Pelota

Urrutikoetxea, a velocidad de crucero

Urrutikoetxea, ayer en Labrit. /Garzaron
Urrutikoetxea, ayer en Labrit. / Garzaron

Corrige su pobre inicio para poner contra las cuerdas a un desconocido Bengoetxea VI y Larunbe

JOSEBA LEZETA

Con un inicio de partido «para llorar», según confesión propia, y con el tercer zaguero distinto en siete jornadas ya que Ibai Zabala relevó ayer en el Labrit al titular Ladis Galarza y al primer suplente Andoni Aretxabaleta, ambos lesionados. Mikel Urrutikoetxea sigue a velocidad de crucero. Ni siquiera necesitó su mejor tarde. El propio Zabala apuntó tras el partido que «ya durante el calentamiento, Mikel me ha dicho que se sentía raro». El de Zaratamo se vino arriba una vez cruzado el ecuador del encuentro, sobre todo a partir del 14-14.

La quinta victoria consecutiva de Urrutikoetxea fortalece su posición en la clasificación del Campeonato de Parejas. Empata a puntos en la cabeza de la tabla con Altuna III-Martija y mira la segunda vuelta con optimismo y dosis de tranquilidad ganadas a pulso.

De paso, su triunfo por 17-22 en compañía de Ibai Zabala compromete la posición y el futuro de un alicaído Oinatz Bengoetxea y de un Mikel Larunbe al que se le acumuló el trabajo ante la falta de definición de su delantero. El campeón manomanista sigue encasquillado. Le cuesta mover la pelota, ha perdido fortaleza defensiva y esta vez ni siquiera le funcionó el saque.

«Me dolían las piernas y no he tenido mi mejor día, pero en esos casos hay que seguir trabajando» Mikel Urrutikoetxea

«He hecho daño al inicio; después, al gastarse las pelotas, no podía y ellos han rendido mejor» Mikel Larunbe

Dos faltas de saque de Oinatz

Hasta tal punto que cometió dos faltas: una al escapársele la pelota a la contracancha en el 5-6 en su primera ejecución desde la pared izquierda y otra en el 15-18 que cortó de raíz una hipotética reacción. Nublada su capacidad ofensiva, el delantero de Leitza careció de inspiración suficiente para aprovechar la mayor pegada de Larunbe. Dominó el de Galdakao muchos tantos, aunque sin romper a un Ibai Zabala perseverante a la hora de buscar la pared izquierda y listo siempre para ayudar a cubrir huecos en el txoko. Cumplió de sobra.

Larunbe, muy seguro durante un tramo largo de partido, perdió seguridad al mismo tiempo que emergió Urrutikoetxea con sus remates, principalmente de gancho. No le descentraron las cinco pelotas falladas para el 11-9. Arropado por Ibai Zabala, se vino arriba para volver a unos números positivos más acordes a su trayectoria en la presente competición.

El juego, desangelado, no acabó de enganchar a los pelotazales del Labrit pese al equilibrio que reinó en el electrónico hasta el 14-14. Hasta ese momento, la mayor ventaja de cualquiera de las dos parejas fue de dos tantos. Abundaban los peloteos cortos, rápidos, interrumpidos la mayoría por errores de ambos delanteros.

Bastaron 116 pelotazos para resolver los quince primeros tantos (8-7). Solo cuatro que rebasaron la decena. El encuentro se endureció a partir de ese momento, de tal manera que en los quince siguientes -hasta el 14-16- cruzaron a buena 236, más del doble que en la quincena inicial.

Las pelotas perdieron gas, los huecos abiertos por Larunbe disminuyeron, Ibai Zabala se sintió más cómodo y Urrutikoetxea apareció para sentenciar con un parcial de 1-7 que convirtió un inquietante 14-14 en un clarificador 14-21, sin respuesta por parte de los colorados.

La mayor incertidumbre que planea sobre Urrutikoetxea en estos momentos es el nombre del zaguero. Con Aretxabaleta descartado por el desgarro muscular en el dorsal derecho y Ladis Galarza avanzando en la recuperación del dedo gordo del pie izquierdo, Ibai Zabala surge como una alternativa válida a expensas de las decisiones que adopten los técnicos de Asegarce.

Vuelta increíble de los jueces

El enfrentamiento del Labrit dejó otro detalle cuando tocaba a su fin, en el penúltimo tanto. Urrutikoetxea ejecutó una parada al txoko que parecía inalcanzable. Bengoetxea VI chocó en su carrera contra el delantero rival, que ni se movió ni podía desaparecer por arte de magia. Tanto claro, digan lo que digan. Los jueces dieron vuelta y ordenaron repetir el tanto. Esas decisiones fomentan la picaresca. Mal.

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