Amatiño (Autor del libro 'La pelota según Miguel Gallastegi'): «Miguel era para nosotros el campeón del mundo»

El periodista eibartarra recopiló la historia y las anécdotas de quien fue su ídolo de la niñez en 252 entretenidas páginas

J.L.SAN SEBASTIÁN.

Director de Euskal Telebista en su día, así como responsable de comunicación del Euskadi Buru Batzar de EAJ-PNV y responsable de diversos medios de comunicación, Luis Alberto Aranberri 'Amatiño' (Eibar, 72 años) también es el autor de 'La pelota según Miguel Gallastegi'.

- ¿Por qué escribió el libro sobre Miguel Gallastegi?

- Ander Letamendia dedicó un libro a Miguel Soroa y la propuesta fue suya.

- ¿Encontró sorpresas y datos inesperados en su investigación?

- No. Conocí a Miguel de niño. Yo tendría quince años en el momento que dejó de jugar a pelota. Más tarde, cuando empezamos a organizar eventos relacionados con las Euskal Jaiak y el euskera, me tocó negociar con él en su condición de gerente del teatro Amaya. Traíamos a Eibar a Benito Lertxundi, Xabier Lete... También era conocido de mi padre.

- ¿A la altura de qué deportista o personaje actual situaría al Gallastegi de su época de pelotari?

- Para nosotros, de niños, era más que el campeón. Era el campeón del mundo porque pensábamos que a pelota se jugaba en el planeta entero. En la pelota actual no existen campeones del mundo. Miguel lo era. Veíamos a un gigante, a una persona que destacaba por su físico. Elegante, con brazos largos. Todavía conserva unas manos enormes. Era un atleta con mayúsculas, el primer manista profesional que se cuidó y preparó como un deportista de élite a las órdenes de Justo Larrañaga, el panadero, que había sido futbolista del Racing de Santander.

- ¿Se preparaba mucho?

- Cuidaba las manos y los brazos. Para endurecerlas cortaba troncos con el hacha.

- Ander Letamendia cuenta que en Francia le confundieron con Johnny Weissmuller, el actor que interpretó a Tarzán.

- Desconocía esa historia. A Miguel llegaron a llamarle el Coloso, el Hércules... Era un dandi. Habla sin complejos y tiene don de gentes.

- Una victoria.

- Contesto de memoria, a botepronto. Miguel destaca su triunfo a izquierdas contra Zurdo de Mondragón. También fueron importantes sus tres victorias sobre Atano III en los desafíos.

- Una derrota.

- Una al final de su carrera, en Bergara. Cuando llegó a casa, su esposa, María Jesús, le tenía preparada la bañera y una copa de champán. Miguel recuerda que le trató de maravilla.

- Un frontón.

- El Astelena de Eibar. Allí aprendió a jugar a pelota y jugó cantidad de veces.

- ¿Tan reivindicativo era como pelotari?

- Muchísimo. Asegura que en algunos frontones no había vestuarios en condiciones y se cambiaba en otros edificios. Empezó a pedir ducha, jabón y toallas. Para él y para sus compañeros. Solicitaba las mismas condiciones que en otros deportes. Fue el primero que se enfrentó a las empresas. También dejó de jugar la final manomanista contra Barberito por sus reivindicaciones.

- ¿Tanto poder tenía Gallastegi?

- No le gustaba que para ver su partido las empresas obligaran al público a comprar entradas para otros festivales. Fue a la huelga con otros pelotaris, si bien al final se quedó solo. Miguel tenía capacidad para aguantar, algo que no podían hacer sus compañeros. Era otra sociedad.

- ¿Son tan distintas la pelota actual y la de aquella época?

- Gallastegi entiende que el material de hoy en día es más vivo y que los pelotaris de antes eran mejores. Es muy crítico con los tacos de los manistas actuales. Dice que de esa manera no se puede sentir la pelota dentro de la mano, que no se puede dirigir bien la pelota. Sin embargo, ves jugar a los delanteros de hoy en día y te entran dudas sobre esa opinión. Hay que situar a cada pelotari en su época.

- Ahí continúa Miguel.

- Siempre me ha llamado la atención cómo ha seguido acudiendo al frontón pese a su avanzada edad. Por fortuna, le ha ayudado la salud. Zorionak, Miguel.

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