Pelota

Arteaga reaparece 130 días después

Axier Arteaga realiza ejercicios de musculación./LOBO ALTUNA
Axier Arteaga realiza ejercicios de musculación. / LOBO ALTUNA

El delantero lasartearra se enfrenta a Laso en la previa del Cuatro y medio de Asegarce tras superar una doble tendinitis rotuliana en sus rodillas

ENRIQUE ECHAVARRENSAN SEBASTIÁN.

Axier Arteaga pisó ayer de nuevo la cancha del Labrit de Pamplona para entrenarse junto a Oinatz Bengoetxea en la jaula. Con chandal y sudadera. Mañana lo hará de blanco, 130 después de ganar la final del Manomanista de Promoción ante Bakaikoa. «Ese fue el día más bonito de mi vida como pelotari», recuerda el delantero lasartearra, quien desde esa fecha, el 20 de mayo, ha permanecido en el dique seco por culpa de una tendinitis rotuliana en ambas rodillas. No tuvo que pasar por el quirófano, pero la recuperación ha ido más lenta de lo esperado. En principio, los médicos le dijeron que podría estar listo para jugar a mediados de julio, pero era demasiado pronto. Pasó agosto y las sensaciones tampoco eran positivas. Y ha tenido que esperar a finales de septiembre para volver a ponerse los pantalones largos.

«Desde que me puse en manos de los médicos -arrastraba molestias en las rodillas desde el inicio del Campeonato del Cuatro y medio de Promoción- ya sabía que la recuperación iba a ser más lenta que si fuese otro tipo de lesión», afirma. El único tratamiento era reposo. Durante todos estos meses, ha acudido dos y tres días a la semana a Gasteiz para proseguir con la rehabilitación. «Me conozco la carretera de memoria, habré hecho unos cincuenta viajes entre la rehabilitación y las clases de IVEF. Unos 5.000 kilómetros en cuatro meses», bromea. Y lo sigue haciendo. «Ahora voy dos veces a la semana y luego iré una», avanza justo antes de entrar en la consulta del doctor Mikel Sánchez.

El prestigioso traumatólogo gasteiztarra le ha infiltrado en dos ocasiones plasma sanguíneo con factores de crecimiento, la última el pasado 7 de junio. «Cuesta más que haga efecto que otros tratamientos», reconoce el pelotari guipuzcoano, quien desvela que hace tres meses también le aplicaron ondas de choque. «Al principio pensaba que no sería una lesión tan grave, pero con el paso del tiempo me he dado cuenta de que no era ninguna tontería». Nada que ver a lo que tuvo que padecer cuando tuvo que operarse de ambas manos con solo 16 años. Llegó a plantearse que igual tendría que dejar de jugar a pelota.

«Me conozco de memoria la carretera a Gasteiz, en cuatro meses le habré hecho al coche 5.000 kms»«Si doy buena imagen y pierdo no me iré contento a casa. Quiero ganar, el premio es jugar en Primera»

Arteaga admite haber pasado el verano «lo mejor posible». Se le ha hecho dura la rehabilitación, pero más ver a sus compañeros jugando a diario y no poder hacerlo. A pesar de ello, también ha sacado conclusiones positivas. «Psicológicamente, esta lesión me ha hecho ser más fuerte. Afortunadamente, lo malo ya ha pasado». Ha disfrutado de una semana de vacaciones en Cambrils junto a su familia.

Pese a no poder jugar, no ha descuidado la preparación física. «He hecho bicicleta estática casi todos los días, pesas y también mucho frontón. Le daba a la pelota a pie quieto, sin forzar». Y cada día que pasaba regresaba a casa más contento. «Se ha acabado el calvario, ha sido más largo y duro de lo esperado. Los fisioterapeutas me han dicho que no hay riesgo de una recaída».

Desvela que «desde que me lesioné, mi ilusión era recuperarme para poder jugar el Cuatro y medio. Estaba pensando en ello todo el día. Ahora voy a poder disputarlo. Fue algo mutuo entre la empresa y yo». Reaparece mañana, en la única previa para la jaula en la rama de Asegarce. Su rival es Unai Laso, que también debuta en Primera. Arteaga se ha preparado a conciencia pese a sus limitaciones. Además del de ayer, ha completado otros tres entrenamientos en la distancia. Erasun y los aficionados guipuzcoanos Egiguren y Urbieta han ejercido de 'sparrings'. «Me he encontrado bien del todo, a gusto, pero una cosa es entrenar y otra bien distinta jugar. En caliente no siento dolor, pero reconozco que me falta esa chispa, ese ritmo de competición que dan los partidos. No tengo miedo a la lesión. Según las últimas ecografías que me han hecho, las rodillas están curadas al 100%».

No se conforma con dar una buena impresión. «Quiero ganar. Si doy una buena imagen, pero pierdo, no me iré contento a casa. Además, el premio es muy grande. Poder jugar en Primera no es algo que pasa todos los días. Espero dar lo mejor de mí, pero todos sabemos lo que juega Laso. Ha cuajado un gran verano y ha progresado mucho».

Arteaga está igual de ilusionado que el día de su debut. Después de pasar un calvario casi en secreto, el delantero de Lasarte-Oria aspira ahora a recoger el fruto de tantos días de sufrimiento, de tantas horas de gimnasio, de tantas gotas de sudor derramadas. Mañana en el Labrit vuelve a sentirse pelotari una vez más. Todo ha merecido la pena.

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