PELOTA

Javier Urriza (Finalista): «Quiero ganar, no me preocupa el número de txapela que sea»

Javier Urriza, sentado en la contracancha de Galarreta./PEDRO MARTÍNEZ
Javier Urriza, sentado en la contracancha de Galarreta. / PEDRO MARTÍNEZ
Final del Torneo Kutxabank de remonte

El delantero pamplonés afronta mañana su sexta final consecutiva con el objetivo de lograr el quinto título ante Uterga y superar a Matxin II

ENRIQUE ECHAVARRENSAN SEBASTIÁN.

Javier Urriza aspira a seguir haciendo historia en el Individual de remonte-Torneo Kutxabank. La de mañana en Galarreta ante Uterga es su sexta final consecutiva y, de conseguir el título, el quinto, superaría en el palmarés a toda una figura como Manuel Agirrezabala, Matxin II. A sus 35 años, cumple 36 en noviembre, el delantero pamplonés es consciente de que las once txapelas de Koteto Ezkurra es una cifra inalcanzable.

- Sexta final consecutiva del Individual. ¿Se acostumbra uno a estar todos los años en la lucha por la txapela más codiciada?

- Eso parece, algo impensable hace unos años. Cuantos más partidos disputes con este nivel de exigencia, mejor. Los afrontas con más tranquilidad y más garantías que si fuese el primero. Esperamos ponerle la guinda al pastel.

«Cuando empecé, a veces volvía a casa con la sensación de haber hecho el ridículo»

- ¿Cuando cambió la pala por el remonte pensaba que las cosas iban a salirle tan rodadas?

- Nunca lo hubiese imaginado. Mi idea inicial era hacer un buen papel, devolver a la empresa la oportunidad que me dieron, pero uno siempre sueña con hacer cosas importantes.

- ¿Qué recuerda de aquellos primeros partidos en Galarreta?

- Venía de una época como palista aficionado en la que estaba acostumbrado a ganar la mayoría de partidos. Todo era nuevo para mí, las distancias, el golpeo de la pelota...

- No todo ha sido un camino de rosas...

- Hubo partidos tras los que volvía a casa frustrado, con la sensación de haber hecho el ridículo. Hubo una etapa en la que me costó bastante acoplarme a la modalidad. Tuve que acostumbrarme a recibir palos. Aprendí a caerme, y también a levantarme. Eso te hace ser mucho más duro.

- ¿Llegó a pensar en dar marcha atrás y dejarlo?

- En su día tomé una decisión y no me arrepiento. En aquella época solo la mano gozaba de buena salud. Gané el Mundial de pala como aficionado y se rumoreaba que la modalidad iba a desaparecer, por eso decidí a embarcarme en esta aventura. Era una experiencia nueva.

- También ha visto las dos caras del remonte...

- Llegué al final de los años de bonanza económica y también he vivido la parte más dura. Eso te ayuda a madurar, a valorar las cosas. Ojalá que entre todos podamos volver a aquella situación, aunque está complicado.

- ¿Cómo ha sido su evolución?

- El cambio ha sido total. De un remontista inexperto he pasado a jugar finales. Ya han pasado más de diez años. Debute en enero de 2007.

- ¿Cuál es la clave de su éxito?

- La experiencia siempre es importante, con la edad aprendes a manejar la tensión, relativizas más las cosas, pero eso no te da txapelas.

- ¿Qué se siente siendo el gallo del corral, el número uno?

- Lo llevo con naturalidad. En Galarreta somos una pequeña familia, hay buena sintonía entre todos los remontistas. Quizás en otras épocas estaban más marcadas las jerarquías. Ahora no pasa eso.

- Hablemos de la final. Hace un mes sufrió un tirón en el gemelo de su pierna derecha y peligró su concurso en el Individual.

- Así es, estuve a punto de renunciar. Sufrí una rotura de fibras en el momento más inoportuno, a una semana del comienzo del campeonato. Al principio no quieres creértelo, los médicos no eran muy optimistas. Fue una semana dura, muchas horas de rehabilitación. No tenía nada claro si podía jugar.

«Estuve a punto de renunciar al lesionarme una semana antes del inicio del campeonato»

- Pero lo hizo...

- Sí, arriesgué. Podía haberme roto de nuevo. Por suerte, pude sacar adelante el primer partido de la liguilla de semifinales ante Ezkurra II. Salí a la cancha vendado a tope.

- ¿Le ha vuelto a dar molestias el gemelo?

- No, pero he tenido pequeñas sobrecargas en otras zonas, en los isquiotibiales. He ido cada dos o tres días al masajista. Quieras que no, las piernas se sobrecargan. Jugar un mano a mano no es ninguna tontería.

- Todo el mundo le coloca el cartel de favorito...

- Ya empiezo a acostumbrarme y más después del resultado del partido que nos enfrentó en la liguilla -ganó Urriza a Uterga por 30-15-, pero eso no me hace sumar ningún tanto. Estoy convencido de que Uterga va a dar un versión mucho mejor en la final. Si quiero ganarle tendré que hacer todo bien.

- ¿Puede ese resultado servir de referencia?

- No, para nada. Xanti no tuvo su día y yo estuve acertado con el saque y el segundo pelotazo. Pero la final es un día especial. La tensión que se genera, el ambiente... Es el partido más bonito del año. No estoy para nada confiado. Saldré a morder, a intentar que no esté cómodo. Sé que si le doy facilidades, puede hacerme un roto.

- Al menos ya sabe a quién va a enfrentarse...

- Sí, nos conocemos mutuamente. Ya le he sufrido en más de una ocasión. Sabemos lo que juega, tiene una gran facilidad para acabar el tanto si no le obligas. Debo centrarme únicamente en hacer mi juego y dar mi mejor versión.

- ¿Eso es un beneficio o una desventaja?

- Tiene sus pros y sus contras. Nuestros enfrentamientos ya son un clásico. Vernos de nuevo en la final es señal de que ambos estamos haciendo las cosas bien.

- Ha arrasado en la liguilla -tres partidos y tres victorias-, todo lo contrario que su rival, que ha tenido que sufrir para conseguir el billete para la final.

- Eso quizás puede jugar en mi contra. Después de perder ante Barrenetxea IV y conmigo, Uterga ha sido capaz de entrar en la final. Ya ha cumplido su objetivo y puede jugar más tranquilo. Yo también estoy tranquilo. Tengo ya cuatro txapelas en casa y para él, en cambio, sería la primera.

- ¿Qué le conviene más? ¿Un partido corto o largo?

- Nunca se sabe. Ambos queremos desgastar al contrario, pero habrá que improvisar sobre la marcha.

- ¿Va a cambiar su forma de jugar?

- No, para nada. En el mano a mano no hay secretos. O das, o te dan.

- ¿Se guarda un as bajo la manga?

- Si lo tuviera, no pensaba hacerlo público. No hay que dar pistas al contrario.

- ¿Hay alguna explicación para que los delanteros hayan hecho más daño que los zagueros en esta edición del Individual?

- Eso es muy relativo. El mano a mano no se limita solo a sacar, también hay que saber restar, tanto para los delanteros como para los zagueros. Uterga y yo cada vez tenemos más experiencia y le vamos cogiendo el tino. Los zagueros nos hacen daño, pero nosotros a ellos también. Este año les hemos comido la tostada. No es fruto de la casualidad, sino del trabajo en los entrenamientos. Para los zagueros, restar adelante es muy complicado porque la pelota viene a mucha velocidad.

«Los delanteros les hemos comido la tostada a los zagueros con el saque este año»

- Cree que el hecho de que Barrenetxea IV no se encontrase en plenitud de facultades físicas durante la liguilla ha podido allanar su pase a la final, lo mismo que a Uterga?

- No sé, todos los detalles influyen. En partidos como estos, saber controlar la tensión es casi tan importante como el estado físico. Endika es joven todavía y en los partidos importantes le pueden los nervios. En pocos años se convertirá en un referente y ganará muchas txapelas en el futuro.

- Usted tiene ya cuatro y ha igualado en el palmarés del Individual a Matxin II. Incluso podría superarle si gana a Uterga. ¿Ha pensado en ello?

- No, para nada. Cada año únicamente me centro en ganar el campeonato. Siempre es bonito que te comparen con leyendas del remonte como Matxin II. Pero eso no es algo que me influye a la hora de jugar un partido.

- Sería una motivación más...

- Sin duda, pero ahora mismo en lo único que pienso es en ganar. Quiero ganar la final, no me preocupa el número de txapela que sea.

- Las once de Koteto Ezkurra quedan muy lejos...

- Muy lejos. Me temo que hemos empezado a jugar a remonte demasiado tarde. Koteto es el remontista más grande de la historia. Nadie será capaz de igualarle.

Más

Fotos

Vídeos