Pelota

Altuna III noquea a Artola en Eibar

Jokin Altuna entra de aire con la izquierda ayer en el Astelena de Eibar con Iñaki Artola corriendo al ancho. / ASKASIBAR
Jokin Altuna entra de aire con la izquierda ayer en el Astelena de Eibar con Iñaki Artola corriendo al ancho. / ASKASIBAR

El amezketarra se jugará con Ezkurdia el pase a semifinales, donde ya figura Urrutikoetxea

ENRIQUE ECHAVARREN EIBAR.

Jokin Altuna noqueó ayer en el Astelena de Eibar a Iñaki Artola y se prepara ahora para disputar el combate decisivo contra Joseba Ezkurdia, en un cuadrilátero -frontón- aún por determinar. El amezketarra fue declarado ganador del derbi guipuzcoano por k.o. La decisión de los jueces de la catedral, que reabría sus puertas, fue unánime. Su victoria le permite a Urrutikoetxea hacer simplemente guantes con Artola en la última jornada, probablemente el lunes 30 en el Santanape de Gernika. El de Zaratamo ya tiene reservada una silla de ring para semifinales.

«Tenía que ganar sí o sí y he cumplido el objetivo. Las sensaciones han sido distintas a las de Lekunberri. He pasado una semana difícil y he venido con la lección aprendida. Sigo con vida. Ahora el objetivo es ganarle a Ezkurdia», nos decía Altuna III en vestuarios una vez concluido el partido. Se había quitado un buen peso de encima.

El amezketarra comenzó a ganar el partido desde que se puso los guantes -en este caso tacos-. Era consciente de que sus opciones de seguir con vida pasaban por hacer besar la lona al contrario. No le convenía un combate largo, con intercambio de golpes. Lo mejor era acabar cuanto antes y enviar a su enemigo -en este caso amigo- a la habitación del sueño. Lo consiguió en solo 37 minutos y 181 pelotazos a buena, en un abrir y cerrar de ojos.

Altuna sabía que no podía fallar. Artola se encontraba en la misma tesitura, pero el amezketarra no quiso en esta ocasión trabajar para la empresa. Para qué iba a estar cruzando 'jabs' y 'uppercuts' innecesarios si lo más fácil era cruzar el gancho y arrimar la pelota a la pared. Altuna le hizo bailar a Artola al son que quiso. Su juego de piernas nos recordó al mítico Muhammad Alí. No dio pasos de más sin sentido, puntada sin hilo. Todo estaba estudiado al milímetro, cuadriculado. «Vuela como una mariposa y pica como una abeja». Esa fue una de las frases que dejó como legado Cassius Clay, que podría aplicársela perfectamente al amezketarra.

Falta de saque

Altuna fue a lo suyo. Su primer tanto, una cortada larga de zurda por la pared era un aviso de lo que vendría después. Por ahí encontró un filón el subcampeón de la distancia. Y también con el saque, jugada con la que consiguió seis tantos directos. Artola no acababa de ponerse a la pelota y comenzaba a vislumbrar que ganar era una tarea prácticamente imposible. Dos tantos muy duros al principio que acabaron con sendos envíos suyos a la contracancha acabaron por minar su moral. Y su físico. Mikel Olaetxea, su botillero, tuvo que pedir el segundo descanso con 9-3 en contra en el marcador. Y cuando tuvo una mínima opción de intentar darle la vuelta a la situación con una volea al ancho (10-4), cometió falta de saque por tiro corto al tanto siguiente. Adiós.

El alegiarra decidió tirar por la calle de en medio. Arriesgar, no le quedaba otra. Ya perdía 15-4. Se adelantó en cuatro ocasiones para restar de aire y en la quinta, la última, Altuna le dejó clavado al sacar al ancho. De esa forma acabó el partido el amezketarra. Como los grandes púgiles de la historia. Sin un rasguño en su rostro.

«No me ha salido nada, me he sentido incómodo desde el principio. Y eso que entrenando me veía bien, pero he tenido un día malo. Jokin ha jugado bien, me ha ganado fácil. He regalado mucho. Tenía poca confianza en el resto y he decidido arriesgar cuando el partido estaba casi decidido. Es una pena quedarse fuera», decía Artola.

A Altuna le espera ahora Ezkurdia, 'El Animal' -así le calificó el propio Altuna- en una pelea que se presume más igualada que la del Astelena. El amezketarra podría introducir variantes, cambiar de táctica, fajarse, aunque no le conviene demasiado dada la fortaleza y la violencia que imprime a sus pelotazos el de Arbizu, sobre todo de volea, pero el objetivo para ambos es el mismo: entrar en semifinales y luchar por la txapela.

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