Pelota

Más tiempo parado que en la cancha

Asier Agirre, en el Labrit de Pamplona después de la elección de material del miércoles para la final de la jaula de Promoción. / CALLEJA
Asier Agirre, en el Labrit de Pamplona después de la elección de material del miércoles para la final de la jaula de Promoción. / CALLEJA

Agirre ha pasado un calvario con las lesiones desde que debutó en 2015. El delantero del barrio de La Rochapea disputa hoy (ETB1-17.00 horas) en el Labrit la final de la jaula de Promoción ante el tolosarra Peña II

ENRIQUE ECHAVARREN

«Estoy contento porque estoy teniendo continuidad en los últimos siete meses y puedo jugar a pelota, que es lo que más me gusta», declara Asier Agirre, un pelotari que ha vivido un auténtico calvario con las lesiones desde prácticamente el día que debutó como profesional, el 13 de junio de 2015 en el Labrit de Pamplona, el mismo escenario en el que hoy se jugará la txapela del Cuatro y medio de Promoción contra el tolosarra Jon Ander Peña. El festival comienza a las 17.00 y ETB1 conecta en directo a las 18.00 horas.

«No salía de una lesión y me metía en otra. La primera fue al mes de debutar. Me fracturé el dedo anular de la mano derecha y estuve tres meses en el dique seco. Reaparecí y me rompí el escafoides de la muñeca izquierda. Otros cuatro meses parado. Regresé a las canchas tras superar un mal de manos, jugué cuatro meses y me rompí un tendón en el dorsal del brazo derecho -la misma lesión que padeció en su día Aimar Olaizola pero no tan grave-. De nuevo a parar tres meses, pero luego sufrí una recaída y el tiempo sin jugar se alargó durante medio año. Voy a cumplir dos y medio como profesional y en total he estado 13 meses sin jugar», rememora.

El delantero de La Rochapea reconoce que «con todo lo que me ha pasado he aprendido a no rendirme nunca, a levantarme y a darle importancia a cosas a las que no lo haces cuando estás en activo y solo piensas en ganar y ser el mejor». Ese afán de superación le ha convertido, a su juicio, en una persona «mucho más fuerte y maduro».

«Espero al mejor Peña, ha madurado mucho y le veo muy fuerte, es un pelotari impredecible»

A sus 22 años, desvela que «he tenido siempre muy claro que a pesar de tener que estar en casa lesionado mucho tiempo lo que realmente quería es jugar a pelota. Desde que era un crío. He sacado fuerzas de donde no había, nunca he pensado en dejarlo. Lo que me ha pasado me ha servido para tener una actitud positiva. Eso no quiere decir que no haya habido bajones, pero es algo que acaba curtiéndote».

Agirre es ahora otro. «Juego asiduamente y estoy disfrutando. Lo he pasado mal, no voy a ocultarlo, pero al menos puedo seguir haciendo lo que me gusta. Ha habido pelotaris como Idoate, Irujo o Zubieta que han tenido que colgar el gerriko por graves lesiones».

Su contrato con Asegarce expira en septiembre de 2018, pero en estos momentos en lo único que piensa es en gozar en la cancha. «No he podido hacerlo hasta ahora. A todos nos gusta ganar, pero entre mis prioridades ahora mismo está disfrutar y seguir progresando».

Esta tarde disputa su primera final del Cuatro y medio de Promoción, aunque ya tomó parte en la de Parejas. «Estoy con ganas e ilusión. Físicamente estoy bien y de juego también. Para mí es un premio jugar esta final». La característica que le define es «la rapidez» y reconoce ser «muy cabezota». Se amolda muy bien a la jaula «al jugar siempre adelante», aunque admite que el punto débil de todos los delanteros se encuentra «en el resto». Siempre le ha gustado jugar en el acotado. Los pelotazales de los torneos de El Antiguo y Mallabia pueden dar fe de ello.

Respeto al rival

Respeta a su rival, el tolosarra Jon Ander Peña. «Le veo muy fuerte, es un pelotari que le da mucha velocidad a la pelota. Impredecible, esconde muy bien el golpe y nunca sabes donde a mandar la pelota. Ha madurado mucho desde el año pasado y sé que tendré que hacer las cosas muy bien si quiero ganarle. Espero al mejor Peña», proclama.

A pesar de ser «nervioso por naturaleza», reconoce estar «tranquilo». Revela que «la gente me para estos días por la calle y me da ánimos, aunque igual acabas un poco saturado. En la cancha siempre intento dar lo mejor posible, pero no siempre te salen las cosas como esperas. No todos los días se juega una final y es algo especial».

Agirre sabe que el premio para el vencedor «es muy gordo, pero prefiero no darle muchas vueltas. Jugar en Primera es algo muy grande y si consigo la txapela sería la bomba, pero después de todo lo que he pasado, me quedo con haber llegado a la final y jugar partidos de seguido».

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