Koteto Ezkurra: «Comencé a pensar en la retirada hace un año; salía de una lesión y entraba en otra»

Koteto Ezkurra ayer en Galarreta, el escenario donde ha conseguido entrar en la historia del remonte como el mejor./MICHELENA
Koteto Ezkurra ayer en Galarreta, el escenario donde ha conseguido entrar en la historia del remonte como el mejor. / MICHELENA
Remontista

El genio de Doneztebe cuelga el remonte tras 28 temporadas como profesional y jugará su último partido el 29 de septiembre en Galarreta

Enrique Echavarren
ENRIQUE ECHAVARREN

Koteto Ezkurra (Doneztebe, 1973), el remontista más laureado de la historia, anunció ayer que se retirará en septiembre tras 28 temporadas como profesional, en las que ha obtenido once txapelas del individual y tres del parejas, entre otros muchos trofeos. El genio navarro revela a DV que empezó a meditar la decisión de la retirada el año pasado.

- ¿Le ha costado decir adiós?

- No, empecé a meditar la decisión de la retirada el año pasado, antes del Campeonato de Parejas. Venía de varias lesiones y comencé a darle vueltas a la cabeza. Cuando me recuperaba y entraba en una buena racha de juego, volvía a lesionarme. Nueva rotura de fibras y otros dos meses parado. Así una y otra vez. Al cuerpo siempre le pides más y al final acaba resintiéndose.

- ¿Qué le decían los médicos?

- Nada que no supiese. Después de tantas lesiones seguidas me sabía el tratamiento casi de memoria. Decidí no disputar el Parejas y este año, después de la última lesión, comencé a pensar que igual tenía que marcharme. Me encuentro bien de juego, pero quería ser yo quien tomase la decisión, no que fuesen otros. Lo consulté con mi mujer y con mis amigos del alma Zeberio II y Gaztelu. Les pareció bien, incluso me animaron a dar el paso.

- Pero las sensaciones eran buenas...

- Sí, los dos últimos partidos que he jugado por parejas en Galarreta han sido partidos 'machos', de mucho nivel. Podría seguir, pero pienso que ha llegado la hora del adiós. Me merezco una despedida como Dios manda.

- En su día dijo que 'su coche' llevaba ya muchos kilómetros...

- Mi coche es un clásico, ya no le hace falta pasar la ITV (risas). Quieras que no, la competición pasa factura después de tantos años ahí arriba. No sé ni cuántas roturas de fibras he tenido en los últimos cinco años. Unas veinte.

- ¿Se ha quitado un peso de encima?

- Sí, sobre todo tras comunicárselo el pasado jueves a los responsables de la empresa tras acabar el partido de Galarreta. Sentí un alivio tremendo. Tienes dudas a la hora de dar el paso, pero ya no había vuelta atrás.

- ¿Cómo le gustaría que fuese el día de su despedida?

- Quiero que sea un día divertido y encontrarme aquí en Galarreta a toda la gente que me ha apoyado desde que llegué y que me ha querido. No hago más que acordarme de aficionados que ahora tienen 80 años y me han conocido cuando tenían 50 o 55. Amistades que he hecho durante tanto tiempo, con familias, con apostantes, con los compañeros... Les quiero con locura. Llegué muy joven a Galarreta, solo tenía 16 años, y todo el mundo se esforzaba por demostrarme su cariño. Me llamaban 'txiki'. Parecía que tenía mil padres.

- ¿Vendrá todo Doneztebe?

- Que lo haga el que quiera. Se ha organizado el 29 de septiembre para no coincidir con las refiestas en el pueblo.

- ¿Con qué se queda después de 28 temporadas como profesional? ¿Con el palmarés, las txapelas?

- No soy mucho de estar mirando al palmarés. Interiormente sabes lo que has conseguido, pero yo me quedo con que he sido capaz de estar en lo más alto del remonte durante veinte años. Con ese trabajo, con esa afición, ese compromiso. No solo a nivel deportivo, también he sido un hombre de vestuario.

«Cuando llegué con 16 años a Galarreta me llamaban 'txiki', parecía que tenía mil padres»

«No tengo miedo al día después, soy optimista por naturaleza y estoy muy contento con mi vida»

- ¿Con cuál se queda de las once txapelas individuales o de las tres del Parejas?

- Indudablemente, la que más ilusión te hace es la primera mano a mano. Fue como si hubiera llegado un platillo volante a Doneztebe. Entré a través de la repesca y en el frontón se empezó a crear una sensación diferente. Llegaba el cambio generacional. Agerre decía para explicar mi irrupción que no era lo mismo oír música a 33 revoluciones que a 45. Y yo era el de 45. Era la sensación, el frontón se abarrotaba.

- ¿Qué deja al remonte?

- Sobre todo la profesionalidad. Lo he dado todo, todos los días del año. Eso es lo que más valoro. Nada de picos de forma para afrontar un campeonato. Nosotros hemos dado todo siempre en los partidos de empresa. Nos hemos roto los cuernos aunque solo hubiese cincuenta personas. Hemos vivido otro frontón. Entonces jugábamos el mano a mano y otros catorce partidos por parejas. Eso ha cambiado hoy en día.

- ¿Lo más duro?

- Ha habido momentos malos, no vamos a negarlo, malas rachas, broncas con la empresa. Cuando llegué a Galarreta en 1993 había una profunda crisis. Aparecieron caras nuevas y luego llegaron los buenos tiempos, la época de las vacas gordas. Después se ha vuelto a caer en declive y está costando salir.

- No se despide del Euskal...

- No, solo haré una despedida en Galarreta. Tampoco voy a jugar allí en sanfermines. No quiero llevarme esa sensación triste del Euskal. Viví sus buenos años, acudían 400 personas al frontón, y quiero quedarme con eso.

- ¿Cuál es el futuro del remonte?

- Es duro. Todos nos hemos volcado. Es una modalidad que necesita ayudas para subsistir. Si no, está abocada a un mal futuro.

- ¿Le da miedo el día después?

- No, para nada. Soy una persona optimista por naturaleza. Esa forma de ser me ha dado muchos disgustos, pero también muchas alegrías. Estoy contento con mi vida.

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