El tenis lo ha inventado Roger

Diez generaciones han pasado por el filtro y Federer sigue ganando. Su cuerpo ha cambiado, ahora es más duro. Su tenis ha cambiado, ahora es más completo. Su cabeza ha cambiado, ahora está más curtida. Es el mejor de siempre

Roger Federer posa sonriente con la copa conquistada en el Open de Australia. /AFP
Roger Federer posa sonriente con la copa conquistada en el Open de Australia. / AFP
Mikel Madinabeitia
MIKEL MADINABEITIA

Tiene la elegancia de los grandes campeones y la contundencia de los más aguerridos. Un juego maravilloso, mágico, pitagórico. Un tenis de gran angular, como Sergio Leone en sus westerns. El tenista suizo, que acaba de conquistar en Melbourne el vigésimo Grand Slam de su carrera tras doblegar a Marin Cilic en la final, significa la mayor muestra de talento y perfección nunca antes concebida. Roger Federer será el que puso por encima el talento callejero en tiempo de academias, el que hizo de la belleza una máquina de matar, el que apuró su tiempo al máximo porque no quería volver a clase. El puñetazo más eficaz contra el coaching y demás mandangas.

Este domingo contra Cilic tiró de repertorio para salir indemne de cada metralleta. El saque en el momento perfecto, esas voleas imposibles, el slice inalcanzable para un oponente de 2 metros... Todos los recursos los sacó a pasear. Y, además, exhibió dominio de los nervios, control mental, lo que antes le faltaba. Sí. El tenis lo ha inventado Roger.

Tengo gente cercana que no le termina de admirar por su carácter frío y por la eterna comparación con Nadal, tan diferente, tan grande. Otro campeón de leyenda. Pero Federer tiene su estilo y ya no va a cambiar. Esa manera de caminar, de correr hacia la bola como si la teledirigiera hacia donde está él, la brujería que utiliza para tocar todas las pelotas bien, siempre por la parte dulce (¡qué fue de las míticas cañas!), el ace que encuentra siempre en las situaciones límites o la volea que todo el mundo dejaría en la red… pero que él pasa y deja muerta a medio metro de la cinta. La capacidad para contrarrestar cada bola que llega, siempre bien colocado, siempre bien apoyado, bloqueando la ofensiva y enviando una respuesta con billete sólo de ida. El revés cortado buscando desarbolar y el plano buscando finalizar. ¿Pero no era su peor golpe?

Quizá faltó un adversario de más fuste para vibrar con la final. Con Nadal presente volverían a despertar a los ángeles. Una rivalidad que selló Martina Navratilova con una frase que retumbará en la eternidad: «Federer puede ser el mejor de la historia, pero Nadal puede que sea el mejor de los dos». A mí me encantan los dos y me niego a elegir a uno. Sólo pido que duren más. Que no se acaben. Pero hoy la gloria eterna se la lleva Roger. El tenis lo ha inventado él.

Impresionante imagen que recoge buena parte de los títulos cosechados por el suizo a lo largo de su carrera.
Impresionante imagen que recoge buena parte de los títulos cosechados por el suizo a lo largo de su carrera. / @JEUSETMATHS

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