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Ekaitz Saralegi: «Por mí, Jokin tiene vía libre para las genialidades»

Ekaitz Saralegi, junto a la escultura en recuerdo de Fernando Amezketarra./MIKEL FRAILE
Ekaitz Saralegi, junto a la escultura en recuerdo de Fernando Amezketarra. / MIKEL FRAILE
Ekaitz Saralegi. Botillero de Altuna III

Comprende la etiqueta de favorito de Urrutikoetxea, pero tiene «grandes esperanzas en mi pupilo; lo digo convencido, no por compromiso»

JOSEBA LEZETABILBAO.

Con diez kilos menos de peso que cuando jugaba y en su segunda final del Cuatro y Medio como botillero de Jokin Altuna, está como un niño con zapatos nuevos. El martes, Ekaitz Saralegi (Amezketa, 38 años) no quiso perderse el último entrenamiento de frontón de su pupilo para pulir detalles. Obligaciones laborales le impiden acudir hoy a la elección de material. Pero no faltará el domingo por la tarde.

- ¿Disputó el domingo la Behobia-San Sebastián?

- Participé el año pasado, pero no he repetido. No me inscribí y encontré otra carrera para estas fechas, una de diecisiete kilómetros en Ataun que coincidió el mismo día del decisivo partido de Tolosa contra Ezkurdia. Participé por la mañana en la prueba y me senté por la tarde en la silla del Beotibar.

«Gané a Urrutikoetxea en el Cuatro y Medio en 2013, pero el de 2017 es distinto a aquel»

- Es habitual verle en pruebas de este tipo.

- Me gusta salir a correr cada dos días. Sucede que en las jornadas laborales dispongo de poco tiempo por la tarde después de volver del trabajo, más aún durante el invierno porque anochece antes. Ando una hora por el monte con los perros o, si no es posible, corro sobre la cinta. Aprovecho mejor los fines de semana.

- ¿Cuánto pesa?

- Diez kilos menos que cuando jugaba a pelota (sonríe). En aquella época estaba ligeramente por encima de los 80. Ya hay quien me comenta si no corría nada cuando era manista profesional... Los esfuerzos de las carreras a pie tienen poco que ver con los de la pelota. Entonces, mis ejercicios físicos consistían en sprints cortos, en saltos, en quiebros entre conos... No trabajaba tanto el fondo. En mis dos últimos años en Asegarce, ya con Etor Mendia como preparador, empecé a hacer algo a finales del verano con vistas al Cuatro y Medio. Me gustó y sigo.

- Busco a alguien que considere favorito a Altuna frente a Urrutikoetxea en la final del domingo.

- Si no lo encuentras es porque Mikel ha hecho un campeonato muy completo y además derrotó a Jokin en Lekunberri en la primera jornada de la liguilla de cuartos. En la final del año pasado la mayoría también daba favorito a Oinatz Bengoetxea y estuvieron 21 iguales. El favorito suele ser solo uno. De todas maneras, queda por jugar un partido y tengo grandes esperanzas en Altuna. No lo digo por quedar bien, por compromiso, sino convencido.

- Echemos un vistazo atrás. Cuatro y Medio de 2013. Balmaseda, 18 de octubre. Saralegi, 22; Urrutikoetxea, 13.

- Un día precioso para mí. Aquel cruce de dieciseisavos de final tuvo su anécdota. La presentación fue un martes y a los cuatro pelotaris que estábamos en uno de los bombos nos dijeron que fuésemos con la maleta ya que a uno le iba a tocar elegir material por la tarde en Balmaseda. No solo eso, sino que en ese caso el adversario era Urrutikoetxea. Nadie quería verle ni en pintura. Me tocó a mí.

- ¿Y?

- La historia no acaba ahí. Era octubre y mi contrato con Asegarce expiraba en febrero. Era consciente del riesgo de que no me renovaran. Me interesaba hacer un buen Campeonato del Cuatro y Medio para que la empresa contara conmigo. Me salió un buen partido ante Urrutikoetxea y gané. Eliminé después a Titín en el Adarraga, entré en la liguilla, acabé segundo de grupo y me colé en semifinales. Y renové.

«Si vence Altuna y alguien me acompaña, prometo ir andando de Bilbao a Amezketa»

- ¿Cómo se le gana a Mikel Urrutikoetxea?

- Han transcurrido cuatro años... El Urruti de 2013 y el de 2017 son distintos. En aquella época jugaba a bote y era más fácil controlarle. Había que aguantar y esperar tu oportunidad de remate. Durante este tiempo ha aprendido a jugar de aire, conserva el golpe con los dos brazos, busca mejor los ángulos y ha adquirido confianza en sus posibilidades.

- ¿Le ve puntos débiles?

- Es completo, muy completo. Queda un partido y el punto débil puede ser que pase una mala noche antes de la final, que tenga un mal día, detalles que nosotros desconocemos... Los puntos débiles no existen a priori, sino que aparecen durante los partidos. Hay que buscarlos tanto a tanto. No llegan por sí solos, hay que provocarlos.

- ¿Observa diferencias entre el Altuna III de 2016 y el de 2017?

- Un año más. Ha dado otro salto hacia arriba. Comparas los vídeos de entonces con los de ahora y lo notas. Considero que está más fuerte. Ha cogido cuerpo.

- La mayoría de los descansos que han pedido han sido tácticos.

- Ha coincidido así. No hay que limitarse a pedir descansos cuando ves agotado a tu pelotari. La mayoría han sido para cortar rachas del contrario. Los pides para cambiar algo o dar una pequeña consigna a tu pelotari. A veces basta tomarte un trago de agua de pie.

- ¿Progresa técnicamente?

- También. Tenía un pequeño hándicap con el gancho, pero está mejorando ese golpe. Le ves en acción y las jugadas que ejecuta parecen fáciles. En realidad, son difíciles.

- ¿Le ha llevado la contraria en alguna ocasión?

- Nunca. Alguna vez le he pedido tranquilidad y me ha contestado que está tranquilo, que no está nervioso. Si nos enfadamos, mala señal. Espero que no suceda nunca.

- ¿Nos olvidamos de que tiene solo 21 años?

- Lleva dos temporadas en la parte alta del escalafón. Cuando perdió en Lekunberri contra el propio Urrutikoetxea ya hubo comentarios de que estaba sin chispa, de que el campeonato le había pillado bajo de juego... ¿Por qué no pudo ser un mal día? Otros deportistas también recurren a esa explicación si no han estado bien. Pienso que se critica con demasiada facilidad a los pelotaris y me molesta cuando son tan jóvenes. En el caso de Jokin había que valorar su verano, los entrenamientos que había podido hacer... Lo pasó mal después de aquella derrota. De todas maneras, hay que saber sobrellevar esas situaciones, tengan 21 años o 30.

- ¿Han evolucionado los gustos de Altuna con el material?

- Mantiene su línea. Aunque no voy en persona a las elecciones, le recomiendo que eliga las pelotas que le entran bien en la mano, sin fijarte tanto en que perjudique o convenga al rival. Prefiero que seas tú mismo quien acaba satisfecho con lo que ha encontrado.

- Usted disputó dos semifinales del Cuatro y Medio en 2013 y 2014. Compare el nivel de entonces con el actual en esta distancia.

- Ahora se juega más rápido, a un ritmo frenético. Desde fuera te das cuenta de que los pelotaris se colocan menos a bote. Hay que estar a tope físicamente y desde todos los aspectos del juego para soportar semejante velocidad. Pese a que no ha transcurrido demasiado tiempo desde mi clasificación para semifinales, el cuatro y medio ha evolucionado estos tres últimos años.

- Le noto nervioso en la silla. Hasta se levanta de vez en cuando.

- Me involucro tanto en los partidos... El día de la semifinal contra Olaizola II levanté la mano en un remate de Aimar que pegó la chapa, como pidiendo falta al juez. '¡Qué estoy haciendo!', pensé en mi interior. Tampoco sería buena señal estar sentado con pachorra y las piernas bien abiertas. Reconozco que alguna vez me entran ganas de entrar en la cancha y dar yo el pelotazo. Pienso que es bueno estar metido en el juego.

- ¿Qué pensó cuando Jokin pegó aquel dos paredes de volea en la semifinal contra Olaizola II?

- No pensarás que le indiqué yo la jugada -bromea-. Eso le sale a él y punto. Grabé las imágenes del partido y lo vi al día siguiente. Josetxo Lizartza y Jokin Errasti habían empezado a decir que la pelota iba a ser pasa... y zas. Soltó la volea. Tengo claro que no voy a ser yo quien le corte esas genialidades. Por mí, tiene vía libre. Eso forma parte del tirón del pelotari entre los pelotazales, de su personalidad. Cada partido amplía su repertorio. Que siga así, al menos mientras le salgan bien -se ríe-.

- Esta final se disputa en el frontón Bizkaia de Bilbao. ¿Beneficia o perjudica a su pelotari?

- Es un frontón donde las empresas programan festivales habitualmente. Desde ese punto de vista, hay motivos para que ambos lo conozcan y sepan la respuesta de la pelota. Antes de su enfrentamiento en Lekunberri escuché comentarios de que aquel frontón le convenía a Jokin por su rapidez y por los extraños que hace la pelota. Sin embargo, aquel día se encontró muy incómodo por la razón que sea. Los pelotaris preferimos aquellos frontones donde jugamos a menudo.

- El año pasado prometió regresar andando desde Vitoria a Amezketa si Altuna ganaba la final a Bengoetxea VI.

- Bilbao está más lejos que Gasteiz. No había pensado nada, pero por qué no lo voy a hacer... Necesito un voluntario para acompañarme. Por si me pierdo en el camino.

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