Pelota

Los sueños, a veces, se hacen realidad

Jon Ander Peña entra de aire con la derecha en posición forzada ante Asier Agirre ayer en la final del Campeonato Promoción del Labrit de Pamplona. / EDUARDO BUXENS
Jon Ander Peña entra de aire con la derecha en posición forzada ante Asier Agirre ayer en la final del Campeonato Promoción del Labrit de Pamplona. / EDUARDO BUXENS

Agirre jugará el año que viene en Primera tras derrotar en la final de Promoción a Peña II en el Labrit. El delantero pamplonés supo controlar mejor los nervios, cosa que no hizo el tolosarra, para llevarse a casa su primera txapela como profesional

ENRIQUE ECHAVARREN SAN SEBASTIÁN.

Asier Agirre es el nuevo campeón del Campeonato del Cuatro y medio Promoción. El delantero de La Chantrea superó en la final del Labrit a Jon Ander Peña (22-20) y sucede en el palmarés de la competición a Erik Jaka. Es la primera txapela como profesional para el pelotari pamplonés y, en cierta medida, se la merece por todo lo que ha pasado hasta ahora. Las lesiones se han cebado con él. Cuando le han dado un respiro, cuando ha podido tener continuidad, el manista navarro ha respondido.

A nadie le hubiera sorprendido también que ganara Peña, sobre todo por su arreón inicial, pero el tolosarra cometió más errores de lo debido, no supo mantener su ventaja y lo pagó muy caro. Siempre estuvo ahí, en la pomada, pero el último dos paredes de Agirre acabó con todas sus ilusiones.

PALMARÉS

Año Campeón Subcampeón
2017
Agirre Peña II
2016
Jaka Darío
2015
Gorka Jaka
2014
Artola Altuna III
2013
Lemuno Olazabal
2012
Jaunarena Untoria
2011
Mendizabal III Lemuno
2010
Idoate Merino II
2009
Urrutikoetxea Argote
2008
Olaetxea Mendizabal I
2007
Díaz Argote
2006
Mendizabal I Apezetxea
2005
Arretxe II Julen Retegi

Se jugó a gran ritmo. Ni Agirre ni Peña querían entrar en batallas que supusiesen un gasto extra de energías. Apenas si hubo peloteo. Mejor acabar rápido los tantos, cuanto antes. Y a esa premisa se aferró el tolosarra cuando la chapa le favoreció con el primer saque después de rodar durante interminables segundos por la cancha del Labrit. Y el tanto cayó a su favor con la ley del mínimo esfuerzo. Un pelotazo. Saque. Repitió la jugada dos tantos después.

Agirre se mostraba muy blando en el resto y Peña lo aprovechaba para cruzar la pelota de gancho, para pararla en el txoko o abrirla al ancho. Tercer saque, todos muy bien dirigidos a la pared, con violencia, y 0-6 a su favor. La táctica funcionaba a las mil maravillas. Para qué exponer más cuando no hace falta. Pero Agirre acertó de gancho y la decoración cambió por completo. Se fue directo al cestaño y sacó una pelota que se le atragantó a Peña.

Las tornas cambiaban de bando, de color. Fue el puntillero pamplonés quien aprovechó las condiciones de su material para protagonizar la remontada con una tacada de siete tantos consecutivos (7-6), tres de ellos logrados también con el disparo inicial. La lucha por la txapela volvía a estar abierta. Se había igualado la final. Y así se mantuvo hasta su conclusión. Agirre seguía llevando la voz cantante pero sus ventajas (11-8 y 14-9) eran neutralizadas inmediatamente por un Peña que se resistía a doblar la rodilla y a poner en bandeja el triunfo al contrario (14-14). Varios tantos antes, los finalistas se concedieron sendos regalos el uno al otro al cometer falta de saque. Asier primero, en el 11-9, por tiro corto. Jon Ander acto seguido, en el 12-9, en esta ocasión por pasarse de la distancia.

La suerte, de espaldas

Agirre volvía a la carga (17-14), pero Peña no se amilanaba. El tolosarra consiguió empatar a 18 con el sexto de sus saques al que precedieron dos aperturas de zurda al ancho y 19, el sexto y último abrazo en el marcador de la final, con un gancho como para quitarse el sombrero. Pero al manista guipuzcoano le faltó contundencia. Tras un resto endeble permitió que Agirre parara la pelota en el txoko y que finalizara después con una apertura (20-19). Y también un poco de suerte. Hizo sonar la chismosa con la zurda al tanto siguiente con todo a su favor. Esos detalles son los que en determinadas ocasiones deciden un partido, una final, una txapela, un título.

Peña decidió arriesgar. No le quedaba otra y pilló a contrapié a Agirre y colocó en el marcador un inquietante 21-20, pero no aprovechó el saque y se quedó a medio camino. Agirre jugará el año que viene en la jaula de Primera. Es el único que tiene su plaza garantizada. Un premio gordo. Le ha llegado antes que el sorteo de Navidad. Seguro que en La Rochapea ayer tiraron cohetes. Los sueños, a veces, no siempre, se hacen realidad.

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