Pelota

Voltereta mayúscula para empezar

Víctor arma el brazo para golpear de derecha ante Bengoetxea VI ayer en el Adarraga de Logroño. Al fondo, Merino II. / DÍAZ URIEL

Víctor y Rezusta suman el primer punto tras darle la vuelta a un 15-7 en contra ante unos confiados Bengoetxea VI y Merino II

ENRIQUE ECHAVARRENSAN SEBASTIÁN.

Oinatz Bengoetxea y David Merino todavía estarán buscando una explicación a la debacle que protagonizaron ayer en el Adarraga en el inicio de la feria de San Mateo de Logroño. No es lógico que una pareja experimentada como la que conforman el leitzarra y el zaguero de Villar de Torre deje escapar un partido que tenían completamente dominado, pero en la pelota puede pasar de todo. Como suelen decir los propios pelotaris, hasta que no se llega al cartón 22 no hay nada decidido. Y a ese lema se aferraron Víctor y Rezusta como a un clavo ardiendo para darle la vuelta a un duelo que discurría plácidamente a favor de sus rivales y que al final acabaron llevándoselo ellos. Voltereta mayúscula. Este primer punto vale su peso en oro, más aún después de lo visto en la cancha. Ahora, afrontan sin presión el resto de compromisos. Todo lo contrario que Bengoetxea VI y Merino II, campeones en 2013, que están obligados a ganar mañana a Altuna III y Untoria para no despedirse del torneo a las primeras de cambio.

El partido comenzó con un claro dominio de Bengoetxea VI y Merino II. Del 3-0 inicial se pasó a un 9-2 en un abrir y cerrar de ojos. Parecía pan comido. Sin hacer nada del otro mundo, la diferencia en el luminoso era importante. Víctor volvió a poner de manifiesto sus ganas, pero esas mismas ganas se convierten en su principal enemigo. Y más en el Adarraga. La sola idea de jugar ante la parroquia local se convierte en una obsesión. Nervios. Quiere hacerlo todo, pero esas prisas le llevan al error. No es la primera vez que le pasa, ni será la última. A pesar de tener un guardaespaldas de garantías como Rezusta, al riojano se le cruzaron los cables. Sus envíos se iban abajo o a la contracancha. Uno tras otro.

Rezusta bastante hacía con aguantar el tipo, pero tampoco daba la sensación de llevar las riendas de su pareja. Los tantos caían de uno a otro lado por la imprecisión de los protagonistas. Tú me haces un regalo y yo te hago otro. Pero la diferencia continuaba siendo importante, en la cancha y también en el marcador (11-4 y 15-7).

A partir de eso momento, llegó lo que nadie imaginaba. Merino II cometió su primer error en el 15-9 y entró en barrena. Al menor de los hermanos de Villar de Torre se le empezó a acumular el cansancio. Ya no le soltaba a la pelota con la misma frescura de antes. Rezusta se dio cuenta y comenzó a castigarle.

Destacados

Primer partido.
Darío decide a base de remates un partido plagado de errores por parte de Peña II y Etchegoin, con el punto de mira muy desviado.
Tercer partido.
Jaunarena fue el más regular en un partido que no pasará a la historia por su calidad. El zaguero de Leitza estuvo al menos seguro.
Balance
Aspe comienza mandando (2-0) en los duelos entre pelotaris de ambas empresas.

Y lo que antes se le resistía a Víctor, ahora le entraba. Su segundo saque, restable, fue acompañado por una paradita al txoko y un dos paredes marca de la casa (15-13). El Adarraga volvía a rugir. Oinatz se resistía. Intentó evitar lo inevitable cruzando primero la pelota y parándola después en el rincón (17-13). Sus aspiraciones seguían intactas.

Un filón en el txoko

Pero el leitzarra se empeñó en restar de aire los saques de Víctor y el resultado fue desastroso. Ninguno de sus dos intentos consecutivos llegó al frontis. Antes había enviado la pelota a la contracancha. Y Víctor se vino arriba. Merino II ya no llegaba con la misma velocidad a cubrir el txoko. Las piernas no le funcionaban como antes y el delantero de Ezcaray encontró ahí un filón. Bengoetxea VI y Merino II no fueron capaces de hacer ningún tanto más. Se quedaron estancados.

Víctor era un huracán. Al txoko, al ancho, saque remate. Y, lamentablemente para sus intereses, Merino II se unió a la fiesta de su paisano y amigo perdiendo dos pelotas consecutivas (17-21). Y Víctor finiquitó la contienda primero con un gancho y luego con una dejada en el txoko. Un 2-15 de parcial. «Debería dosificarme más, pero yo soy así, ese es mi juego», dijo feliz a la conclusión del partido.

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