Pelota

Jokin Altuna: «Me he levantado a las siete y media»

Jokin Altuna está cuajando un Manomanista espléndido al que quiere poner la guinda. / FÉLIX MORQUECHO
Jokin Altuna está cuajando un Manomanista espléndido al que quiere poner la guinda. / FÉLIX MORQUECHO

El de Amezketa se siente «orgulloso de lo que he hecho» e insiste en que «es un honor jugar la final contra Aimar Olaizola»

JOSEBA LEZETA

Ni siquiera la victoria ante Joseba Ezkurdia y la consiguiente clasificación para su primera final del Manomanista relajan a Jokin Altuna. Stop a las celebraciones. La prioridad es recuperarse lo mejor posible del esfuerzo del domingo para iniciar un nuevo asalto, el último, para el que restan doce días. «Me he levantado a las siete y media de la mañana», apunta el delantero de Amezketa, que no acaba de dormir a pierna suelta después de partidos tan comprometidos. Los nervios y la tensión pasan factura. «Noto todavía un poco cargadas las piernas». Después de desayunar y atender algún compromiso, salió «a correr y entrenarme un poco para recuperar».

Tampoco Aimar Olaizola, su oponente en la final, descuida la preparación. Durante la mañana de ayer participó de la sesión física conjunta que tenía prevista en Beasain junto al grupo de compañeros de Asegarce formado por Jon Erasun, finalista del Promoción, Ander Imaz, Arteaga II y compañía. El de Goizueta disputó su semifinal veinticuatro horas antes.

Altuna III tardó poco en solventar el problemilla en el oído que le asaltó durante la semifinal de Bilbao. «Se me fue enseguida. Fue una sensación extraña. No oía el sonido de la pelota. Pudo deberse al sudor, pero desconozco la razón. Ya me había pasado en un vuelo».

El amezketarra desborda ilusión ante su tercera final de la máxima categoría, la primera del Manomanista después de dos en el Campeonato del Cuatro y Medio. «Estoy muy ilusionado y orgulloso de lo que he hecho. Pienso que Aimar y yo merecemos jugar una final. Ya hemos sido rivales en muchas semifinales. Este año estamos rindiendo a un grandísimo nivel y es un honor jugar la final contra Aimar Olaizola».

Debe enfrentarse contra el principal oponente de su ídolo de la niñez, Juan Martínez de Irujo. Un Olaizola II presente tanto en sus alegrías o en sus disgustos en función del resultado que cosechara el de Ibero en aquellas recordadas finales que marcaron una época. «Yo iba a muerte con Juan», reconoce.

Esta vez no juega Irujo, sino aquel chaval que ha crecido con el paso de los años hasta convertirse en un manista de primerísimo nivel. Su idea sobre Olaizola II ha cambiado. «Desde que debuté, Aimar siempre se ha portado bien conmigo. Se lo agradezco». El de Goizueta ya manifestó hace una semana que veía a Altuna III ganador de más de una txapela del Manomanista.

El vigente campeón del Cuatro y Medio está dispuesto a atender las directrices de su botillero Ekaitz Saralegi. «Durante la remontada de Ezkurdia del 8-14 al 17-15 me insistía en que sufriera para recuperar el saque. Es lo que tienes en la cabeza en esos momentos. Si estás en el seis, no queda otra que aguantar. No puedes empezar a dibujar jugadas desde tan lejos».

Fortuna repartida

Hasta que el de Arbizu mandó fuera su dos paredes de sotamano. «Cuando la pelota salió del frontis, mi esperanza era que botara fuera. Así ocurrió. ¿Si me acompañó la fortuna? Con 19-17 fue a por el buruz gain, le di mal y el tanto cayó finalmente a mi favor. Pero también tuve unas jugadas que eran prácticamente tanto y se me marcharon a la chapa o abajo».

Sorprendió de nuevo, como ya ocurriera en las eliminatorias frente a Julen Retegi y Urrutikoetxea, que imprimiera tanta velocidad a los zurdazos de aire a resto de saque. Jokin Altuna mantiene su discurso. «Lo que me sorprende a mí es que la gente me catalogué a los 20 o 21 años, a una edad en la que puedes mejorar y progresar a base de entrenarte, de cuidarte, de sumar partidos... Por eso no debería extrañar que un pelotari ejecute jugadas que no estaban a su alcance hace un tiempo».

También reivindica el de Amezketa su regularidad. «Lo más importante es rendir bien durante todo el año. No me vale ganar la txapela del Cuatro y Medio y no estar bien el resto de la temporada. Decían que el Campeonato de Parejas se me iba a hacer largo y alcancé la liguilla de semifinales en compañía de Martija. Acabó esa competición y la duda era cómo estaba para afrontar el mano a mano. El año que estoy haciendo es muy bonito».

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