PELOTA

Imanol López regresa a México

Imanol López, apoyado con una cesta en el puente Moilaberri de Zumaia./SARA UTRERA
Imanol López, apoyado con una cesta en el puente Moilaberri de Zumaia. / SARA UTRERA

El puntista zumaiarra, satisfecho tras volver a casa tres años después Ha ganado 23 partidos a lo largo del verano, solo ha perdido cuatro y confirma que seguirá en activo en el país azteca, donde trabaja y reside

ENRIQUE ECHAVARRENSAN SEBASTIÁN.

A la hora en la que ustedes compren hoy el periódico en los kioskos, Imanol López ya habrá aterrizado o estará a punto de hacerlo en el aeropuerto de Ciudad de México tras un vuelo transoceánico de doce horas de duración. El puntista zumaiarra se desplazó ayer a Madrid para coger el avión que le trasladó a México DF, donde reside, tras dar por concluida su temporada de verano por los frontones de Euskal Herria. Hoy ya estará al pie del cañón en su oficina.

Imanol López comenzó a jugar a cesta en el histórico Odieta siendo un crío. «Para los chavales de nuestra generación tenía un encanto especial. Al ser corto, allí podías desarrollar unas habilidades a la hora de jugar que eran imposibles en uno largo. Nos dio mucha gloria. Se sigue utilizando hoy en día, pero sobre todo por gente más joven que quiere aprender», afirma.

Como muchos otros puntistas vascos, decidió cruzar el charco en busca de fama y dinero en los frontones americanos. Tenía solo 20 años -ahora tiene 33-. Las dos primeras temporadas las hizo en el cuadro de Dania y las nueve restantes en Miami. «Llegó una etapa en la que estaba saturado, jugábamos seis días a la semana. Así durante once años. Y consideré que un paréntesis le vendría bien a mi vida. No sabía si iba a volver a jugar a cesta punta, pero lo necesitaba», recuerda.

«Fui con 20 años a jugar a Estados Unidos y llegué a estar saturado, jugábamos seis partidos a la semana»

En julio de 2015 volvió a sentir el gusanillo y regresó a Miami. «Le debía algo a la cesta y también a mí mismo. Me sentía extraño y eso que nunca he tenido una lesión importante en mi carrera deportiva». El zaguero zumaiarra aprovechó su estancia en Estados Unidos para cursar la carrera de Administración y Dirección de Empresas. Compaginaba los libros con los partidos. «Era complicado hacer las dos cosas bien. Lo conseguí, aunque me costó».

Estampida de figuras

Pero la crisis económica que castigó duramente a los frontones americanos desde años atrás -la apuesta y los partidos se redujeron drásticamente- provocó la estampida de las figuras. «Perdíamos un 30% de lo que ganábamos antes. La rebaja del sueldo nos la compensaban con bonos del casino y todos pasamos a tener el mismo estatus. Goikoetxea volvió a casa y yo lo dejé a los seis meses al acabar los estudios».

Tras una profunda reflexión, Imanol López optó definitivamente por «encaminar de otra forma la vida». Se fue a vivir a México. Trabaja en la empresa de tarjetas de crédito American Express. Trata de compaginar el deporte con el trabajo diario. La apertura del nuevo frontón en la capital azteca el pasado 10 de marzo ha dinamizado el Jai Alai en todo el país. «Hasta ahora solo recibíamos noticias de que se cerraban frontones en Estados Unidos, Filipinas... Esto ha sido algo increíble. Después de 23 años cerrado -se echó la persiana en 1994- se reabría el frontón. Se ha trabajado muy duro. En México se valora mucho el Jai Alai. Hasta Carlos Slim, una de las grandes fortunas del mundo, se ha pasado por allí en un par de ocasiones. Me llamaron para jugar cuatro meses y he acabado haciéndolo siete antes de volver a casa. La empresa me dio la oportunidad de jugar tres meses en Euskadi y no me lo pensé dos veces», puntualiza.

«El Aitzuri es un frontón espectacular, pero el Odieta tenía un encanto especial para nosotros»

Reconoce ser ahora «otra persona distinta a la que me fui. Busco cosas fuera del deporte que me aporten estabilidad. He recargado las pilas. Disputar el Jai Alai World Tour ha sido una buena experiencia, hay jóvenes con mucho potencial». Lo ha ganado prácticamente todo en verano. Solo se le han resistido dos torneos -23 victorias y solo cuatro derrotas-. «Si me lo hubieran dicho, no me lo habría creído. He disfrutado un montón. Lo malo es que se me escapó el de casa. Son esos días en los que no te sientes cómodo y no te sale nada».

Califica de «espectacular» y «muy moderno» el nuevo frontón Aitzuri y adelanta que «el año que viene me gustaría volver a jugar en Euskadi, pero todo dependerá del trabajo. Haré todo lo posible por regresar a casa, pero, desgraciadamente, no está en mi mano».

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