Pelota

Mucho ruido y pocas nueces por ahora

Irribarria no pudo frenar a Urrutikoetxea. / JOSÉ MARI LÓPEZ
Irribarria no pudo frenar a Urrutikoetxea. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Urrutikoetxea y Untoria, finalistas del Master Codere tras imponerse a Irribarria y un fallón Larunbe

ENRIQUE ECHAVARREN SAN SEBASTIÁN.

Urrutikoetxea y Untoria son los primeros finalistas del Master Codere gracias a su victoria de ayer en un desangelado Labrit de Pamplona sobre Irribarria y Larunbe por 22- 10. No fue un partido brillante, ni mucho menos. Tampoco pasará a la historia de la pelota. Se enfrentaban cuatro de los ocho mejores pelotaris de la temporada, baremo establecido por medio de un ránking -similar al que se utiliza en el tenis-, pero salvo Urrutikoetxea, que se mostró acertado en el remate, el resto no pasó del aprobado raspado. Incluso hubo algún suspenso. Urrutikoetxea y Untoria se medirán mañana al ganador del Bengoetxea VI-Rezusta ante Altuna III-Albisu.

22 URRUTIKOETXEA - UNTORIA

10 IRRIBARRIA - LARUNBE

Tiempo de juego:
40 minutos y 17 segundos.
Pelotazos a buena:
302.
Tantos de saque:
Urrutikoetxea, 3. Irribarria, 1.
Faltas de saque:
Urrutikoetxea, 0. Irribarria, 0.
Tantos en juego:
Urrutikoetxea, 10. Untoria, 0. Irribarria, 6. Larunbe, 1.
Tantos perdidos:
Urrutikoetxea, 2. Untoria, 0. Irribarria, 3. Larunbe, 6.
Marcador:
1-0, 1-1, 5-1, 5-6, 15-6, 15-9, 17-9, 17-10 y 22-10.
Momios de salida:
100 a 80 a favor de Urrutikoetxea y Untoria. 60 a 100 por abajo.
Incidencias:
floja entrada en el Labrit de Pamplona en la primera jornada del Master Codere. 300 personas.

La semifinal tuvo dos protagonistas, ambos vizcaínos. Urrutikoetxea en el lado positivo y Larunbe en el negativo. El delantero de Zaratamo, cuyo concurso estuvo en el aire los días previos al arrastras molestias en el dedo corazón de su mano derecha producto de una fisura, se encontró muy cómodo en la cancha. Encontró numerosas pelotas para entrar al remate y acabó el tanto como buen puntillero. Hasta una decena subieron a su casillero de esta forma. Y, además, tres saques.

Por contra, Larunbe fue un manojo de nervios desde que la pelota se puso en juego. No atraviesa un buen momento el zaguero de Galdakao. La pelota se le escapa de las manos con excesiva facilidad y eso nunca es bueno. Para el 3-1 ya había mandado tres pelotas al colchón superior con la derecha. Perdió la confianza y se salió del partido.

Ante esa tesitura, Irribarria se vio obligado a llevar él solo el peso de la pareja. El de Arama trabajó a destajo, pero apenas si obtuvo réditos. Solo fogonazos, como las tres voleas en el 5-3, 15-8 y 15-9. Entró de aire al resto de saque para ayudar a su compañero e incluso atrasó su posición en la cancha, pero cuando no pudo hacerlo los tantos fueron cayendo uno tras otro en el casillero de Urrutikoetxea y Untoria. Larunbe no pudo quitarle pelota a su paisano y acabó entregándosela. Una vez, dos veces, tres, cuatro...

Escasa emoción

Hubo ciertas dosis de emoción hasta el 6-6. A partir de ahí, Urrutikoetxea y Untoria, que hizo un partido correcto, sin lujos, se fueron directos al 15-6 con una tacada de nueve tantos consecutivos que dejó la semifinal vista para sentencia. No había nada que hacer por parte de Irribarria y Larunbe. El poco público que acudió al Labrit esperaba otra cosa. Le habían prometido el oro y el moro. De momento, mucho ruido y pocas nueces. Ojalá que la cosa cambie hoy.

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