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Ezkurdia: «Al llegar a casa aún era de noche y he dormido poco, pero había que celebrarlo»

Lino, mentor de Joseba Ezkurdia, le coloca la txapela de campeón ayer en el frontón de Arbizu./LOBO ALTUNA
Lino, mentor de Joseba Ezkurdia, le coloca la txapela de campeón ayer en el frontón de Arbizu. / LOBO ALTUNA
Joseba Ezkurdia, campeón del Parejas

El delantero de Arbizu celebró por todo lo alto en su pueblo la conquista de la txapela junto a José Javier Zabaleta

ENRIQUE ECHAVARRENSAN SEBASTIÁN.

Joseba Ezkurdia saboreó la noche del domingo en el polideportivo de Arbizu, rodeado de familiares y amigos, la conquista de la txapela del Campeonato de Parejas junto a José Javier Zabaleta. La celebración se alargó hasta bien entrada la noche, pero los protagonistas disfrutaron. Faltó la txistorra en la cena, algo imperdonable. Ezkurdia tiene puesta ya la mirada en el Manomanista, donde entra en segunda ronda.

- ¿A qué hora llegó a Arbizu?

- Cerca de las diez de la noche.

- ¿Pasó control antidopaje en el Bizkaia?

- No, no hubo control.

- ¿Le sorprendió ver a tanta gente en el polideportivo?

- Sabíamos que se había apuntado mucha gente y nos reunimos unas 230 personas. Estuvimos muy a gusto. Lo que desconocíamos es que había un homenaje. Fue muy bonito. Nos bailaron un aurresku, nos regalaron un ramo de flores y un pañuelo de cuadros.

- ¿Qué ha hecho con el ramo?

- Está en casa, es para la madre.

- ¿Cuál fue el menú de la cena de celebración?

- Chorizo a la sidra, paté, jamón, ensalada y carrilleras.

- No me diga que no había txistorra siendo en Arbizu...

- Nada, era un catering de fuera y no estaba incluida.

- ¿Recuerda por cuántas cabezas pasó la txapela?

- Ni lo sé, pero me imagino que por muchas. La saqué en el homenaje y nos sacamos infinidad de fotos. Para mí era algo nuevo y fue una gozada.

- ¿Cuántas?

- Imposible saberlo. Muchas...

- ¿No había dicho que iba a llevarla toda la noche puesta?

- Sí, pero había que dejar que la gente también disfrutase

- ¿Donde está ahora?

- En la sala de casa, bien cuidada.

- ¿Le ha encontrado ya un hueco donde ponerla?

- No, aún no, pero ya le buscaremos uno para que se vea bien.

- ¿A qué hora llegó a casa?

- No sería muy tarde creo, todavía era de noche.

- ¿Tenía sueño?

- Sí. He dormido poco, unas seis horas, pero había que celebrarlo. Ya lo firmaría tres veces al año.

«Me he despertado a las once, no he desayunado y he comido una tortilla de jamón y queso y fruta»

«Todavía no me lo creo, todo ha sido muy rápido y tengo que asimilar que soy campeón»

«En el podio se me escapó alguna que otra lágrima, te acuerdas de mucha gente que te apoya y te quiere»

- ¿Madrugó?

- No, me he despertado sobre las once de la mañana.

- ¿Qué desayunó?

- Nada, directo a comer.

- ¿Hizo algo?

- Estar en el sofá viendo de nuevo la final en vídeo.

- ¿Tenía ganas de comer?

- No muchas, tenía el cuerpo cansado también. He comido una tortilla de jamón y queso y fruta.

- ¿Cuántos whatsapps de felicitación tenía al despertarse?

- Ni idea, pero un montón. Muchas personas se han acordado de mí y me han mandado cantidad de mensajes de felicitación. También lo hacen en los momentos malos y les estoy muy agradecido.

- ¿Cual es el que más ilusión le ha hecho?

- Todos son importantes. Hay gente más cercana, que me conoce, pero les tengo aprecio a todos los que se han alegrado de mi victoria y la de Zabaleta. Eso es lo más bonito de la pelota.

- ¿Qué hizo la víspera de la final?

- Me levanté a las nueve, desayuné y fui a Pamplona a entrenar con Rubén Ayarra y Mikel Beroiz. Coincidí con Irujo. Comí en casa y por la tarde fui con mi novia a ver un partido de fútbol sala en el que jugaban unos amigos.

- ¿Y en el día? ¿Almorzó?

- Sí, lo de siempre antes de un partido. Un poco de pasta y pechuga de pavo. Es una rutina.

- ¿Viajó solo a Bilbao?

- Fui con mis padres, siempre me acompañan. Conduje yo.

- ¿En qué pensaba durante el camino?

- En muchas cosas, para mí es el peor momento del día. Hablas con los padres para evadirte, pero, quieras que no, no haces más que darle vueltas en tu cabeza al partido. Pongo música un poco alta para distraerme.

- ¿A qué hora llegó?

- Salí de Arbizu a las 14.45 y hora y cuarto después ya estaba en el frontón.

- ¿Había alguien en el vestuario?

- Sí, estaban los pelotaris que disputaban el primer partido y Elezkano II. Después llegó Rezusta y el último Zabaleta.

- ¿Se dijeron algo?

- Nada especial, hablamos mientras nos poníamos los tacos. Luego, cada uno se concentra en su calentamiento y va a lo suyo.

- ¿Qué se siente al saltar a la cancha y ver el frontón lleno?

- Fue algo increíble y muy emotivo. Se te pone la carne de gallina.

- ¿Oía a sus seguidores durante la final?

- Sí. Aunque tratas de estar concentrado en el partido, es imposible no oírles animándote.

- ¿Su familia estuvo en el Bizkaia?

- Además de mis padres también estuvieron mi hermano Mattin -suele ejercer de botillero-, mi novia y el resto de mi familia. Somos muchos.

- ¿Sigue teniendo en la memoria la imágenes del partido?

- Es algo inevitable, todavía ha pasado muy poco tiempo. Entras en internet y aparecen fotos y vídeos. Es algo muy bonito.

- ¿Se puede desconectar?

- Costará un tiempo. Hoy espero descansar y desde mañana comenzaré a preparar el mano a mano. Entro en segunda ronda.

- Ha sido un campeonato de ensueño...

- Cuando ganas la txapela todo es diferente. El campeonato no nos pilló al principio en el mejor momento, no sumábamos, no hacíamos las cosas bien y sufrimos bastante. Afortunadamente conseguimos darle la vuelta a esa situación y ahora toca disfrutar de esta txapela.

- Es la primera...

- Estoy muy contento. Me he llevado muchos golpes a lo largo de mi carrera, no he dado la talla en partidos importantes y he perdido, pero ahora todo es distinto. Todavía no me lo creo. Todo ha sido muy rápido, tengo que asimilar que soy campeón.

- ¿Cuándo se vio ganador?

- Salímos a la cancha muy concentrados, sabíamos que el principio del partido iba a ser muy importante. Siempre luchamos cada tanto. Tuvimos las ideas claras, cogimos ventaja rápido y ellos no tuvieron su día. Eso también nos ayudó.

- ¿Hubo tensión en los últimos tantos a pesar de la diferencia en el marcador?

- Tras el 18-4 Elezkano y Rezusta hicieron cuatro tantos y la cosa se complicó. Sabíamos que era una pareja muy peligrosa, pero volvimos a meternos en el partido.

- ¿Qué sintió en el podio?

- Se te vienen muchas cosas a la cabeza. Piensas en tu familia, en tus amigos. Es una gozada ver a todo el frontón aplaudiéndote. No solo a mí, también al resto de finalistas.

- ¿Se le escapó alguna lágrima?

- Alguna que otra sí. Han sido muchos años de espera donde ha habido momentos buenos y malos. Te acuerdas de mucha gente que te apoya y te quiere. Al final ha llegado la recompensa.

- ¿Y en ese abrazo con Irujo en vestuarios también?

- Siempre he dicho que Juan es para mí como un hermano en la pelota. Me ayuda muchísimo. Le tengo un aprecio muy grande. Nos dimos un abrazo y fue muy bonito.

- ¿Con qué se queda?

- Con todo. Ha sido un campeonato muy largo, hemos tenido que trabajar mucho. En Arbizu todo el mundo quería que ganase la txapela. La gente se ha portado siempre muy bien conmigo.

- ¿Se ha quitado un peso de encima?

- Ilusiona mucho ganar una txapela, no es algo que se consigue todos los días. Es un premio para mí.

- ¿A quién se la dedica?

- A toda mi familia, a todos mis amigos y en especial a mi tío Juan Askaiturrieta y a mi primo Alberto Soto, que tenían una afición terrible a la pelota. Seguro que allá donde estén ahora estarán siempre apoyándome cuando juegue.

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