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El Navarra Arena, alternativa al Bizkaia

El exterior del Navarra Arena, edificio que alberga en su interior el nuevo frontón de Pamplona. :/Diario de Navarra
El exterior del Navarra Arena, edificio que alberga en su interior el nuevo frontón de Pamplona. : / Diario de Navarra

El nuevo frontón de Pamplona iniciará su actividad en septiembre de 2018. Posee capacidad para 2.982 espectadores y relegará al Atano III de Donostia del circuito de las grandes finales

JOSEBA LEZETASAN SEBASTIÁN

El Navarra Arena de Pamplona y sus gradas desplegables con capacidad para 2.982 espectadores, prácticamente igual a la del Bizkaia de Bilbao, significarán un nuevo salto para la mano profesional a nivel de infraestructuras. Cuando se inaugure dentro de diez meses, Asegarce y Aspe dispondrán de dos recintos para sus grandes acontecimientos del año, sobre todo las finales del Manomanista, el Parejas y el Cuatro y Medio, sin descartar otras citas puntuales de envergadura.

El frontón forma parte de un Navarra Arena multifuncional cuyo presupuesto total asciende a 60 millones de euros. Su inauguración está prevista para el 29 de septiembre del próximo año con la final del Masters. Nicdo, empresa pública que gestiona el edificio, también se ha asegurado la final del Campeonato del Cuatro y Medio de 2018, prevista para el 18 de noviembre, dos meses después.

Rafa Etxeberria, gerente de Asegarce, argumenta desde la óptica de su empresa que «va a ser una buena alternativa para nuestras finales. Posee un aforo cercano a los 3.000 espectadores y es bueno que dispongamos de varios recintos a los que poder ir. Hasta ahora contábamos con un frontón Bizkaia que dispone de una capacidad similar. El Ogueta de Vitoria ronda las 2.500 plazas y el Atano III de Donostia, que tiene actualmente casi los mismos que el Adarraga de Logroño –unos 1.600–, se ha quedado pequeño para estos acontecimientos. En cuanto a la actividad semanal de los sábados en Pamplona, seguiremos con el Labrit, sin descartar que los días en los que vaya a quedarse pequeño recurramos al nuevo por capacidad, por comodidad...».

La incorporación del Navarra Arena de Pamplona al circuito de la mano profesional dificulta aún más la posibilidad de programar finales en San Sebastián. La última, hace ya tres años y medio, fue la del Manomanista de 2014 que Juan Martínez de Irujo ganó a Julen Retegi. Para encontrar la anterior hay que remontarse al Campeonato del Cuatro y Medio de 2010, con victoria del propio Irujo sobre Abel Barriola.

La recaudación que las empresas pueden obtener a través de la venta de entradas en el Bizkaia o en el Navarra Arena es inalcanzable hoy en día en un Atano III donde entran poco más de la mitad que en esos dos coliseos modernos de la pelota.

Rafa Etxeberria, que ha visto el interior del nuevo recinto de Pamplona en varias ocasiones, distingue que «el graderío es diferente al de Bilbao porque no consta de pisos. Dispone de dos zonas: lateral y rebote. Los espectadores, eso sí, están más cerca de la cancha que en el Bizkaia».

Las dimensiones y la estructura del recinto de Bilbao han permitido a las empresas distribuir zonas para establecer un abanico amplio de precios. El gerente de Asegarce entiende que podrán hacer lo mismo en Pamplona. «Se pueden diferenciar los precios en base a las alturas de la grada. Pienso que podemos jugar en ese apartado de la misma manera que hemos hecho últimamente en Bilbao».

Despliegue de las gradas

Rafa Etxeberria ha asistido asimismo al despliegue de unas gradas que permanecen ocultas bajo al suelo hasta que llega el día del acontecimiento. «Tardan alrededor de hora y media en sacarlas y ponerlas a punto. En su día vino un equipo de una empresa extranjera para extender el graderío, pero creo que hoy en día lo hace gente de aquí». Aseguran que es necesario desplegarlo una vez cada tres meses para conservar el mecanismo en condiciones.

Los aparcamientos son otra cuestión relevante. El Navarra Arena se encuentra al lado del estadio de fútbol de El Sadar. Rafa Etxeberria subraya que «posee un parking propio más todo lo de alrededor. Yo diría que es suficiente, tan bueno o mejor que el del Ogueta de Vitoria».

Verde, el frontón posee un suelo de asfalto instalado ya hace varios años. «Hay que ver cómo se encuentra en la actualidad», señala Rafa Etxeberria. «Habrá que probarlo antes de que termine la obra, por si hace falta retocar algo».

Porque el Navarra Arena continúa cerrado de momento. No han concluido los trabajos y diversas fuentes cifran en 185.000 euros el coste anual de mantenimiento de un edificio que también albergará las sedes de las federaciones deportivas navarras y el Instituto Nacional de Deporte y Juventud de la comunidad. Nicdo, empresa que lleva el Baluarte y el Planetario de Pamplona, se ha hecho cargo de su gestión.

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