Pelota

Mejor defensa y mayor inspiración

Altuna III, Ander Imaz y Olaizola II se retiran al vestuario del Atano III tras la conclusión del encuentro de ayer. / JOSÉ MARI LÓPEZ
Altuna III, Ander Imaz y Olaizola II se retiran al vestuario del Atano III tras la conclusión del encuentro de ayer. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Olaizola II y Ander Imaz empiezan la liguilla con un trabajado punto ante Altuna III y Martija

JOSEBA LEZETA

Aimar Olaizola y Ander Imaz inclinaron a su favor el partido de las dos parejas menos pegadoras de la liguilla de semifinales ayer en un Atano III repleto de pelotazales. Jokin Altuna y Julen Martija mandaron en el marcador hasta el 11-11 y resistieron hasta el 17-17 para ceder después de un tanto que pesó en el desenlace.

La cuarta parada al txoko a cargo de Olaizola II significó el 18-17 y mandó a los pelotaris al set de descanso para ejecutar el segundo parón obligatorio. De vuelta a la cancha, Altuna III movió de maravilla la pelota. Sus dos rivales hicieron buena en situaciones inverosímiles. Con Imaz en el txoko intentando levantarse, el amezketarra buscó su cuerpo. El oiartzuarra se la sacó de encima como pudo. Jokin dispuso de una pelota a placer en el cuadro uno y medio. Su dejada se estrelló en la chapa. El posible 18-18 acabó convertido en 19-17. Del empate a ir dos por detrás. Y la sensación de haber desaprovechado una magnífica oportunidad.

Tras la derrota, la jugada seguía aún en la cabeza de Altuna: «Tenía el tanto en la mano. En esas situaciones tan favorables, ocho de cada diez caen de tu lado. Pero también hace falta un poco de suerte».

Olaizola II lo vio desde otra perspectiva: «En todos los partidos de este tipo hay tantos claves y ese ha sido uno de ellos. Lo hemos defendido hasta que el remate de Altuna se ha ido a la chapa. Pero ha habido más. Un poco antes yo mismo he fallado un gancho por dudar entre hacer esa jugada o una parada en el txoko».

Estos dos delanteros analizan los encuentros y el juego con similar clarividencia a la que demuestran sobre la cancha. Altuna III apuntó al material: «Las pelotas se han quedado en nada, no tenían nada de gracia. Al principio Julen le ha hecho el doble de daño a Imaz». Al mismo tiempo, fue sincero: «En otras ocasiones nos ha venido bien que el material se haya gastado, pero hoy no ha sido así. Quería meter un poco de velocidad, pero no hacía daño». El propio Ander Imaz reconoció que las pelotas perdieron brillo con el paso de los minutos.

Arrimar a la pared izquierda

Olaizola II, además de subrayar la labor defensiva de su zaguero y la suya propia, señaló otra clave: «A partir de mitad de partido le he hecho daño a Martija. También Ander ha arrimado más». El de Goizueta empleó el sotamano con asiduidad y puntería para cambiar el rumbo del peloteo, tomar la iniciativa y propiciar oportunidades de remate bien aprovechadas. Aún sin la pegada de antaño, castigó la defensa de Martija para provocar sus entregadas y lanzarse a apuntillar.

Aimar se prodigó con el gancho hasta el 8-10 para firmar cuatro tantos con ese tipo de jugada. Después, con Altuna desplazado hacia el ancho, prefirió la parada al txoko, que le proporcionó cinco. Le costó a Martija llegar a cubrir el rincón. Pudo pesarle el trote porque el número de pelotazos rebasó los seiscientos hasta llegar a los 640 y las manecillas del reloj dieron vueltas hasta detenerse en los 72 minutos. Casi hora y cuarto de intenso trote.

Ander Imaz, al contrario, corrigió su titubeante inicio para prestar ayuda suficiente a su delantero y proteger el txoko con piernas y anticipación. Hasta se sumó a la aportación rematadora con una dejada preciosa después de una alcanzada de Martija, estrellado contra el bajochapa, y la carrera de Altuna para cubrir el posible derechazo del oiar-tzuarra. Engañó a todo el mundo.

Su mejor defensa como pareja y la mayor inspiración de Olaizola II respecto a Altuna III decidieron otro partido de verdad, como el del sábado en el Labrit de Pamplona aunque en otro estilo. Exigente desde el punto de vista físico. Los delanteros abrigaron a sus zagueros en muchas ocasiones, siempre que la ocasión lo requería. Restaron de aire más de una decena de saques por barba. No escatimaron un solo gramo de sudor.

Estos choques se resuelven por detalles. Como la dejada a la chapa de Altuna III que bien pudo significar el 18 iguales. Pero también porque Olaizola II y Ander Imaz dejaron menos huecos en defensa, sobre todo en el txoko. Porque Aimar apretó más atrás con el sotamano de derecha. Y porque a Jokin Altuna le faltó en esta ocasión ese grado de inspiración al que nos tiene acostumbrados. Sobre todo a la hora de ejecutar la parada al txoko. La mayoría le salieron altas y dieron tiempo a llegar a sus oponentes.

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