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El parejas, en un pañuelo

Iker Irribarria buscará mañana en el Ederrena de Urretxu razones para mirar arriba./LOBO ALTUNA
Iker Irribarria buscará mañana en el Ederrena de Urretxu razones para mirar arriba. / LOBO ALTUNA

Ninguna pareja llega imbatida a la cuarta jornada, algo inédito desde 2004

JOSEBA LEZETA

El inicio del campeonato ha cumplido con el equilibrio dispuesto por los responsables de Asegarce y Aspe cuando confeccionaron las parejas. Por primera vez desde que en 2004 optaron por un torneo con ocho parejas, cuatro por empresa, ninguna de ellas ha vencido en sus tres primeros compromisos. Otro dato acentúa la igualdad inicial: todas han estrenado su casillero de victorias y lucen por lo menos un punto en la clasificación.

En las catorce anteriores ediciones, una o dos participantes habían arrancado con pleno de triunfos. Esta circunstancia se ha repetido en concreto con veintiún parejas ya que en siete ocasiones (2016, 2014, 2012, 2011, 2006, 2005 y 2004) se ha registrado por partida doble. No es tan frecuente el caso contrario, es decir, empezar con tres derrotas en ese mismo número de jornadas, algo que ha afectado a catorce parejas desde 2004.

La victoria de Urrutikoetxea-Aretxabaleta en Arrigorriaga y la de Irribarria-Merino II en el Astelena de Eibar, unidas a la derrota de Altuna III-Martija en el Beotibar de Tolosa y a la de Víctor-Albisu en el propio Astelena, han apretado la clasificación hasta tal punto que una sola victoria separa a los todavía líderes Víctor-Albisu de los colistas Urrutikoetxea-Ladis Galarza.

Iker Irribarria vivió en sus carnes un inicio con tres derrotas consecutivas en la edición de su estreno como titular en el Campeonato de Parejas, en 2016. Cayó en compañía de Aitor Zubieta. La entrada de Merino I en lugar del zaguero de Etxarri, lesionado, propició romper esa racha negativa en la siguiente jornada, la cuarta.

El de Arama ha conseguido evitar que se repitiera esta coyuntura. Ganar además contra los líderes supone hacer frente a una tendencia adversa de resultados y adquirir un plus de confianza para el futuro próximo. Un solitario punto no es suficiente para aspirar a mayores cotas en esta competición, pero puede contribuir a iniciar la reacción.

Comenzar con tres derrotas significa un lastre. De hecho, las cuatro últimas parejas a las que les ha ocurrido se han visto abocadas a la eliminación: Irribarria-Zubieta en 2016, Xala-Merino II y Olaizola II-Beroiz en 2015, y Ezkurdia-Zabaleta en 2014.

En cambio, un año antes, en 2013, Pablo Berasaluze y Jon Ander Albisu perdieron en sus cuatro primeros compromisos, pero demostraron juego suficiente para remontar hasta la cuarta plaza de la primera fase -acabaron con seis puntos-, colarse en la liguilla de semifinales y terminar subcampeones después de que el delantero berriztarra se rompiera el tendón de Aquiles del pie en la final ante Martínez de Irujo y Zabaleta, quienes disponían en ese momento de una corta ventaja de dos tantos: 6-4.

Únicamente cuatro de las catorce parejas que no han estrenado la puntuación positiva en sus tres primeras citas han alcanzado después la ronda de semifinales. En dos casos llegaron a la final: los citados Berasaluze-Albisu en 2013 y Xala-Laskurain un año antes, 2012. Ninguna de ellas se caló las txapelas.

Cinco parejas empatadas

En la pasada edición, la de 2017, Irribarria y Rezusta encadenaron tres victorias al poco de bajarse la bandera del campeonato. Sin embargo, ninguna pareja se quedó descolgada en esos compases iniciales. A esta misma altura del torneo, Elezkano II-Zabaleta, Bengoetxea VI-Larunbe, Altuna III-Barriola, Ezkurdia-Merino II y Urrutikoetxea-Beroiz figuraban empatadas a un punto, sin nadie por detrás.

Estamos, por lo tanto, ante un panorama que de momento guarda pocas similitudes con los de ediciones precedentes. Eso no quiere decir, sin embargo, que el número de puntos necesarios para clasificarse vaya a ser menor. Volverá a rondar las siete. La exigencia será similar desde ese punto de vista.

Ahora bien, las combinaciones de la próxima jornada, la cuarta, garantizan que se va a estirar la clasificación. ¿Por qué? Se enfrentan por un lado las cuatro parejas con dos puntos -Ezkurdia-Zabaleta contra Altuna III-Martija el sábado en Pamplona y Olaizola II-Ander Imaz contra Víctor-Albisu el domingo en Logroño- y las cuatro con uno -Urrutikoetxea-Aretxabaleta contra Irribarria-Merino II mañana en Urretxu y Bengoetxea VI-Larunbe contra Elezkano II-Rezusta la noche del viernes en Oñati-.

Por lo tanto, el próximo domingo habrá dos parejas con tres puntos, cuatro con dos y dos con una. Resta por ver la posición que ocupa cada una.

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