Pelota | Interpueblos

El triplete de Azpeitia pasa por Oiartzun

Solo Azkoitia en dos ocasiones y Donostia una vez han encadenado tres victorias consecutivas

JOSEBA LEZETASAN SEBASTIÁN.

Ningún equipo ha firmado cuatro victorias consecutivas en los cincuenta años de historia del Interpueblos de Gipuzkoa de mano. Solo dos han ganado tres ediciones seguidas: Azkoitia dos veces -la primera, de 1980 a 1982 y la segunda, de 1995 a 1997- y Donostia una -de 1985 a 1987-. Azpeitia, vencedora en 2015 y 2016, tiene la oportunidad de incorporarse a ese selecto grupo si derrota a Oiartzun en la final de hoy a partir de las 16.30 en el Atano III de Donostia. Al igual que en ocasiones precedentes, no habrá televisión en directo.

En 2015, Azpeitia volvió con fuerza al Interpueblos después de dos ediciones de ausencia por falta de pelotaris suficientes para completar el equipo. Mantener el bloque con el que regresó ha sido fundamental para sus buenos resultados. De los campeones de hace dos años ha perdido únicamente a Jurgi Larrañaga, presente el miércoles como sparring en el entrenamiento efectuado en el escenario de la final. Conserva a Murgiondo, Alberdi, Egiguren, Iriarte y Unanue, si bien estos dos últimos vivirán la final de esta tarde como suplentes. De hecho, han participado en las eliminatorias anteriores.

Un problema en la mano derecha sufrido en semifinales del Torneo Berria con el club Ilunpe hace un par de semanas aparta a Unanue y obliga al delegado Jabi Odriozola a recurrir a un infantil, Aimar Egiguren, debutante en la final. Los cinco restantes ya se calaron la txapela el año pasado. Y cuatro de ellos se impusieron hace dos. Continuidad.

Azpeitia, empatada a cinco títulos en el ránking del torneo, tiene además la oportunidad de alcanzar con seis a Donostia en la segunda posición absoluta, todavía lejos de las por ahora inalcanzables dieciséis de sus vecinos de Azkoitia.

Oiartzun saltará a la cancha con la intención de impedir otro éxito de Azpeitia. Los discípulos de Joxe Juan Esnaola han adquirido protagonismo durante el último lustro. Campeones en 2013, perdieron el cetro ante Donostia un año después y afrontan su tercera final en cinco ediciones.

Lo hacen además con el mérito añadido de haber ayudado a crecer a dos manistas profesionales que ya no figuran en sus filas. Andoni Ugalde y Ander Imaz, protagonistas indiscutibles en las dos ocasiones anteriores, juegan actualmente para Aspe y Asegarce, respectivamente. Encontrar relevo para ellos es mérito de las personas que conducen el club Oiarpe, que maneja un amplio grupo de alrededor de cuarenta jóvenes.

Se enfrentan dos equipos con estructuras distintas. Azpeitia destaca por la compensación de sus parejas. No es fácil encontrar un punto débil. Acaso en cadetes, donde la baja de Unanue obliga a recurrir al infantil Aimar Egiguren, que el mes pasado cumplió 14 años. No guarda ningún parentesco familiar con el juvenil Julen Egiguren, que pertenece a la saga azpeitiarra de pelotaris con ese apellido.

Oiartzun basa su potencial en sus cadetes y juveniles. De todas maneras, la aportación de sus séniors Zigor Salaberria e Iñigo Ugalde -hermano mayor del profesional Andoni- resultó fundamental para doblegar a Zizurkil en una reñida semifinal resuelta por tanteo. Decidió su victoria en el choque de vuelta, imprescindible para obtener el billete para la final. Ahora bien, los azpeitiarras Markel Etxaniz y Daniel Murgiondo parecen lejos de su alcance.

Los dos primeros partidos

Por lo tanto, buena parte de la suerte del choque de esta tarde depende de lo que acontezca en los dos primeros partidos. Los hermanos Aburuza, Unai y Xabier -hijos del segalari Iñaki Aburuza-, poseen dos buenas derechas con las que tratarán de dominar el peloteo en el duelo de cadetes, primero del programa. El zaguero, Xabier, también cumplió 14 años en mayo y es infantil, como su oponente Aimar Egiguren. Los dos Aburuza son campeones de Gipuzkoa en sus respectivas categorías, el delantero como cadete y el segundo como infantil. Dato a tener en cuenta.

El punto fuerte de los azpeitiarras viene de la mano de Unai Alberdi, obligado a desenvolverse de zaguero tras la baja por lesión de Unanue. En 2016, todavía infantil, hizo gala de una zurda de lujo a la hora de acabar los tantos. Todo indica que se le acumulará el trabajo y deberá aparcar el lucimiento personal en favor de la solidez y la garra. El pequeño de los dos hermanos Alberdi, quien el próximo año seguirá aún en esta categoría, ha crecido tres centímetros y ha ganado seis kilos en doce meses.

Muy buenos juveniles

A continuación saltarán a la cancha los juveniles para disputar un encuentro que reúne numerosos ingredientes. La calidad de los cuatro promete espectáculo. Los oiartzuarras Oroitz Sein y Ekain Etxeberria han ganado sus seis partidos anteriores, lo mismo que los azpeitiarras, en cuya pareja se han alternado tres manistas: Jon Alberdi, delantero de todavía 17 años que ensaya desde hace tres meses con Asegarce; Julen Egiguren, pelotari que alterna aún apariciones de zaguero y de delantero; y Gorka Iriarte, otro delantero.

El mayor de los Alberdi, zurdo con hechuras de diestro, intentará llevar la batuta del juego, para lo que necesitará impedir que Ekain Etxeberria, zaguero a seguir de cerca, imponga su golpe en el Atano III. Promete ser una bonita pugna, a la par que decisiva.

Menos equilibrado se presenta el enfrentamiento que cerrará la final entre Salaberria-Ugalde y Etxaniz-Murgiondo, claros favoritos. El zaguero azpeitiarra llega a la cita menos apurado por sus obligaciones laborales que el año pasado. En aquella ocasión regresó a casa dos días antes de la final tras permanecer dos semanas en la ciudad francesa de Pontarlier sin tocar ni siquiera la pelota. Esta vez ha podido rodarse sin problemas. De hecho, el miércoles jugó en Usurbil.

Cincuenta ediciones avalan al Interpueblos de Gipuzkoa, competición con historia y relejo fehaciente de la labor llevada a cabo en pueblos y clubes. Pese a perder patrocinios, la federación conserva con orgullo su torneo estrella, en el que en esta ocasión han participado veintiún equipos. Los 2.500 euros que percibirá el campeón y los 1.250 del subcampeón atestiguan las apreturas del momento. Pero la ilusión y el interés con el que los pelotaris se toman el Interpueblos está por encima del dinero.

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