Bertsos, sidra y costilla para rendir tributo al campeón

El menú, que costaba 20 euros, consistió en ensalada mixta, tortilla de bacalao, costilla con patatas y queso, nueces y membrillo de postre

E. ECHAVARREN AMEZKETA.

La fiesta comenzó en el Bizkaia de Bilbao cuando conquistó la txapela, pero se prolongó después hasta bien entrada la madrugada en la sidrería Zalbide de Abalzisketa, lugar elegido por los seguidores de Altuna para celebrar sus éxitos. El protagonista llegó alrededor de las 10 de la noche. Y se encontró con cerca de dos centenares de personas vitoreándole.

Durante la semana se pusieron a la venta en Amezketa unos tickets para estar presente en el homenaje, ganase o perdiese, como sucedió el año pasado tras la final del Ogueta de Gasteiz ante Oinatz Bengoetxea. Su precio era de 20 euros. El menú consistía en ensalada mixta, tortilla de bacalao, costilla a la parrilla con patatas y de postre queso, nueces y membrillo. También hubo dos tartas con su imagen, cortesía de la empresa Ogi Berri.

«Teníamos confirmadas 160 personas para cenar, pero luego vino mucha más gente a verle. Querían estar con él, verle con la txapela. Aquello se fue un poco de madre», nos comenta Olatz Garmendia, propietaria de la sidrería, quien reconoce que «el año pasado fue distinto, se fueron antes a casa. Hubo un ambiente muy bonito, pero no la euforia de este año. Todo el mundo estaba cantando».

Nada más cruzar la puerta de entrada, el flamante campeón de la jaula se encontró con la primera sorpresa. La mayoría de los presentes se había descargado unos bertsos de Itziar Altuna en el teléfono móvil y se los cantaron al unísono. El pelotari se emocionó. «Casi todos eran gente de Amezketa, muy jatorras, conocidos que vienen aquí en temporada. Todos se portaron muy bien», puntualiza la propietaria, quien llegó a su domicilio sobre las 3 de la madrugada tras dejar la sidrería en perfecto estado de revista .

Los últimos en abandonarla lo hicieron sobre las 2.30 y el protagonista lo festejó a lo grande. Olatz desvela que «me puse la txapela en la cabeza y me hice una foto con Jokin. Es un chaval majísimo, muy amable, sano, siempre tiene la sonrisa en la boca. Se merecía ganar».

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