Pelota

De las derrotas también se aprende

Víctor golpea de zurda ante Jaka ayer en el Adarraga de Logroño. / JUSTO RODRÍGUEZ

Víctor accede a la liguilla de cuartos tras arrollar en el Adarraga a Jaka. El delantero de Ezcaray accede al grupo A junto a Bengoetxea VI y Aimar y se estrenará el sábado ante Elezkano II

ENRIQUE ECHAVARREN SAN SEBASTIÁN.

«Confiaba en mis posibilidades, me había visto bien en los entrenamientos, pero no me he sentido cómodo en ningún momento. He hecho lo contrario de lo que tenía que hacer en los tantos decisivos. No encuentro una explicación. Me he encontrado muy lento en la cancha. Ha sido un golpe muy fuerte, pero no queda otra que seguir trabajando». Así se explicaba Erik Jaka una vez concluido el partido del Adarraga de Logroño. Sincero, sin poner excusas. «Víctor ha jugado un gran partido y yo no, ha merecido ganar». De las derrotas, aunque sean dolorosas, también se pueden extraer conclusiones. Sirven para aprender.

Víctor, por contra, era la otra cara de la moneda. El delantero de Ezcaray consiguió el marcador más amplio desde su estreno en el campeonato. Certificó su pase a la liguilla de cuartos con una actuación sobresaliente. Queda encuadrado en el grupo A junto a Olaizola II, Bengoetxea VI y Elezkano II. Será precisamente el de Zaratamo su primer rival. La cita, el sábado en un frontón por determinar. Oinatz y Aimar jugarán el jueves en el Labrit.

«Pensaba que iba a ser un partido más duro, no esperaba ganar por esta diferencia. He acertado con el saque y él me ha vuelto a meter en el partido al cometer falta. He acertado a la hora de cruzar el gancho y Jaka no ha podido quitarme pelota. Estoy contento, me encuentro como nunca. Antes solía jugar dos partidos. Uno contra el rival y otro contra mí mismo. He cambiado para bien, no cometo tantos fallos, juego mucho más centrado. Entrar en la liguilla es un regalo, pero sé que no puedo relajarme», confesaba un Víctor más que satisfecho.

Con todo de cara

Tiene razones para estarlo. Su tarjeta de presentación en la jaula fue inmejorable. Llevó el partido a su terreno y acabó con la frágil moral del contrario en un abrir y cerrar de ojos. Todo le salió de cara. Hasta la chapa le benefició en el sorteo del saque y Jaka se pasó de la distancia. Primer tanto. Mal síntoma. Malos presagios. Acelerado, sin timón, el lizartzarra comenzó a encajar tantos uno tras otro.

22 VÍCTOR

4 JAKA

Tiempo de juego:
33 minutos y 1 segundo.
Pelotazos a buena:
118.
Tantos de saque:
Víctor, 3. Jaka, 1.
Faltas de saque:
Víctor, 1. Jaka, 1.
Pasas del cuatro y medio:
Víctor, 0. Jaka, 2.
Tantos en juego:
Víctor, 15. Jaka, 1.
Tantos perdidos:
Víctor, 1. Jaka, 1.
Marcador:
10-0, 10-2, 18-2, 18-3, 19-3, 19-4 y 22-4.
Momios de salida:
100 a 80 a favor de Víctor. 60 a 100 por abajo.
Botilleros:
Pablo Berasaluze con Víctor e Iraitz Olaetxea con Jaka.
Incidencias:
un cuarto de entrada en el Adarraga de Logroño. 300 personas.

Víctor sacaba en largo y las devoluciones de Jaka le llegaban a las manos plácidamente. El riojano abría la pelota al ancho y luego cruzaba al txoko. Así continuamente. Jaka se vendía más de la cuenta y Víctor no desaprovechaba la ocasión para aumentar su renta. Iraitz Olaetxea trataba de frenar la sangría desde la silla de botillero. Misión imposible. No había nada que hacer.

El 10-0 inicial fue un fiel reflejo de lo que sucedía en la cancha. Un Víctor crecido, altivo, sacando pecho. Y un Jaka timorato, sin capacidad de reacción. Pero el de Ezcaray cometió falta de saque al tanto siguiente por tiro corto y a Jaka se la abrió una ventana a la esperanza. El lizartzarra se fue directo al cestaño, cambió de pelota y se apuntó tanto de saque (10-1). Pero estaba comprobado que ayer no tenía su tarde. Al siguiente le devolvió la moneda a Víctor al hacer falta, también al quedarse corto. Si a eso le añadimos las dos pasas de la distancia que ya acarreaba, se explica su desazón, su hundimiento.

Víctor, que confesó que no había jugado nunca en la jaula como aficionado, siguió tirando de repertorio. Remates de todos los colores. Paradas al txoko, voleas, ganchos, aperturas, dos paredes... Lo que le hubiese pedido el público, que al igual que la víspera en el Labrit tampoco respondió. Y eso que se anunciaba un pelotari de la tierra.

La única vez que vimos al verdadero Jaka fue en el 18-3, con el pescadovendido. El lizartzarra movió de lado a lado de la cancha a su rival. Primero un gancho, luego una volea al txoko y de nuevo otro gancho. La gran defensa de Víctor saltó por los aires. Jaka agarró la pelota con la derecha y la lanzó al frontis con rabia. Era la única forma de desahogarse. Lástima, porque no volvió a aparecer. Víctor tomó de nuevo las riendas y se acabó la historia de un partido con un solo dueño.

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