Pelota

Oinatz se agarra a un clavo ardiendo

Oinatz Bengoetxea corre en busca de la pelota. / LOBO ALTUNA
Oinatz Bengoetxea corre en busca de la pelota. / LOBO ALTUNA

El leitzarra, con un dedo roto, hará todo lo posible para evitar la renuncia. Recibe masaje, se aplica hielo, lleva un parche antiinflamatorio y el jueves decidirá en la elección si juega contra Víctor en el Adarraga

ENRIQUE ECHAVARREN SAN SEBASTIÁN.

Oinatz Bengoetxea quiere disputar el domingo en el Adarraga de Logroño el último partido de la liguilla de cuartos del Campeonato del Cuatro y medio ante Víctor Esteban. Va a hacer todo lo posible por estar allí, por luchar por las semifinales, pero a día de hoy su concurso está en el aire. El delantero de Leitza se lesionó el sábado en el Labrit de Pamplona en el transcurso del partido que le enfrentó a Danel Elezkano. «Fue en el 12-15. Elezkano entró de gancho y al intentar devolver la pelota con la derecha sentí un dolor muy intenso en el dedo índice. Le di fatal. Seguí jugando, pero durante cinco minutos el dolor era muy intenso», recuerda.

Al acabar el partido se desplazó a la clínica La Asunción de Tolosa para que le realizaran una radiografía. El resultado fue claro, no había duda. Oinatz padecía una fractura en la primera falange distal del dedo índice de su mano derecha que podía obligarle a renunciar al campeonato y, a la vez, a sus aspiraciones a revalidar el título conquistado en 2016.

Con el paso de los días, la evolución de la fractura va por buen camino. El propio pelotari es quien siente la mejoría en primera persona. «Estoy más esperanzado que ayer vista la evolución de la lesión. Llevo un parche antiinflamatorio y el dolor se ha reducido. La fractura es entre la punta del dedo índice y el primer pliegue de la falange. Es una zona más fácil de proteger que otras y eso me da más confianza. He golpeado de forma muy suave el dedo contra la mano y no me duele. Eso es buena señal».

Oinatz esperará hasta el jueves, fecha anunciada para la elección de material, para hacer una prueba definitiva. Tras la misma decidirá si juega o dice adiós a la jaula. «Probaré con una férula para ver cómo responde la mano al golpeo de la pelota. Tengo una larga experiencia en fracturas -se ha roto todos los dedos salvo este- y espero tener opciones de jugar contra Víctor», dice.

Reconoce el vigente campeón que «ahora mismo me encuentro bien, pero tendré que comprobar cuando golpee la pelota cómo se transmite el dolor al resto de la mano. Tengo muy claro que si no estoy en condiciones de jugar, renunciaré. No pasa nada. No saldré a la cancha si no estoy al 100%, por respeto a la pelota y a los aficionados».

Su planificación semanal incluirá masaje, hielo y el citado parche. «Lo mejor sería reposo, pero voy a intentarlo. Los masajes liberan mejor la zona y posibilitan las vías de curación», sostiene.

Un precedente

El leitzarra ya se vio obligado a renunciar en el Manomanista de 2015 por lesión en el dedo índice de su mano izquierda. Se lo fracturó durante un entrenamiento previo a la final en el Bizkaia de Bilbao. La gran cita se retrasó una semana para ver si mejoraba, pero el leitzarra hizo otra prueba y en cuestión de minutos se dio cuenta de que era imposible jugar.

Oinatz se vio obligado a dejar su plaza a Mikel Urrutikoetxea, a quien había eliminado en semifinales en el Labrit de Pamplona (22-7). El de Zaratamo se plantó en la final por la vía de la sustitución y se proclamó campeón tras derrotar a Aimar Olaizola por 19-22 en el recinto de Miribilla para delirio de la afición vizcaína.

Más

Fotos

Vídeos