Torneo Bankoa-DV

La chispa de Ioritz Egiguren y los voleones de Prieto

Ioritz Egiguren, atento al pelotazo de Alain Prieto./FÉLIX MORQUECHO
Ioritz Egiguren, atento al pelotazo de Alain Prieto. / FÉLIX MORQUECHO

El tolosarra y Garmendia pasan a cuartos de final con una convincente victoria sobre el de Mungia y Alduntzin

J.L.BERGARA.

Ioritz Egiguren y Alain Prieto no levantaron el pie del acelerador durante tres cuartos de hora. Los afortunados que acudieron al Municipal de Bergara para presenciar al festival del Torneo Bankoa Crédit Agricole-EL DIARIO VASCO asistieron a un partido sénior entretenido, con dos delanteros que pusieron toda la carne en el asador y no escatimaron una sola gota de sudor. Ioritz Egiguren y Beñat Garmendia lograron el pase a cuartos de final -Eneko Labaka y Eskiroz, otro hueso duro de roer, les esperan en Soraluze- al derrotar 22-14 a Alain Prieto y Aitor Alduntzin. La única pena es que no volveremos a ver de nuevo en acción a Prieto.

Se opusieron dos estilos, dos delanteros que no han parado de crecer en los últimos meses. El tolosarra Egiguren, de 20 años, ha dado un paso adelante. Quedó patente en su manera de sacar, en ese bote que le permite meterse en el cuadro tres para ejecutar su eléctrico primer disparo. También en su intención de buscar la pelota de aire, lo mismo con la zurda que de volea. Sus piernas le ayudan a moverse rápido, a defenderse. Hace todo con chispa. Al cien por cien.

Prieto, de Mungia, tiene 23 años y ha evolucionado más tarde que otros. Pero su progresión es innegable. Sus voleones tienen la virtud de levantar murmullos de admiración. Y posee la suficiente delicadeza para ejecutar una dejada de volea desde el tres y medio, como la del 11-3. Preciosa.

Falló, es verdad. Porque no se escondió. Se lio la manta a la cabeza cuando con el 11-2 en contra y visto que Garmendia dominaba con claridad a Alduntzin, su zaguero, a quien ayudó en todo lo posible. Tanto que le metió en el peloteo. También se dio cuenta de que debía arriesgar. Lo hizo sin miramientos. Varió el saque, trató de imponer el poder de su volea, no renunció a resolver de zurda. Sin esperar otra oportunidad, otro día. Quería seguir adelante en este torneo.

Chocó con una pareja interesante a la que corresponde seguir la pista. Han dado el primer paso. Quedan más. Garmendia mostró su derecha. Llegó a pelotas difíciles. Mandó. Es más fácil cuando tienes un delantero como Egiguren que saca bien, roza el rebote con un derechazo en el 4-1 y mueve la pelota con intención y acierto. Como en el 13-4: saque, dos paredes, golpetazo atrás y cortada de derecha a morir en la pared izquierda.

La salida fulgurante de Egiguren y Garmendia para adelantarse 11-2 marcó el desarrollo de la eliminatoria. Habían completado la mitad de su trabajo en 95 pelotazos, sin llegar ni siquiera al centenar. A partir de ese momento Prieto equilibró el juego, encontró acierto suficiente para aproximarse dos veces a cinco tantos. Primero en el 14-9, con tiempo por delante. Después en el 19-14, ya cerca de la conclusión.

Al partido le faltó equilibrio en el marcador para enganchar del todo. El ritmo y la velocidad convencieron. No ocurre siempre.

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