Ambivalencia e intuición, cara a cara

mikel unanue
MIKEL UNANUE

La regularidad exhibida durante todo el torneo otorga a Urrutikoetxea la condición de favorito. Ha resuelto con autoridad sus cuatro compromisos. Sin embargo, le falta el paso final ante un Altuna III que comenzó justito y ha ido a más. La final es un partido y hay que demostrar tu valía el último día.

Urrutikoetxea ha sacado bien, ha restado de maravilla -es el mejor en esa faceta- y en el peloteo ha golpeado a ras de chapa con los dos brazos. Ha empleado un juego más largo del habitual en los últimos tiempos. Le ha funcionado la cortada con las dos manos. Abre de zurda al ancho bien y con poca altura, de tal manera que impide al contrario entrar de aire. Y si lo consigue, que sea con dificultades porque la pelota le va hacia los pies. El de Zaratamo es ambivalente: puede jugar de aire y a bote.

Jokin Altuna sabe lo que tiene entre manos. Llama la atención que esté presente en su segunda final siendo aún tan joven. Ha demostrado que lo del año pasado no fue casualidad y se ha instalado entre los pelotaris que dominan la distancia. Intuitivo, termina fácil el tanto. Adivina a dónde irá la pelota y está colocado antes de que llegue la pelota. Eso le ayuda a jugar con malicia todos sus pelotazos. El resto de saque va a ser muy importante para Jokin. Si consigue evitar el posterior remate de Urruti y entra en el peloteo, tiene posibilidades. El amezketarra, pese a no ser tan potente como su rival, posee un pelotazo suelto rápido que le permite obligar al contrario y lanzarse al ataque. Su juego.

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