Pelota

La pelota, en manos de una física

Sara Ruiz Gutiérrez-Solana es la autora de un estudio sobre el comportamiento de las pelotas. / UPV
Sara Ruiz Gutiérrez-Solana es la autora de un estudio sobre el comportamiento de las pelotas. / UPV

Sara Ruiz propone en su trabajo de fin de carrera un método para evaluar el material desde una perspectiva científica

JOSEBA LEZETA

Sara Ruiz, basauritarra de 24 años, ha descubierto un mundo desconocido para ella gracias a su trabajo fin de grado, un proyecto de fin de carrera universitaria. Estudió la carrera de Física en la UPV y estaba ante la última etapa previa a conseguir el título. Ella misma explica la elección. «Cuando acabas el grado, te ofrecen una lista de temas. Entre las propuestas figuraba la posibilidad de hacer un estudio sobre el coeficiente de restitución de las pelotas de mano. Me pareció interesante juntar la física y el deporte, y opté por él».

«Ni siquiera soy muy aficionada al deporte», reconoce la basauritarra. «Sin embargo, desde que me metí de lleno en este trabajo me fijo más en los partidos de pelota. Nunca había estudiado nada sobre esto. No sabía nada de esta modalidad. Me ha parecido interesante».

Durante su trabajo, para el que ha necesitado varios meses, ha recibido la ayuda de dos pelotaris aficionados, Iker Gardoki y Endika Basáñez, con los que entabló contacto a través de la Federación Vizcaína de pelota. Le acompañaron en las pruebas de campo realizadas en el frontón Bizkaia de Bilbao.

Sara Ruiz detalla que recurrió a «doce pelotas de diferentes categorías por edad y fabricadas por tres peloteros distintos: Cervino, Zulaika y Otero. Efectuamos dos tipos de lanzamiento: vertical y horizontal. Los grabé en vídeo. En los verticales, realizados desde una altura de diez metros del que se extraía la altura alcanzada en cada bote, observé diferencias en los coeficientes. Al comparar los resultados coincidieron en buena parte con la catalogación de la propia federación: toque, mixta y goxua. Pero encontré variantes».

Diferentes golpeos

Las dificultades para el estudio llegaron con los lanzamientos horizontales contra el frontis, que corrieron a cargo de sus dos ayudantes pelotaris. Pronto se dio cuenta de que no se iban a producir dos iguales. «Me dieron problemas porque cada golpeo es distinto», señala la joven física vizcaína. «Variaban la velocidad y el ángulo, así como la trayectoria. La pelota bota en distintos planos. Para extraer conclusiones exactas hace falta una máquina de lanzamiento automático, un cañón como el que poseen los tenistas para los entrenamientos». Ese aparato garantizaría una regularidad en los lanzamientos que permitiría una comparación más real del material.

Pasó las grabaciones al ordenador para aplicarles el programa Mesure Dynamics, que permite el análisis automático de movimientos en vídeo y los representa en diagramas y tablas de excel. Así, obtuvo la posición, velocidad y aceleración de las distintas pelotas en cada instante del lanzamiento.

Sara Ruiz aporta que «sería útil incorporar el valor numérico de coeficiente de restitución de la pelota -obtenido a través del programa empleado-, junto a los valores de masa, diámetro y núcleo». Asegura que «mi estudio puede ayudar de alguna manera, pero hay que profundizar más. Hace falta investigar más para poseer una mayor base científica».

Artesanía y ciencia

«En otros deportes la reglamentación sobre el material está mucho más definida», añade la autora del proyecto fin de carrera. «Pienso que el coeficiente de restitución es algo más que se podría tener en cuenta en la pelota a mano».

Este indicador aportaría información sobre el bote de la pelota, si bien conviene tener en consideración que en este punto influyen también factores como la temperatura, el rozamiento o el desgaste, producto de la propia antiguedad de la pelota.

Podría servir de ayuda a los peloteros y a los intendentes de las empresas o al seleccionador de material, personas encargadas de encontrar las pelotas idóneas para cada frontón, para cada modalidad, para cada torneo, para cada partido, para cada manista.

Fabricantes como «Zulaika, Otero, Cervino y Punpa tienen su técnica», añade la física formada en la UPV. «Su labor es artesanal. Dominan los materiales y se basan sobre todo en la experiencia acumulada durante años de trabajo. Creo que mi estudio deja las puertas abiertas a algo más científico».

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