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Pelota | Torneo Bankoa - DV

La zurda de Eskiroz, un halo de luz

Iosu Eskiroz recibe la felicitación de Eneko Labaka tras la victoria en la final sénior de Zumarraga./ÍÑIGO ROYO
Iosu Eskiroz recibe la felicitación de Eneko Labaka tras la victoria en la final sénior de Zumarraga. / ÍÑIGO ROYO

Apoyado en el mejor brazo del zaguero de Makirriain, Eneko Labaka retiene la victoria lograda el año pasado

JOSEBA LEZETAZUMARRAGA.

Eneko Labaka es desde ayer el segundo manista en la historia del Torneo Bankoa Crédit Agricole-EL DIARIO VASCO que gana en dos ediciones consecutivas dentro de la misma categoría. El anterior era un zaguero, Unai Apeztegia, que se impuso en 1994 y 1995, primero con Berraondo y después con Badiola. El delantero de Albiztur lo ha hecho con Martinez en 2016 y con Eskiroz en 2017.

También han vencido en dos años seguidos el propio Eskiroz e Iñigo Martinez, dos zagueros, pero con la diferencia de hacerlo en categorías distintas, la del estreno en promesas y a continuación en mayores.

Eneko Labaka y Iosu Eskiroz derrotaron 14-22 a Iraitz Zubizarreta e Ibai Arratibel en un partido del que se esperaba mejor juego y mayor equilibrio. El marcador reflejó un 12-12 mediado el choque tras rehacerse los ataundarras de un preocupante 4-11. En realidad, resultó un espejismo ya que los campeones tardaron poco tiempo en escaparse de nuevo.

La zurda de Eskiroz fue un halo de luz en una final con altibajos. El zaguero de Makirriain, aunque cometió tres errores hacia el ecuador del duelo, mantuvo el tono más regular entre los cuatro protagonistas gracias a la solvencia de su elegante zurda. Destaca su magnífico encuentro con la pelota en ese costado. Viene en carrera desde atrás y empalma la pelota gracias a un giro casi perfecto de la cintura.

Marcó el terreno ante Arratibel con un buen inicio. Nada de contemplaciones. Soltó los dos brazos desde el primer tanto. Le cuesta más aprovechar la derecha. Sin embargo, esta vez acertó a coger altura en el frontis y a arrimar la pelota a la pared izquierda. También aprovechó los amagos de Eneko Labaka para castigar atrás.

Neutralizó al zaguero ataundarra, que venía de cuajar una notable eliminatoria de cuartos de final en Idiazabal y una excelente semifinal en el Astelena de Eibar. Eskiroz le frenó. Le impidió desarrollar su juego y conducir el juego. Apenas dominó. Salvo en media docena de tantos, le tocó ver la espalda del zaguero contrario.

La falta de koxkor en la derecha de Iraitz Zubizarreta, patente de nuevo, impidió a los colorados tomar la iniciativa en el juego. Ni siquiera lo hicieron en esa fase de la final en la que levantaron un 4-11 para ponerse 12-12.

Eneko Labaka se une a Apeztegia como pelotari capaz de ganar dos años seguidos como sénior

Fue una reacción de amor propio iniciada por el mejor tanto de la tarde. Zubizarreta devolvió una pelota complicada en el txoko, Eneko Labaka cruzó de gancho y allí apareció Arratibel para llevar a buena la pelota lanzándose al suelo y conectar tras el siguiente pelotazo de los azules una volea a la pared izquierda sin respuesta de Eskiroz. Crecieron los ataundarras desde esa acción, mientras sus oponentes entraban en una crisis momentánea. Empezaron a fallar y sobrevoló sobre el frontón Beloki el fantasma de lo sucedido el sábado anterior en la semifinal de Zarautz, donde estuvieron a punto de tirar por la borda un 3-10. No cayeron en la misma trampa.

Le falta pegada a Zubizarreta

Zubizarreta careció de pegada suficiente para compartir la responsabilidad del peloteo con su zaguero, quien apenas aprovechó las oportunidades de atacar atrás. No acabó de coger la distancia a la pelota. Justo al revés de Eskiroz.

Su condición de benjamín de la final con 18 años -uno menos que Eskiroz- pesó en el rendimiento de Zubizarreta. Al contrario que en las dos eliminatorias anteriores, no encontró pelota para definir dentro de los dos primeros cuadros. Los adversarios obligaban a atacar desde más atrás. No asumió ese papel. También tuvo problemas para despejar la pelota desde el ancho.

Eneko Labaka, a sus 23 años, está por encima del chaval. Posee nervio en la derecha, chispa y capacidad rematadora, si bien esta apareció a rachas, sin continuidad. Además, le funcionó la volea, con la que castigó. Bastó. El albizturdarra cortó la racha positiva de la pareja rival con un pelotazo a los pies de Zubizarreta, que trataba de levantarse del suelo en el txoko. Y el protagonismo de Eneko creció a partir del 14-16 con cuatro tantos de remate y uno de saque, decisivos para romper la final.

Eskiroz ensaya con Asegarce cuando se lo permiten sus obligaciones laborales. Trabaja en la planta de Volkswagen en Arazuri, cerca de Pamplona. Lo compagina con la pelota. Eso no le impide trabajar técnica y físicamente. Llegó a pesar 89 kilos y bajó a 85, muestra de que no se duerme en los laureles. «Ahora son kilos buenos», apunta. El futuro dirá hasta dónde llega, pero las empresas no andan sobradas de zagueros. Si tuviera un pelín más de derecha...

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