Pelota

Olaizola II y Ander Imaz ganan en Tolosa (22-20) a Altuna III y Martija

Olaizola II y Ander Imaz ganan en Tolosa (22-20) a Altuna III y Martija
Iñigo Royo

Suman el segundo punto y acaban con la imbatibilidad de sus rivales

ENRIQUE ECHAVARREN

Aimar Olaizola y Ander Imaz sumaron este viernes en un abarrotado Beotibar de Tolosa, en el que la humedad hizo acto de presencia, el segundo punto del Campeonato de Parejas merced a una trabajada victoria sobre Jokin Altuna y Julen Martija, quienes perdieron su condición de invictos. El binomio de Asegarce asciende a la tercera plaza de la clasificación tras ser capaz de levantar un partido muy complicado que cayó de su lado merced a una reacción a la desesperada.

A remolque siempre en el luminoso -no consiguieron ponerse por delante en el luminoso hasta el 21-20- fue el veterano delantero de Goizueta quien acabó imponiendo sus galones ante una pareja que acabó pagando muy cara su bisoñez. Martija mandó la última pelota al colchón superior y ahí se acabó la historia. Otro zaguero con más experiencia quizás hubiera actuado de otra forma.

Hasta entonces, los pelotazales que poblaron las gradas del histórico recinto tolosarra fueron testigos de un choque intenso, jugado de poder a poder por los cuatro protagonistas. Nadie quiso dar su brazo a torcer desde que la pelota se puso en juego y eso se trasladó a la cancha. Permanecieron en pie durante más de 77 minutos después de cruzarse a buena 627 pelotazos.

La guerra de guerrillas en la que se enzarzaron Olaizola II y Altuna III -dieron todo lo que llevaban dentro, alternando aciertos con errores- no tuvo un vencedor claro. Ambos lograron el mismo número de tantos de saque, el mismo en juego, pero en el apartado de los errores el amezketarra cometió dos más que Aimar y por ahí se le fue el partido.

Con dos zagueros muy parejos de golpe, que no rompen, fueron los delanteros quienes se vieron obligados a llevar la batuta del juego. No les quedaba otra. Ni Imaz ni Martija eran capaces de imponer el mando. Aimar tiró de defensa y veteranía para frenar las acometidas de un Altuna III que volvió a exprimirse físicamente al tener que ser el faro de la pareja. No es la primera vez que lo hace y deberá seguir haciéndolo.

Lo malo es que puede acabar pasándole factura en un campeonato tan largo y exigente como el Parejas. Apenas si ha descansado desde que ganase la txapela del Cuatro y medio. Aimar se encuentra en la misma situación, pero el goizuetarra se lo toma de otra forma, con más calma. Como dice el refrán, más sabe el diablo por viejo que por diablo...

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos