarán en cuanto se inaugure la planta», señala Torre-Enciso. En esta cuestión, la crisis ha jugado un papel clave para que se llegue al actual escenario con oferta y demanda en el mismo 'tempo'. «Nuestros retrasos técnicos se han unido a los provocados por la financiación para los interesados en trabajar en Bimep. Al final, por suerte, vamos a llegar todos al punto que buscábamos al mismo tiempo», explica el responsable de proyectos de energías renovables del EVE.

Seguir el ejemplo escocés

Existen pocas infraestructuras similares encaminadas al ensayo de sistemas para la producción de energía mediante la fuerza de las olas como la que se ha construido en Euskadi. «Cuando se firmó el acuerdo, parecía que en cada región de la cornisa cantábrica se iba a colocar un área de ensayos. Era un sin sentido, y la apuesta decidida del Gobierno Vasco ha llevado a que seamos punta de lanza», confirma Torre-Enciso.

En otros países europeos también se había planteado la posibilidad, pero ha sido Escocia la que ha tomado la delantera. «Ellos han tardado siete años en darle un nivel de actividad relevante a la explotación y han necesitado una década para equilibrar sus cuentas», advierten desde el EVE. Así, calculan que siguiendo esa estela podrían en cuatro años tener una actividad de ensayo alta y en ocho o diez años se podría lograr un sistema «eficiente y rentable» y comenzar a construir los parques marinos para producir esa energía.

Hasta entonces, «no queda otra» que tirar de inversiones públicas para poder llegar a ese periodo de madurez del proyecto en el que las empresas comiencen a sumarse al ver que es rentable. «Ahora tenemos el reto de ponerlo en marcha y tratar de que sea lo más autosostenible posible para que los accionistas no deban seguir poniendo dinero en la empresa», admite Torre-Enciso.

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