Pelota | Torneo DV-Bankoa

Partidazo sin recompensa de Aitor Aranguren

Imagen de archivo de Eneko Labaka. /Michelena
Imagen de archivo de Eneko Labaka. / Michelena

Dos paradas al txoko de Eneko Labaka deciden un partido en el que Peru Labaka careció de acierto para ayudar al mejor sobre la cancha. El zaguero de Aginaga cae 21-22 ante Eneko Labaka y Eskiroz en una semifinal con más emoción que calidad

JOSEBA LEZETAZARAUTZ

La soberbia actuación de Aitor Aranguren no merecía la derrota en la semifinal sénior del Torneo Bankoa Crédit Agricole-EL DIARIO VASCO, ayer en el Aritzbatalde de Zarautz. El zaguero de Aginaga, el más joven de los cuatro protagonistas a sus 17 años, demostró empaque, defensa y técnica propias de un pelotari bastante mayor. Exhibió además capacidad de trabajo a prueba de bomba y la ilusión propia de un chaval que quiere abrirse paso en este deporte. No quedó duda alguna del acierto de su incorporación a la categoría de mayores pese a que por edad le correspondía jugar en promesas.

Le faltó únicamente el triunfo, llegar a 22. Lo tuvo cerca ya que vencía 21-20 en compañía de un Peru Labaka sin acierto y absorbido por la espiral negativa en la que se sumergió con el paso de los minutos. La aportación ofensiva del zizurkildarra se redujo a un tanto de saque y tres de jugada, el último gracias al gancho del 9-10. Desde ese momento hasta la conclusión, nada de nada. Tampoco mostró solidez defensiva cuando los adversarios buscaron su parcela.

Aranguren, frío al inicio, tardó poco en entonarse. A partir del 3-10 en contra comenzó a soltar cada vez mejor la derecha y a aprovechar una pelota con carga. Enseñó la espalda a un elegante Iosu Eskiroz más inseguro de lo habitual. Dirigió las operaciones el de Aginaga y aparecieron los errores de una pareja en cuya carta de presentación figuraba la solidez. Hasta ayer.

Eneko Labaka, con chispa y fino en sus acciones en el arranque, vio estirarse su casillero de tantos perdidos. Falló más de la cuenta. Eskiroz tambien perdió la solidez que distingue su defensa de aire, sobre todo esa volea de zurda que tan bien maneja.

Nueve tantos seguidos

Una tacada de nueve tantos favorable a Peru Labaka y Aranguren, cimentada sobre todo en la mejoría del zaguero, cambió por completo la fisonomía del choque. Pasaron del 3-10 al 12-10 para entrar en una dinámica de diferencias cortas, alternativas a la hora de tomar la iniciativa en el electrónico y muchos errores, demasiados. No de Aranguren, que jugó a otra cosa, en otra dimensión, la más positiva de todas.

Cuando la semifinal se aproximaba a su desenlace, Peru Labaka, desesperado ante su propia inoperancia, y el zaguero de Aginaga disfrutaron de rentas interesantes: 19-17, 20-19 y 21-20. No decisivas.

Aranguren llegaba a todas partes, corría, pegaba y reclamaba para su interior un remate de Peru Labaka. No llegó. Sí, en cambio, las dos paradas al txoko de Eneko Labaka en los dos últimos tantos.

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