Pelota

El saque cambia de manos

Uterga estalla de alegría ante un Barrenetxea cabizbajo.
Uterga estalla de alegría ante un Barrenetxea cabizbajo. / J.M. LÓPEZ

Uterga, finalista tras una mala tarde de Barrenetxea IV con su mejor arma

J.L.SAN SEBASTIÁN.

El primer saque de Endika Barrenetxea botó detrás de la raya del seis y medio. Pasa. El segundo fue corto. Falta. Mal comienzo. «Era consciente de que me suele costar entrar en los partidos. Suelo ir poco a poco», señaló el zaguero hernaniarra después de su derrota. «Esta vez, sin embargo, en lugar de ir entrando, me he ido saliendo del juego».

15 BARRENTXEA IV

30 URTEGA

Tiempo de juego
42 minutos y 47 segundos.
Pelotazos a buena
152.
Tantos de saque
Barrenetxea, 2. Uterga, 9.
Faltas de saque
Barrenetxea, 3. Uterga, 1.
Tantos en juego
Barrenetxea, 10. Uterga, 17.
Tantos perdidos
Barrenetxea, 1. Uterga, 2.
Marcador
0-3, 1-3, 1-5, 2-5, 2-8, 3-8, 3-10, 6-10, 6-11, 7-11, 7-14, 10-14, 10-15, 11-15, 11-21, 12-21, 12-22, 13-22, 13-23, 15-23 y 15-30.
Momios de salida
a la par con tendencia por Barrenetxea IV.
Botilleros
Aritz Zubiri aconsejó a Endika Barrenetxea y Etxeberria III, a Xanti Uterga.

En Galarreta no encontraron ni rastro de los excelentes saques de Barrenetxea IV ante Urriza cuatro días antes. Acabó con dos tantos directos y tres faltas. Balance negativo. Exiguo para aspirar a ser finalista. Insuficiente para ni siquiera inquietar a un notable Uterga que retomó su mejor versión para vencer por un contundente 15-30 -el resultado más abultado desde que comenzó la liguilla de semifinales- y plantarse por segunda vez en la final del Torneo Kutxabank. Dos años después de la primera y de nuevo contra Javier Urriza, el próximo sábado en Galarreta.

«Estoy muy contento», reconoció Uterga pocos minutos después de su victoria. «He alcanzado mi objetivo y no siento ninguna presión para la final». Eso no significa que salga derrotado de antemano. Al contrario, ha recibido una inyección de moral que le hará peligroso.

El saque, gran arma de Endika Barrenetxea para los duelos individuales, cambió de manos en esta ocasión. Basta un recuento de los números para avalar esa afirmación. El hernaniarra terminó con dos tantos y tres faltas. Le sirvió de poco cambiar del ancho al rincón en el 13-22, ya dentro de la última decena. Mientras, el alcalde de Doneztebe anotó en su cuenta nueve tantos -incluidos los dos últimos de la semifinal- y cometió una sola falta. El mundo al revés.

«Me ha funcionado el saque», argumentó Uterga. «He acertado con el bote y eso es medio saque. Cuando a un zaguero le cruzas la pelota a la pared izquierda, problemas».

Jugó cómodo el delantero de Doneztebe. Llevó la iniciativa del juego lo mismo cuando dispuso del primer disparo que cuando le tocó restar o entró en el peloteo. Tocó pared izquierda con sentido y elegancia. Ejecutó la dos paredes con maestría, como en aquella a botepronto que firmó en el 12-22. Se adornó en varias dejadas. Posee una técnica prodigiosa.

Dirigió las operaciones desde un espacio de unos pocos metros cuadrados. Barrenetxea apenas logró sacarlo de esa zona de confort en la que dibuja jugadas. «Etxeberria III, mi botillero, me ha dicho que juegue como en los partidos de parejas. Que haga las mismas cosas: tocar la pared izquierda, colocar la pelota...». Cumplió a rajatabla los consejos. Lo hizo incluso con un par de pelotas separadas en la elección de material por Barrenetxea IV, más vivas.

El hernaniarra, desdibujado, arrastra unas molestias en el tendón de Aquiles de las que ha estado pendiente los últimos días. Posiblemente afectaron más su estado anímico que el físico.

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