Campeonato de Parejas

Final del Parejas: Dos para arriba y uno para abajo

Campeones. Tras cerrar la victoria, Joseba Ezkurdia y José Javier Zabaleta saludan a sus seguidores desde el centro de la cancha del frontón Bizkaia. / JOSÉ MARI LÓPEZ
Campeones. Tras cerrar la victoria, Joseba Ezkurdia y José Javier Zabaleta saludan a sus seguidores desde el centro de la cancha del frontón Bizkaia. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Las txapelas confirman la tendencia al alza de Ezkurdia y Zabaleta en el Parejas. Arrollan en una final pobre y rota a Elezkano II y a un Rezusta en caída libre desde que suspendió en la última jornada de la primera fase por un problema en la mano izquierda

JOSEBA LEZETA BILBAO.

El algodón no engaña. Tampoco la liguilla de semifinales de la presente edición del Campeonato de Parejas. La pobre final de ayer en un frontón Bizkaia repleto confimó la tendencia alcista de Joseba Ezkurdia y José Javier Zabaleta, los nuevos campeones, y la crisis de juego en la que Beñat Rezusta se había sumido desde que un mal de manos en la zurda le obligó a suspender en la última jornada de la primera fase. Pese a que tanto los navarros como Elezkano II y el zaguero defensor de la txapela venían de sumar dos victorias, habían transmitido sensaciones dispares. Positivas los primeros. Inquietantes los segundos. Quedaron confirmadas.

Rezusta no ha vuelto a ser el mismo desde aquella semana de reposo. Peor aún. Ha ido claramente hacia abajo. Aguantó como pudo a Zabaleta en el primer asalto de la liguilla de semifinales. En el segundo, al margen de posibles desavenencias por el material, se vio incapaz de dominar a Ander Imaz como cabía esperar de la diferencia de pegada entre ambos. Y tampoco convenció frente a Martija en el duelo que les dio el billete para la final del Campeonato de Parejas por los pelos.

Aunque el de Bergara aseguraba que estaba bien de manos, arrastraba problemas. Tampoco pueden servir de excusa cuando tomas la decisión de saltar a la cancha. No acababa de curar la izquierda. Fuente de sus dudas, persistió como pudo hasta alcanzar el billete para la final con la esperanza de que los quince días de paréntesis sirvieran de terapia. De hecho, terminó contento el entrenamiento que efectuó el lunes en el propio Bizkaia, el escenario de la final del parejas.

Las notas

Ezkurdia: 8
Ritmo. El que más intervino en el juego. Su excelente arranque marcó el desarrollo de la final. Práctico después.
Zabaleta: 7
Brazo fresco. La pelota le sale como un tiro de la derecha. Muy bien en defensa. Dos estiradas magníficas al ancho
Elezkano II: 5
Desbordado. Su compañero no le creó ocasiones de remate. Porfió y peleó. Sin ninguna facilidad y sin éxito.
Rezusta: 3
Desconocido. Su peor actuación... de hace tiempo, quizá en los tres últimos años. Nervioso y sin confianza alguna.

La final, sin embargo, le devolvió a la cruda realidad del último mes: dificultades para gozar de zurda, numerosas escapadas e incapacidad para imponer ese ritmo alto que le caracteriza y hace mella en los adversarios. Esos primeros tantos que debían servir para reforzar su confianza terminaron aniquilando su capacidad de sufrimiento y de lucha. Ese pelotari que nunca se rinde... claudicó.

Ni siquiera los tres o cuatro buenos zurdazos que soltó en el 8-2, resuelto por Danel Elezkano con un voleón a la pared, restituyeron su determinación. Falló al defenderse de volea en el siguiente tanto. Poco después cometió otro error a bote tras desplazarse al ancho para darle con su mano buena. Tampoco pudo devolver dos saques de Ezkurdia sin veneno alguno.

Rezusta es de carne y hueso. Llegó un momento en el que dudamos de ello por la continuidad de sus buenas actuaciones, por su despliegue físico, por la capacidad de aguantar el tipo semana tras semana, por devorar zagueros, uno detrás de otro, durante los dos últimos años. Parecía supermán. Es humano. Por primera vez acusó jugar con una sola mano, no poder distribuir los esfuerzos entre los dos brazos cuando una de las dos manos no te funciona.

IGNACIIO PÉREZ

Ha suspendido el partido que Aspe le anunciaba para hoy en Zumaia. Sus prioridades deben ser otras ahora mismo: recuperar la mano, rehacerse de este golpe psicológico y preparar un Manomanista en el que su condición de cabeza de serie le permite incorporarse a finales de abril.

Ezkurdia, campeón por primera vez, y Zabaleta, que suma su segunda txapela tras la lograda con Irujo en 2013, han seguido el camino contrario para obtener un título del parejas que debe servirles para despojarse del aura de pelotaris psicológicamente débiles y perdedores que les perseguía. Tras una mala primera vuelta, revirtieron su situación con una segunda parte en progresión rematada con una excelente liguilla de semifinales y culminada con las txapelas.

Ezkurdia aportó intensidad en el arranque. Impuso un ritmo alto y creó ventajas en el peloteo a base de voleas y de zurdas de aire en busca de la derecha de Elezkano II, de la que pocas veces surgen problemas para el contrario. El de Arbizu, ayer todo garra y velocidad, se lució incluso en un dos paredes, un besagain que rebasó a la pareja contraria, dos voleas a la pared izquierda y otro sotamano sin respuesta.

Ezkurdia, quien más intervino

Ezkurdia dio más pelotazos que nadie en esta final del Campeonato de Parejas, 126, lo que confirma la sensación de que llevó el mayor peso del juego. Elezkano II pegó 105, mientras que Rezusta terminó con 91 y Zabaleta, el menos participativo, con 82.

La película de la final

6-1. Besagain de Ezkurdia.
El de Arbizu lleva la voz cantante. Entra en juego, busca la derecha de Elezkano II y también castiga atrás. Empiezan a verse las fisuras de Rezusta.
8-2. Más rabia que acierto.
Rezusta suelta tres o cuatro zarpazos que permiten el remate de Elezkano II. Atisbo de reacción de los azules. No irá más lejos.
11-3. Brecha.
La diferencia ya es de ocho tantos. Zabaleta se entona con el paso de los tantos y la ventaja en el electrónico del Bizkaia. Pelea Elezkano II. Sin embargo, Rezusta no es el que nos tiene acostumbrados. Ni de lejos.
18-4. Diferencia abismal.
Máxima ventaja de los navarros: catorce tantos. Segundo descanso. Elezkano II y Rezusta se retiran cabizbajos.
18-8. Por fin.
Los azules suman en el 18-5 el primer tanto con el saque en su poder. Ligera reacción. Sirve únicamente para maquillar el resultado final. Nada más.

Mientras Zabaleta transmitía alguna duda, Ezkurdia se merendó a Elezkano II y Rezusta en ese inicio. De paso, resquebrajó la defensa del zaguero zurdo de Bergara. Ya con su compañero más entonado y la derecha suelta, el de Arbizu se puso en modo práctico. Atacó atrás. Bastaba.

Sin alcanzar cotas tan brillantes como en la liguilla de semifinales, Zabaleta volvió a hacer gala del brillo de su derecha. Sus zarpazos a medio frontis salen como misiles. Incorporó a su repertorio la defensa para llegar al txoko para frenar los intentos de Elezkano II y estirarse a las tablas de contracancha como si se tratara de Titín para alcanzar algunos buenos remates del delantero rival.

Dicen quienes le conocen que Zabaleta rebosa seguridad en sí mismo desde hace varias semanas. Despojado de las dudas que le han acompañado durante mucho tiempo, hasta parece convencido de hacer un papel decoroso en el Manomanista. Es lo que dan las victorias.

Danel Elezkano bailó con la más fea y se le escapó la oportunidad de obtener su primer título en su primera final. No tuvo opción a pesar de esmerarse y poner corazón en todo lo que intentó.

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