PELOTA

Dos estilos, dos trayectos y un objetivo

Dos estilos, dos trayectos y un objetivo
Final del Campeonato del Cuatro y Medio

Urrutikoetxea, pelotari sin fisuras, y Altuna III, siempre genial, protagonizan una final inédita esta tarde en Bilbao. El delantero de Zaratamo parte como favorito y los corredores ofrecerán de salida momios de 60 a 100 por abajo

JOSEBA LEZETA SAN SEBASTIÁN.

Existen diversos caminos lícitos hacia el éxito en todos los órdenes de la vida. También en la pelota. Los hay largos y cortos. Con más o menos vericuetos. Tendidos o empinados. Cada uno trata de encontrar el suyo, un estilo propio acorde a sus condiciones y gustos. En la variedad está el gusto.

Amparada en la defensa de una verdad única que se trata de imponer, de un tiempo a esta parte se ha impuesto cierta tendencia a sobrevalorar un estilo concreto e infravalorar otros. Lo que rodea al fútbol es el ejemplo nítido de esa irreal lucha, planteada a veces hasta el extremo: elegir entre el bien y el mal.

No lo traslademos a la pelota. Mikel Urrutikoetxea y Jokin Altuna, adversarios en la final del Campeonato del Cuatro y Medio esta tarde en un frontón Bizkaia de Bilbao lleno hasta las cártolas con 3.000 pelotazales, representan dos formas de entender la pelota, igual de legítimas y válidas. Cada uno trata de aprovechar sus cualidades, sus puntos fuertes. Y se esmera en mejorar primero y, a no ser posible, proteger después las debilidades.

Las entradas se agotaron el lunes y 3.000 pelotazales llenarán el Bizkaia

«Completo» es la palabra con la que definen a Urrutikoetxea tanto Altuna III como numerosos compañeros, exmanistas y pelotazales. «Sin fisuras», añaden. Nadie habla de él como un artista porque en su juego prevalecen otras virtudes. Si midiera quince centímetros menos y no rascara a la pelota con las dos brazos, escribiríamos de otra cosa. Aunque sacase y restase igual de bien, cruzase el gancho con el mismo vigor o metiese el 95% de sus eficaces voleas en la pared izquierda.

La polivalencia acompaña al delantero de Zaratamo, un multiusos al que su empresa, Asegarce, ha recurrido frecuentemente para cubrir la posición de zaguero, incluso en el Campeonato de Parejas que ganó junto a Olaizola II.

Urrutikoetxea ha creado un estilo propio a base de trabajo. Aquel debutante larguirucho habituado a castigar a los contrarios a bote gracias al látigo de sus dos brazos no ha parado de evolucionar. Técnica y físicamente. Horas y horas de frontón para adecuar su zurda al juego del siglo XXI. Ahora, su gancho y su parada al txoko poco tienen que envidiar al de los grandes rematadores. Horas y horas de preparación física le han ayudado a fortalecer ese 1,90 cargado ahora de dinamita en sus músculos.

«Es un espejo donde mirarnos», apunta Jokin Altuna sobre el último obstáculo que debe salvar para ganar su primera txapela oficial en el campo profesional. El amezketarra procede de otra escuela, de otra manera de entender este deporte. Ha mamado la pelota desde la cuna. Siendo un niño y con los pies colgados del primer piso del frontón de Amezketa, veía jugar a aquellos niños con los que soñaba enfrentarse algún día. Los estudiaba. Concebía dejadas. Imaginaba un dos paredes. Quería una pelota para él solo con la que engañar gracias a una parada al txoko.

Dejó detalles desde su primer día de blanco. Creó unanimidad entre los que le observaban: ¡Qué bonito! Había que dar el salto de bonito a bueno. Lo dio. No se conformó. El siguiente le condujo a artista. Tampoco era suficiente. «No basta con ser artista para codearse con los de arriba», asegura. Está en ello.

Otra tradición

Altuna III procede de otra escuela, de otro camino, de otra tradición en definitiva. Eso, sin embargo, no le impide recurrir a aspectos positivos que ve en compañeros y oponentes. Si el trabajo ha dado buenos resultados a Mikel Urrutikoetxea, por qué no se los va a dar al delantero de Amezketa.

Esos dos estilos, igual de auténticos, confluyen hoy en el Bizkaia de Bilbao en busca de una txapela reservada a uno de ellos. Ojo a la hora de comienzo del festival. Lo adelantan un cuarto de hora respecto a lo habitual los domingos por la tarde. El telonero previo de parejas comenzará a las 16.45. Y con él la retransmisión en directo de ETB1.

Jokin Altuna, convertido el año pasado en el tercer finalista más joven de este torneo tras Ogueta y Eugi, está ante la oportunidad de erigirse en el segundo campeón de menor edad, detrás de un Eugi que se caló la txapela en 1992 con 21 años y unas pocas semanas. El de Amezketa tiene 21 y casi ocho meses.

La comparación con otros pelotaris avala la precocidad de Altuna. Ogueta ganó el título de esta distancia con 22 años. Abel Barriola y Aimar Olaizola se estrenaron con 23. Gane o no la txapela, estos datos ayudan a valorar la temprana irrupción del delantero de Amezketa.

Urrutikoetxea, su rival de hoy, necesitó seis participaciones para vencer en una final del Cuatro y Medio, éxito que logró la primera vez que llegó a ella. Tenía 26 años. Presenta un bagaje personal de tres txapelas, una por modalidad: Manomanista de 2015, Cuatro y Medio de 2015 y Parejas de 2016. Una detrás de otra. Integra ese reducido ramillete de siete manistas que se han impuesto en las tres modalidades, junto a Retegi II, Arretxe, Martínez de Irujo, Olaizola II, Barriola y Bengoetxea VI. Casi nada.

Después perdió la final del Manomanista de 2016, la cuarta de su carrera, frente a Irribarria. Está ante la quinta.

Sin navarros

Urrutikoetxea y Altuna han firmado otro hito, este de manera conjunta, tras eliminar en semifinales a Bengoetxea VI y Olaizola II, respectivamente. Por primera vez en la era moderna del Campeonato del Cuatro y Medio, iniciada en 1989, no habrá ningún navarro en la final. Eran veintiocho consecutivas, de las cuales coparon dieciocho con dos representantes.

El final de esta racha, unida a la que rompieron el propio Urrutikoetxea y el guipuzcoano Irribarria en el Manomanista de 2016 -otra final sin navarros después de 38 seguidas-, pone en entredicho una larga supremacía de décadas. Otros territorios comienzan a tener presencia regular en las grandes citas del calendario manista.

Estamos, además, ante el segundo Bizkaia-Gipuzkoa en la historia de las finales del Cuatro y Medio. En la primera edición, la de 1953, el lekeitiarra José Luis Acarregui superó 22-21 al arrasatearra Eugenio Bolinaga tras levantar un 21-17 en el frontón Gros de Donostia.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos