Pelota

Untoria, un calvario en silencio

Álvaro Untoria, apoyado en la pared izquierda durante un partido. / LA RIOJA
Álvaro Untoria, apoyado en la pared izquierda durante un partido. / LA RIOJA

El zaguero de Nájera va a cumplir cuatro meses en el dique seco

Enrique Echavarren
ENRIQUE ECHAVARREN

Álvaro Untoria lleva más de tres meses sin figurar en las programaciones, ha desaparecido de las carteleras. El zaguero de Nájera se vistió de blanco por última vez el pasado 12 de febrero en el Beotibar de Tolosa. «Fue un partido de empresa, en Carnavales. Jugué con Víctor contra Arteaga II y Ladis Galarza. No me acuerdo del resultado, pero desde entonces no ha vuelto a jugar», declara. La causa de su calvario es un líquido que le sale en la derecha tras golpear la pelota que provoca que la mano se hinche y al que los médicos no han encontrado aún remedio.

Untoria, de 27 años, cumplirá en julio siete temporadas como profesional y en su palmarés figura un Campeonato de Parejas logrado con Oinatz Bengoetxea en 2015 y otro del Manomanista Promoción en 2013. «Es duro, sobre todo después de haber pasado un año diferente a los anteriores al haberme quedado fuera del Parejas. Parecía que no era mucho, pero lo más desalentador es no saber lo que tengo. Le estás dando vueltas a la cabeza cada día, cada hora. Eso, a la larga, acaba por minarte la moral».

El manista riojano recuerda que «no estaba jugando como siempre porque acababa los partidos con la mano completamente hinchada. Antes no había tenido ningún tipo de molestias similares, pero ese día en Tolosa acabé con la mano muy mal. Si llega a ser el típico mal de manos ya sabría a qué atenerme, pero esto es una cosa distinta, algo atípico para un pelotari».

Incide en que «no sé lo que tengo, ni lo que es y eso te va apagando poco a poco. He hecho mil cosas, pero nadie es capaz de decirme por qué se produce ese líquido que produce la inflamación de la mano. He visitado a un montón de médicos, masajistas y nadie ha encontrado una solución. Llegué incluso a viajar a Santander para pasar consulta con un especialista. Quería tener otro punto de vista, pero tampoco encontró una solución».

«He hecho de todo»

Y desvela que «me he sometido a resonancias magnéticas, me han hecho ecografías y todos coinciden en que no es una lesión rara aunque siga saliendo líquido de la mano. Si me hubiesen dicho que tendría que estar seis meses parado y que luego podría volver a jugar me hubiera hecho a la idea. Pero ir a entrenar y tener que parar es algo desesperante».

El último clavo al que se agarra Untoria es Miguel Moreno, un fisioterapeuta que trabaja en Logroño. «Tiene una máquina que aplica a los nervios de la mano y estoy notando mucha mejoría», adelanta.

Comenzó a entrenarse hace dos semanas. «Acababa de nuevo con la mano hinchada, pero era por haber estado tanto tiempo sin poder tocar pelota. Las sensaciones son buenas, mucho mejores. Quizás tenga que bajar un poco el ritmo de los entrenamientos. Antes paraba para ver cómo respondía la mano y el líquido seguía saliendo, pero desde hace diez días la mano ya no se me hincha. Espero volver pronto a las canchas, pero no me he marcado ninguna fecha en concreto». Podría ser en Sanjuanes, coincidiendo con las fiestas de Nájera, aunque preferiría «hacerlo antes. Son fechas raras en el pueblo. Suele haber un solo festival de pelota. Quiero sentirme de nuevo pelotari. Cuando estás parado echas en falta muchas cosas como salir a la cancha vestido de blanco, hacer la bolsa, el contacto con los compañeros en el vestuario...».

Sin vacaciones

En los últimos tres meses, acude casi a diario al fisioterapeuta, incluso los sábados. «Llevo más de tres meses parado -el martes 12 de cumplen cuatro- y si tengo que esperar más tiempo para reaparecer no pasa nada. Hay que tomarse las cosas como vienen, no se puede hacer otra cosa».

Untoria se ha quedado sin disfrutar de estas dos semanas de vacaciones, como lo han hecho sus compañeros de empresa. «No me importa, me las voy a pasar entrenando. Me viene bien para desconectar. Si hubiese ido a algún sitio estaría dándole vueltas a la cabeza todo el rato. Me conozco, soy muy tozudo. Mejor así, porque seguro que no hubiese disfrutado nada del viaje. Ahora solo pienso en entrenarme. Cada día estoy mejor, las molestias van a menos y eso es buena señal».

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