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Torneo Bankoa-DV

Eneko Labaka y Eskiroz apuntan arriba

Ioritz Egiguren observa el pelotazo de Eneko Labaka. / MICHELENA
Ioritz Egiguren observa el pelotazo de Eneko Labaka. / MICHELENA

Acceden a semifinales tras doblegar con autoridad a Ioritz Egiguren y Garmendia

J.L. SAN SEBASTIÁN.

Eneko Labaka tardó apenas quince minutos en encarrilar la eliminatoria sénior de cuartos de final del Torneo Bankoa Crédit Agricole-EL DIARIO VASCO del viernes por la noche en Soraluze. Ajeno al frío del exterior, comenzó enchufado, exhibió la electricidad que le distingue y acertó en sus acciones ofensivas para poner el 10-1 en el marcador. El de Albiztur, bien acompañado por Iosu Eskiroz, había cumplido la mitad del trabajo. Si bien después bajó algo el ritmo, mantuvo la intensidad suficiente para conservar la ventaja e impedir la reacción de Ioritz Egiguren y Beñat Garmendia. Acabaron 22-12.

Defensor del título obtenido el año pasado en este torneo junto al ahora zaguero profesional de Aspe Iñigo Martinez, Eneko Labaka no rehuye la responsabilidad que corresponde a un pelotari de 23 años y amplia trayectoria en el campo aficionado. Sabe lo que se juega y defiende su condición ante la ilusión de jóvenes que aspiran a tomar el relevo. Al margen de que las empresas se fijen o no, el albizturdarra pone la raya lo más alta posible tanto en defensa como en ataque. Así lo atestigua el dos paredes de volea que le dio el 9-1. Precioso.

A tenor de lo presenciado en el frontón de Soraluze, Eskiroz -campeón promesa en 2016- puede complementar bien a Eneko Labaka. Su zurda es una delicia, además de un seguro de vida. Posee defensa de aire y visión de juego para cubrir los huecos que deja el delantero. Si el de Makirriain, de 19 años, tuviera 'kox-kor' en la derecha se acercaría a lo que entendemos por el zaguero ideal. Le falta ese punto, pero luce otras virtudes.

En el bando perdedor, bajaron las prestaciones del beasaindarra Beñat Garmendia respecto a las de sus mejores días. Venía de disputar un partido exigente veinticuatro horas antes en Zaldibar. La acumulación de esfuerzos y de castigo de las manos se paga a este nivel. Su derecha careció de frescura suficiente para salvar las acometidas de Eneko Labaka y obligar a Eskiroz.

Así, en veinticuatro horas se ha visto apeado tanto del torneo Olazar de Zaldibar como del Bankoa Crédit Agricole-DV, compromisos de renombre para un pelotari con aspiraciones de permanecer en el foco de los técnicos de Asegarce y Aspe. Hay ocasiones en las que toca elegir. O sea, renunciar. Quien inventó lo de quien mucho abarca poco aprieta sabía de qué hablaba.

El tolosarra Ioritz Egiguren mostró ilusión, chispa, ganas y compromiso. No guarda nada en el vestuario. Lo más bonito, una parada en el txoko y un gancho. Le faltó más ayuda del zaguero y un poco de suerte con las decisiones del juez para por lo menos inquietar a Eneko Labaka, principal protagonista de una noche gélida y con problemas en la iluminación del frontón.

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