Pelota

Con trompetista y con txapelas

Jordi Alemany

Azpeitia, campeón del Interpueblos de Euskal Herria al batir 3-0 a Usansolo

JOSEBA LEZETASan Sebastian

Si en la final del año pasado en Zarautz los azpeitiarras, superados por Doneztebe, debieron conformarse con el ambiente creado por su fiel trompetista, este viernes en Larrabetzu han disfrutado de la misma compañía musical y además han rematado con su victoria ante Usansolo por 3-0 en la final del Interpueblos de Euskal Herria. Es la tercera vez que Azpeitia inscribe su nombre en el palmarés de una competición que ya había ganado en 2008 y 2015.

Cerca de trescientos pelotazales -completaron cuatro autobuses y el resto acudió en vehículos particulares- han arropado a los pelotaris azpeitiarras en un frontón lleno. No han quedado asientos libres y algunos espectadores han seguido de pie los partidos. Pese a que el día y la hora no eran tan convenientes como un sábado por la tarde o un domingo por la mañana, las aficiones no han fallado. Tampoco la de Usansolo.

Azpeitia se ha abonado al 3-0. Llevan tres citas consecutivas con idéntico desenlace: la final del Interpueblos de Gipuzkoa contra Oiartzun, la semifinal del de Euskal Herria ante Gasteiz y la final frente a Usansolo, que plantó cara pese a lo abultado del marcador global.

Los campeones han resuelto en los dos primeros partidos. La emoción ha estado a flor de piel en el de cadetes, que se presumía clave. Aimar Egiguren y Unai Alberdi han necesitado casi 500 pelotazos a buena para doblegar a Gómez y Azkueta en 73 minutos. Después de igualadas a 3, 4, 5, 11, 15, 16, 17 y 19,han resuelto 22-20, reflejo exacto del equilibrio y la incertidumbre que han presidido el encuentro.

Los del Urola, adelantados 15-11, han llegado a ponerse por detrás con un preocupante 17-19. Han reaccionado para tomar ventaja 21-19 y han aprovechado la oportunidad pese al acercamiento a un tanto de los vizcaínos en el 21-20.

Unai Alberdi, como ya sucedió en la final del Interpueblos de Gipuzkoa frente a Oiartzun, ha cargado con el mayor peso del peloteo ante una pareja de Usansolo compensada. Delantero, sabe sufrir como los buenos zaguero. Su compañero Aimar Egiguren, tras un inicio con dificultades, ha mejorado a medida que el juego entraba en su fase más caliente.

Azkueta, uno de los dos cadetes de Usansolo, es hijo del exatleta Jon Azkueta, campeón del mundo júnior en la prueba de 2.000 metros obstáculos en 1986. El chaval ha preferido la pelota.

Por la vía rápida en juveniles

Con el primer punto en el bolsillo y la final más que encarrilada, los juveniles Jon Alberdi y Julen Egiguren han saltado a la cancha dispuestos a certificar la victoria de Azpeitia. Remacharon 22-6 en apenas media hora y 192 pelotazos frente a Ruiz y Prieto. El mayor de los hermanos Alberdi, que forma parte de la lista de futuribles de Asegarce, y su zaguero han vuelto a exhibir calidad y consistencia. Hace falta mucha pareja juvenil para derrotarles.

En el bando perdedor ha causado mejor impresión el delantero, poseedor de una buena pegada, que el zaguero, más apurado en sus acciones. Los azpeitiarras han cobrado ventaja desde los primeros compases y la diferencia no ha parado de aumentar: 4-0, 4-1, 9-1, 9-2, 10-4, 12-5, 20-5 y el definitivo 22-6.

La tranquilidad y la calma se han instalado en el frontón de Larrabetzu para un encuentro de categoría sénior intrascendente desde el punto de vista del título. Markel Etxaniz y Josu Uzkudun, de nuevo sustituto de un Daniel Murgiondo ausente por obligaciones laborales, no han perdido ni la seriedad ni la constancia ni la victoria: 22-16.

Asier Beitia, listo para la retirada de la pelota, y Jokin González han llegado a disponer de un 0-4 a favor y han resistido hasta el 12-8. Para entonces Etxaniz ya firmaba remates y Uzkudun había adoptado el modo de seguridad que caracteriza a un zaguero curtido como él. Han adquirido siete tantos de renta en el 15-8 y han administrado la ventaja. Ni siquiera el acercamiento al 17-14 a cargo de los vizcaínos ha provocado que los azpeitiarras abandonaran su guion, bien definido. Hacía minutos que Azpeitia celebraba el éxito.

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