Pelota

El manantial de pelotaris no se seca

Arriba, el rostro de Arratibel junto a los también zagueros Eskiroz, Gartzia y Oliden. Abajo, los delanteros Zubizarreta, Eneko Labaka, Lerena y Agirreamalloa./MARÍN
Arriba, el rostro de Arratibel junto a los también zagueros Eskiroz, Gartzia y Oliden. Abajo, los delanteros Zubizarreta, Eneko Labaka, Lerena y Agirreamalloa. / MARÍN

Zubizarreta, Arratibel, Eneko Labaka, Eskiroz, Agirreamalloa, Oliden, Lerena y Gartzia, protagonistas en Zumarraga

JOSEBA LEZETASAN SEBASTIÁN.

«No hay nivel en el campo aficionado actual». Es una frase de las más repetidas últimamente entre algunos pelotazales. Me pregunto si la política de fichajes de Aspe y de Asegarce no ha desvirtuado en parte la función de unas categorías formativas en las que se baquetean y progresan los jóvenes pelotaris. A distintas velocidades, por supuesto, ya que cada uno lleva la suya. Hay quien florece antes. Otros necesitan mayor tiempo de cocción.

Hay datos incontestables que merecen una reflexión profunda. Once de los veintitrés pelotaris que componen la plantilla de Aspe han debutado estos tres últimos años. La proporción en Asegarce es de diez de veinticinco. Por lo tanto, nos encontramos con que nada menos que veintiún manistas profesionales actuales, casi el 44% del total, no han cumplido todavía su tercer año en el profesionalismo.

Promesas Senior
Juantxo Apezetxea (ind
) Nagore-Arroitajauregi
Agirre-Bazeta
Berraondo-Apeztegia
Mikel Goñi-Otxandorena Badiola III-Apeztegia
Olaizola II-Barriola Berasaluze VII-Zearra
Agesta-Iriarte Berasaluze VIII-Goñi III
Sueskun-Mendiluze Chafee-Jaio
Etxabe-Peñagarikano Saralegi-Navarro
Baleztena-Huarte Eguskiza-Begino
Berasaluze IX-Prado Ubera II-Laskurain
Oinatz Gonzalez-Larrarte Martínez de Irujo-Zabala
García-López Erroizenea-Oteiza
Urdaniz-Díaz de Ulzurrun Díaz-Mendizabal II
Larrañaga-Otxotorena Errea-Oteiza
Garralda-Merino II Aritz Lasa-Garmendia
Urrutikoetxea-Landaburu Mendizabal III-Jauregi
Gorka-Bergera Yoldi-Cecilio
Mendinueta-Aretxabaleta Larrañaga-Larrinaga
Víctor-Rezusta Yoldi-Gorrotxategi
Elezkano II-Arratibel Ezkurdia-Díez
Darío-Ander Imaz Yoldi-Larunbe
Altuna III-Martija Artola-Peñas
Laso-Erasun Irribarria-Irusta
Zubizarreta-Martinez Arteaga II-Murgiondo
García-Eskiroz Eneko Labaka-Martinez
7
ediciones
lleva Bankoa Crédit Agricole como patrocinador principal del torneo
Las primeras finales se jugaron el 9 de enero de 1993 en Oñati.
24
años,
la edad de Ibai Arratibel, el mayor de los ocho finalistas
Es siete mayor que Agirreamalloa, Gartzia y Oliden, de 17. El oriotarra, que cumplirá 18 el 18 de septiembre, es el benjamín.
105,6
gramos
tiene la pelota más pesada que estarán en el cestaño
Es una de Punpa elegida por Zubizarreta y Arratibel.
700
pelotazales
700
llenarán hoy el frontón Beloki de Zumarraga.

En 2015 dieron el salto seis (Agirre, Ander Imaz, Irribarria, Irusta, Darío y Erostarbe); en 2016 lo hicieron ocho (Arteaga II, Erasun, Laso, Peña II, Salaverri, Elordi, Martija y Ugalde); y en este 2017 a punto de cerrarse, la oportunidad les ha llegado a siete (Bakaikoa, Etchegoin, Urretabizkaia II, Errandonea, Martinez, Lasa IV y Peio Etxeberria). La edad de la mayoría de ellos oscila entre los 20 y 22 años. De no mediar esta fiebre de juventud de las empresas, un buen número de ellos podían haber sido protagonistas de este Torneo Bankoa Crédit Agricole-EL DIARIO VASCO que concluye esta tarde en Zumarraga con la disputa de las finales a partir de las 17.30.

Bajo esta premisa, bastante hacen el campo aficionado y los clubes con mantener un nivel digno y seguir sacando buenos pelotaris. Porque los hay. El manantial sigue sin secarse. Una muestra de ello se verá hoy en el granate frontón Beloki, que volverá a llenarse para asistir a dos partidos con ocho protagonistas de distinta procedencia, características y trayectoria, todas interesantes.

Abren la función los promesas, Agirreamalloa-Oliden por un lado y Lerena-Gartzia por otro. A continuación saltarán a la cancha los séniors: Zubizarreta-Arratibel y Eneko Labaka-Eskiroz. Los guipuzcoanos son mayoría con cinco representantes. Junto a ellos, un vizcaíno, un riojano y un navarro.

Los ataundarras Iraitz Zubizarreta e Ibai Arratibel han confirmado la buena salud de la pelota en su pueblo, que ya tiene en Jon Ander Albisu a un profesional de primera línea. Juntos han doblegado a Espinal-Sánchez (22-15) y García-Sarasa (22-6). El precedente de cinco derrotas en sus cinco primeros partidos juntos no auguraba tan buen rendimiento de esta pareja. Sin embargo, llevan tres victorias consecutivas y el rodaje parece haberles dado esa compenetración que parecía faltarles pese a que entre el barrio donde vive el delantero, Aia, y el del zaguero, Ergoiena, hay poca distancia. Todo no depende del kilometraje.

El día de la presentación del torneo, muchos ojos fijaron su mirada en la pareja Eneko Labaka-Eskiroz. El delantero campeón sénior y el zaguero campeón promesa de 2016, juntos. Debían funcionar sí o sí. También ellos han superado dos eliminatorias. Contra Ioritz Egiguren-Garmendia la primera (22-12) y frente a Peru Labaka-Aranguren la de semifinales, plagada de dificultades y apuros (22-21).

El comportamiento de las dos parejas finalistas presume igualdad. Arratibel viene de cuajar dos encuentros espléndidos que Zubizarreta ha sabido aprovechar para demostrar su habilidad rematadora, personificada en su gancho. Si dispone de pelota en los dos primeros cuadros, acaba. Recurre a su gen azkoitiarra. Uno de sus tíos fue profesional con Empresas Unidas. Su edad, 18 años, le colocaba en promesas. No se ha arrugado por jugar con los mayores. Hace tiempo que Aspe le sigue los pasos.

Eneko Labaka y Eskiroz integran un dúo compensado. El delantero de Albiztur aporta chispa, nervio, velocidad, piernas y remate. El zaguero figura en la lista de futuribles de Asegarce y actualmente compagina su dedicación a la pelota con un puesto de trabajo en la planta de la empresa Volkswagen en Arazuri. Muy pelotari, exhibe dos buenas manos, una volea de zurda preciosa y facilidad para la dejada o la cortada.

Ojo al arranque de la final. Eneko Labaka acostumbra a salir como un tiro. Arratibel deberá aguantar el estirón inicial para sostener el partido y ahuyentar los fantasmas de decepciones anteriores en las finales de este torneo.

El poder de Lerena

Óscar Lerena y Markel Gartzia vienen de desembarazarse de Iriarte-Cordón (22-11) y de Uribe-Aizpitarte (22-13). El riojano Lerena ha causado estragos con su pegada. Ayudado por catorce tantos de saque en dos partidos, ha demostrado estar un peldaño por encima. Habrá quien piense que le correspondía competir con los sénior. El najerino ha demostrado su valía y se ha plantado en la final a base de demostrar sus cualidades sobre la cancha, ajeno a discusiones que se produzcan fuera. Ha hablado donde toca.

El oñatiarra Gartzia, que ronda los dos metros de estatura, le ha prestado ayuda suficiente para resolver las dos eliminatorias. Sin complicaciones ni estridencias, consciente del papel que juega dentro de la pareja. Tiene todavía 17 años.

Como sus rivales, Agirreamalloa y Oliden, la única pareja finalista que ha necesitado solventar tres eliminatorias para alcanzar la final. Han derrotado por este orden a Julen Egiguren-Gaskue (22-18), Karregal-Cuairan (22-17) y Osa-Apezetxea (22-13).

Oliden, de 17 años, firmó en la semifinal del Astelena de Eibar una notable actuación para confirmarse como el mejor zaguero en esta categoría. Combina pegada con seguridad. Forma parte de esa escuela de pelota de Añorga de la que en su día surgieron el getariarra Argote y el zarauztarra Oteiza. También él procede de la costa, de Orio en concreto. Con la ayuda de Agirreamalloa, necesitará llevar el juego atrás para dificultar la entrada en juego de Lerena. Si lo consiguen, tendrán opciones a la victoria.

El día que se estrenaron en Tolosa se produjo una circunstancia curiosa. El festival estaba a punto de comenzar y Agirreamalloa seguía sin llegar al Beotibar. Ante la eventualidad, los organizadores ordenaron al suplente, Unai Alberdi, prepararse por si había que recurrir al cambio. El de Markina apareció cinco minutos antes de empezar, con el tiempo justo para calentar. Menos mal que trajo puestos los tacos. Después de aquel contratiempo, todo les ha ido rodado.

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