Pelota

La mayor demanda desde 2012

La mayor demanda desde 2012

La petición de entradas para el Urrutikoetxea-Altuna recuerda a los primeros años del Bizkaia

JOSEBA LEZETA BILBAO.

Rafa Etxeberria, gerente de Asegarce, y Olaia Gallastegi, taquillera de Aspe, coinciden en su valoración: hacía tiempo que una final de los campeonatos oficiales que organizan sus empresas no registraba semejante demanda de entradas. «Más aún en el caso de las finales individuales», apostilla Etxeberria.

Han alcanzado e incluso superado las previsiones más optimistas. Rafa Etxeberria subraya que «el día que abrimos la venta en internet, el miércoles de la semana pasada, para la tarde ya se habían reservado el 90% de las localidades. Fue un boom. El jueves nos quedaban unas pocas y se agotaron el lunes, a falta de seis días para la final. Hace varios años que no vivíamos nada igual en el Bizkaia. Durante este tiempo hemos andado más apretados en otros frontones con menor aforo, pero no en el de Bilbao. Ten en cuenta que son 3.000 localidades de asiento y en el Ogueta de Vitoria, por ejemplo, rondan las 2.000».

Olaia Gallastegi habla de fechas concretas. «Quizá la última vez que vivimos algo similar fue con ocasión de la final del Campeonato de Parejas de 2012 entre Titín-Merino II y Xala-Laskurain». Era la segunda vez que el partido por las txapelas de este torneo tenía lugar en el Bizkaia. La presencia de la pareja riojana provocó un desembarco terrestre desde Logroño y sus inmediaciones.

«Para encontrar una respuesta semejante en partidos individuales hay que remontarse a las primeras finales que programamos en el frontón Bizkaia», añade el gerente de Asegarce. Se refiere a las dos de 2011, la del Manomanista que Xala ganó a Olaizola II después de su apendicitis y la del Cuatro y Medio en la que Aimar superó a Martínez de Irujo.

Han transcurrido seis años desde entonces. El delantero de Goizueta sigue en activo y se ha quedado a una victoria de regresar a una gran final. Martínez de Irujo se retiró por un problema de corazón. Xala dejó de pertenecer a la disciplina de Aspe y acaba de participar en la Copa del Mundo de aficionados en Anglet.

Rafa Etxeberria advierte de que «quizá los aficionados a la pelota estaban ya un poco saturados de ver siempre a los mismos y por eso había disminuido algo la demanda. No cabe duda de que el tirón de nombres como Mikel Urrutikoetxea y Jokin Altuna influye en este cambio de tendencia».

Inaxio Errandonea, director comercial de Aspe, pone otros dos argumentos sobre la mesa: «Estamos ante un Bizkaia-Gipuzkoa entre Urrutikoetxea y Altuna III. El tema territorial añade morbo al choque. Además, los dos finalistas vienen de causar una excelente impresión en semifinales ante dos grandes oponentes, Oinatz y Aimar. Eso suma».

De todas maneras, nadie pasa por alto un elemento que se antoja decisivo: la rebaja de los precios de las entradas respecto a finales anteriores. Más importante aún, dada la juventud de las aficiones de Jokin Altuna, sobre todo, y de Mikel Urrutikoetxea.

Diferencias de 25 y 20 euros

Rafa Etxeberria detalla que «el año pasado en el Ogueta vendimos las butacas de cancha a 120 euros, mientras que las más caras para este domingo son a 100. Incluso hay butacas de cancha a 80. La mayor rebaja se produce entre las más asequibles de 2016, de 50 euros, a las localidades del tercer piso lateral del Bizkaia, que cuestan 25, justo la mitad. Es una zona del frontón con un total de 500 asientos, bastante grande. Las de rebote pasan de 50 a 30, veinte euros menos que el año anterior».

Añaden desde las empresas que «las características del Bizkaia nos permiten un mayor abanico de precios. Distinguimos hasta siete zonas para los espectadores y optamos por cinco precios diferentes».

Rafa Etxeberria aporta otro dato curioso: «Como las de 25 y 30 de agotaron rápido, hubo pelotazales a los que no les importó comprar entradas de precio superior al encontrarse con que no había posibilidad de adquirir las que pensaban en un principio. Era la única manera de estar presente en directo en el frontón. Es otro de los efectos propios de situaciones de demanda alta. Incluso después de agotadas, hemos recibido peticiones que ha sido imposible atender. No ha sido un aluvión, pero hemos tenido llamadas».

Los finalistas valoran positivamente jugar en un escenario repleto ante 3.000 espectadores. «Es buena señal para la pelota», entiende Urrutikoetxea. «Agrada ver lleno el frontón. Ahora falta que nosotros lo hagamos bien sobre la cancha».

Pese a tener menos experiencia en estas grandes citas, Jokin Altuna no se siente intimidado. «Es un sueño convertido en realidad. Hace pocos años, cuando veía por la tele las finales entre Irujo y Aimar delante de tanta gente, ni se me pasaba por la cabeza ser protagonista de un evento así. Que se hayan agotado tan rápido las entradas significa que existe interés y que estamos jugando bien a pelota».

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