Pelota

Olaizola: «Ya hemos cambiado de chip»

Danel Elezkano golpea una pelota en presencia de Olaizola II ayer en el Labrit.. /JAVIER SESMA
Danel Elezkano golpea una pelota en presencia de Olaizola II ayer en el Labrit.. / JAVIER SESMA

La prohibición de probar las pelotas durante el partido cumple tres meses. Rafa Etxeberria indica que «con esta regla evitamos las suspicacias de que alguien quiera gastarlas o aprovechar para descansar»

JOSEBA LEZETA PAMPLONA.

Tres meses y medio después de la entrada en vigor de la nueva regla, manistas, intendentes y público parecen haber asimilado con absoluta normalidad la imposibilidad de probar las pelotas una vez que el juez lanza al aire la chapa para decidir a quién corresponde el primer saque del partido. Parece que ha sido así toda la vida. Pero no. Se implantó en la pasada feria de San Fermín de Pamplona, en julio.

Una vez que los pelotaris toman contacto con el material en los últimos minutos del calentamiento, la única referencia de la que disponen para sacar una nueva pelota del cestaño del juez es el número que lleva cada una o botarlas en el suelo. Prohibido lanzarlas contra el frontis o la pared izquierda.

Ya en el campo aficionado, torneos como el Bankoa Crédit Agricole-DV y el del Antiguo optaron en su día por una norma asumida ahora por las empresas de mano.

Aimar Olaizola admite que esta medida «no me ha originado ningún problema. Igual algún pelotari dice algo en contra, pero no es mi caso. Es un tema de televisión, sin la que posiblemente no estaríamos aquí en este momento. Cada pelota lleva su número y las probamos antes de empezar el partido. Alguna vez nos enredamos, pero ya hemos cambiado de chip».

Tampoco Danel Elezkano, oponente de Olaizola II en el decisivo partido de la última jornada del grupo A del Campeonato del Cuatro y Medio, muestra mayores inconvenientes al respecto: «Al principio se me hizo raro. Después, te acostumbras. En el momento de probarlas debes fijarte bien en cuáles son vivas y cuáles motelas, y memorizar los números».

Mikel Olaetxea, botillero de Iñaki Artola, confesaba tras estrenarse con este método en el partido de su pupilo contra Laso en el Cuatro y Medio que «se me hizo extraño. Iñaki me pedía consejo y no podía dárselo porque desconocía el comportamiento de cada pelota. El bote contra el suelo es insuficiente para calibrarlo. Comprendo que este sistema beneficia al ritmo del juego y disminuye los parones, pero como botillero perdí la referencia». De estas palabras se deduce la conveniencia de que el botillero intervenga in situ en la elección de material.

«Reticencia a cambiar»

Los intendentes de las empresas valoran positivamente el cambio. Jon Apezetxea, de Aspe, entiende que «ha ido perfecto estos tres meses. Los pelotaris se han amoldado al sistema. He oído alguna queja, pero han sido pocas». El de Goizueta destaca otra consecuencia: «Se usan menos pelotas que antes en los partidos de parejas porque el pelotari es reticente al cambio. Si le va bien con una, tiene mayor reparo a sacar otra nueva salvo en frontones que gastan mucho el material. Es habitual que una o dos pelotas ni siquiera se usen a lo largo de los encuentros».

Rubén Beloki, responsable de este apartado en Asegarce, subraya que «el público ha recibido bien la medida. Reducido el número de parones, los partidos son más llevaderos y rápidos. Se gana tiempo y el número de pelotazos por choque se mantiene igual. Pienso que con esta fórmula la elección cobra mayor importancia. Toca hilar fino. Al principio noté algún recelo, pero suelto. Los pelotaris se quejaron y se quejan mucho más por los descansos de tres minutos».

Rafa Etxeberria, gerente de Asegarce, aporta el punto de vista del empresario: «Positivo. Para el espectador, para la televisión y para la propia pelota. En conjunto. No se pierde tiempo y existe una regla para ello. De paso evitamos suspicacias sobre si alguien recurría a probar las pelotas para gastarlas o para descansar. Pienso que los partidos han ganado en dinamismo y limitamos el número de parones».

El propio Etxeberria añade otro elemento provechoso: «Los festivales de tres partidos rondan ahora las tres horas y cuarto de duración. Suficiente. Eso nos permite programar los terceros partidos a 18 o incluso a 22 sin vernos obligados a bajar a 16, como nos ha ocurrido a veces».

Más

Fotos

Vídeos