Jokin Altuna, txapeldun en una gran final

Jokin Altuna se ha proclamado campeón del Cuatro y Medio en la final disputada en el frontón Bizkaia ante Mikel Urrutikoetxea./JOSE MARI LÓPEZ
Jokin Altuna se ha proclamado campeón del Cuatro y Medio en la final disputada en el frontón Bizkaia ante Mikel Urrutikoetxea. / JOSE MARI LÓPEZ

El delantero de Amezketa vence por la mínima (21-22) al vizcaíno Mikel Urrutikoetxea en un vibrante encuentro. Jokin Altuna es el tercer guipuzcoano que gana la txapela del Cuatro y Medio tras Miguel Soroa en 1954 y Mikel Unanue en 1999

JOSEBA LEZETASAN SEBASTIÁN

La moneda no cae siempre de la misma cara. Ha vuelto a quedar demostrado este domingo en el Bizkaia de Bilbao, donde Jokin Altuna ha corrido serio riesgo de perder 22-21 por segunda vez consecutiva una final del Campeonato del Cuatro y Medio. Cuando el desenlace es tan apretado, no hay justicia ni injusticia. Se gana o se pierde. En este caso ha vencido.

Jokin Altuna se encontró en una situación similar a la del año pasado en el Ogueta de Vitoria frente a Bengoetxea VI. Esta vez dispuso de un 20-21 a favor y el saque en su poder. Ekaitz Saralegi, su botillero, no quería ni ver lo que iba a suceder sobre la cancha. Metió la cabeza entre sus dos brazos con la vista fija en el suelo mientras su pupilo iniciaba la carrera para poner en juego el tanto. ¿Sería por el temor a dejar escapar la txapela o por verse obligado a cumplir la promesa de ir a pie de Bilbao a Amezketa si ganaba Jokin? Seguro que por lo primero.

Altuna III desaprovechó la oportunidad. Su zurda de aire quedó a mitad de cancha y Urrutikoetxea tomó la iniciativa para acabar con un pelotazo largo con el que atropelló al contrario. Faltaba el último tanto y el amezketarra había perdido la iniciativa del saque. Tocaba restar. Estaba en desventaja. Sobrevoló por el Bizkaia el fantasma de lo sucedido doce meses antes.

Con solo 21 años es, junto a Eugi en 1992, el campeón más joven de este torneo

Sin embargo, Jokin Altuna ya había hecho gala de su determinación en los tantos anteriores, sobre todo a partir del segundo descanso obligatorio, al que llegó 18-16, dos tantos por detrás de Urrutikoetxea. Frente a Bengoetxea VI en Gasteiz aprendió que no hay que verlas venir. Al contrario, hay que ir a por ellas.

Restó el saque de Urrutikoetxea, quien trató de culminar con la zurda. Puso la pelota larga por la pared izquierda. Altuna corrió con fe a por una pelota que amenazaba con rebasarle. Como durante todo el choque, volvió a quedar clara su capacidad defensiva. Neutralizó la acometida del vizcaíno, quien no acertó en su siguiente acción. El de Amezketa dirigió su derechazo a la pared izquierda y la respuesta de zurda del de Zaratamo botó sobre las tablas de contracancha para su desesperación y para alegría del guipuzcoano y sus correligionarios.

El título de la jaula era suyo. Con solo 21 años, la misma edad de Eugi cuando venció por primera vez en 1992, si bien el de Aoiz era unos meses más joven. Son los dos campeones más bisoños de la historia de este torneo.

21 Urrutikoetxea

22 Altuna III

Tantos de saque:
Urrutikoetxea, 3. Altuna III, 1.
Faltas de saque:
Urrutikoetxea, 0. Altuna III, 2.
Pasas del cuatro y medio:
Urrutikoetxea, 2. Altuna III, 0.
Tantos en juego:
Urrutikoetxea, 9 (tres atrás, dos de gancho, uno de parada al txoko, uno de dos paredes, uno de volea y uno de cortada de derecha). Altuna III, 16 (cuatro atrás, tres de dos paredes –uno de ellos de zurda–), tres de cortada de zurda, dos de parada al txoko, dos de volea y uno de cortada de derecha.
Tantos perdidos:
Urrutikoetxea, 3 (todos de zurda). Altuna III, 7 (cuatro de derecha, tres de zurda y uno por exceso de vista).
Marcador:
0-4, 1-4, 1-6, 2-6, 2-7, 8-7, 8-10, 14-10, 14-13, 16-13, 16-14, 17-14, 17-16, 18-16, 18-19, 20-19, 20-21, 21-21 y 21-22.
Incidencias:
llenazo absoluto en el Bizkaia de Bilbao con 3.000 espectadores. Jueces riojanos. Les tocaba por la rotación que establece la LEP.M. Cuatro decisiones polémicas.

Jokin Altuna aprende rápido y bien. Los días previos a la final indicaba que no basta ser artista para codearse con los de arriba. Señalaba incluso a Mikel Urrutikoetxea como espejo en el que mirarse por su evolución y su capacidad de trabajo. El mago no se refugia en su varita. Sin renunciar a su capacidad para sacar conejos de la chistera, la que le distingue, añade a su repertorio mejoría física, resistencia y una fe inquebrantable, imprescindible ante rivales tenaces como Urrutikoetxea que apenas regalan y sostienen los encuentros hasta en las ocasiones en las que no consiguen rendir al cien por cien. Hay que responder en los momentos críticos. Como Urrutikoetxea. Desde ayer, también como Altuna III.

Una final irregular y hermosa

Ha sido una final irregular y hermosa. Le valen los dos adjetivos. No son excluyentes. Urrutikoetxea careció del dominio exhibido en sus cuatro compromisos anteriores, tanto en los tres de la liguilla de cuartos como en la semifinal. No encontró los ángulos. Tampoco Altuna III, tan eficaz como su adversario a la hora de restar, le brindó ocasiones claras. El de Zaratamo firmó dos acciones de saque-remate. Altuna III, una. Pocas para lo que acostumbran.

Por eso el número de pelotazos final rebasó ligeramente los 300 para situarse en 306, más de lo frecuente en los partidos del cuatro y medio moderno.

Cuando parecía que Urrutikoetxea había ganado el partido con un fuerte pelotazo, Altuna ha levantado una pelota casi imposible para llevarse posteriormente la 'txapela'

Altuna III corrió a las esquinas cuando hizo falta para responder a las ofensivas de Urrutikoetxea, menores en número y en brillo de lo que presumía su condición de claro favorito y de pelotari invicto en la presente edición. El dinero real de salida fue de 60 a 100.

El de Amezketa ocupó el centro de la cancha, lugar preferido para dirigir las operaciones, con mayor frecuencia de la prevista. Eso le permitió terminar con dieciséis tantos de jugada en los que volvió a mostrarse variado, si bien no le funcionaron el gancho y la dejada. Pero domina tantos remates...

Tomó ventaja 1-6 Altuna III, que cometió pronto dos faltas de saque. La segunda, en el 3-7, propició la reacción de Urrutikoetxea para igualar primero a 7 y adelantarse después 8-7 y 14-10. Parecía llevar el duelo a su terreno.

Aparecieron los errores del joven. No le amilanaron. El exmanista Haritz, también amezketarra, ya había avisado por la mañana. «Tranquilo, esta tarde gana Jokin. Seguro». La tensión creció y los jueces, riojanos en este caso, la elevaron con decisiones polémicas: dieron bueno un saque de Urrutikoetxea que botó sobre la línea del cinco, en dos estorbadas parecidas optaron por ordenar vuelta en la primera y dar por bueno el tanto en la segunda y en un tanto en el que la pelota tocó el hombro de Altuna no aplicaron el reglamento como es debido.

Crecieron las protestas tanto dentro como fuera de la cancha y la final entró en una espiral de nervios en la que Jokin Altuna demostró temple propio de un veterano, de un pelotari con varias txapelas en su vitrina. Solo tiene una y una historia de la que ha escrito, de momento, sus primeros capítulos.

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