Pelota

«Nuestros hijos prefieren a Jokin antes que a Messi»

Garikoitz e Imanol Altuna, sentados en las gradas del frontón Beotibar de Tolosa./IÑIGO ROYO
Garikoitz e Imanol Altuna, sentados en las gradas del frontón Beotibar de Tolosa. / IÑIGO ROYO
Altuna II y Altuna I. Exremontistas y tíos de Altuna III

El genial delantero de Amezketa ha compartido muchas horas de su vida con dos hermanos que conocen lo que significa calarse la txapela

JOSEBA LEZETATOLOSA.

Jokin Altuna añadió el III a su nombre como manista en reconocimiento a los dos pelotaris que le precedieron en su familia, los remontistas Imanol y Garikoitz Altuna, I y II de la saga, respectivamente. En contra de lo que pueda parecer, no proceden de la rama paterna, sino de la materna, también Altuna. Imanol, de 49 años, fue una vez campeón de parejas (2003) y siete subcampeón. En el palmarés de Garikoitz, de 42 años y retirado de forma prematura en 2009 por culpa de un pelotazo en el ojo, lucen dos txapelas de parejas (1997 y 2000). Pero ahora, la víspera de la final del Cuatro y Medio, toca hablar principalmente de su sobrino.

- ¿Durante cuánto tiempo fueron profesionales del remonte?

- Yo estuve casi 21 años, en concreto 20 y 11 meses.

- En mi caso fueron 15 raspados.

- ¿Jugaron a mano antes de dedicarse al remonte?

- Sí. Hombre, en aquella época el seguimiento de la pelota a cargo de los medios de comunicación no estaba tan centrado en la mano, como ocurre en la actualidad. Yo tenía otro hándicap: sufría de las manos.

- Yo también di mis primeros pasos en la mano. Sucede que Imanol había empezado en el remonte y era, como hermano mayor, un referente para mí.

- Además, teníamos un primo que fue remontista, Joaquín Etxeberria, y me regaló una cesta.

- Ten en cuenta que nuestro abuelo materno, Aierbe, había sido profesional del remonte en Madrid. No le conocí, pero sí a Joaquín Etxeberria. Nuestro aita iba habitualmente al frontón a ver sus partidos. Primero al Urumea y después a Galarreta. Habrá visto centenares de partidos. Quizá miles.

- El aita ha sido un pelotazale fiel al remonte. Sábados y domingos no faltaba nunca a Galarreta. Menos aún cuando jugábamos nosotros.

- ¿Con qué manistas coincidieron de niños?

- Entre los más conocidos, Asier Olaizola, Xabier Imaz y Enrique Galarza.

- Me enfrenté a Mikel Unanue en el Interpueblos. El referente de aquella época era otro pelotari donostiarra, Arrarás. Jugaba de zaguero.

- Jokin les acompañaba los fines de semana tanto a Galarreta como al Euskal de Huarte.

- Íbamos juntos en el coche y se quedaba en las gradas al lado del aitona.

- La afición le viene desde pequeño. Le gustaba todo lo relacionado con la pelota. Se pasaba el día entero en el frontón.

- Ha metido miles de horas jugando en el frontón. Aparte de eso, ha visto mucha pelota, tanto en directo como en televisión.

- ¿De qué hablaba mientras iban en automóvil? ¿Qué les preguntaba?

- Era tan pequeño que no decía ni mu. Podría tener cuatro o cinco años cuando empezó a venir con nosotros. Iba callado. Eso sí, no perdía detalle de nuestras conversaciones.

- Ya había crecido para cuando debuté yo. Me llamaba la atención cómo controlaba a nuestros rivales. Enseguida se daba cuenta de quién era bueno, de si la combinación de ese día era o no difícil... Tenía montado su escalafón.

- Le hacía compañía al aitona.

- Si había partido de campeonato, venía con la ama, nuestra hermana Kontsuelo.

- Y si no venía ella, le preparaba el bocadillo para comérselo en el frontón.

- ¿Quiso Jokin ser remontista?

- Le regalamos una cesta. Recuerdo que un día fue al frontón a probar, la pelota le vino más rápida de lo calculado, le pegó en la cabeza y regresó con un buen chichón a casa.

- Fue sin casco. De todas maneras, le tiraba más la mano que el remonte. Desde el principio.

- A medida que crece él, se produce el declive del remonte, que pierde parte de su atractivo para la juventud.

- Imanol es padre de Aitor, un chaval de 14 años que la semana pasada se proclamó campeón de Gipuzkoa cadete. Garikoitz tiene dos niños: Jurgi, de 9, y Unax, de 8. ¿Cómo miran a su primo?

- Mira, te lo explico fácil. Si a nuestros chavales les pones delante a Altuna III y a Messi, se quedan con Jokin. Sienten devoción por su primo. Le han visto jugar a pelota desde niños y quieren ser como él. Le prefieren antes que al astro argentino.

- La afición a la pelota les viene a través de Jokin.

- Cuando venía a estudiar a la ikastola de Tolosa, comía al mediodía en mi casa y se sentaba en la mesa con mi hijo Aitor. Desde entonces mantienen una relación estrecha y especial.

- Cuenta que se enfadaba muchísimo cuando veía perder a Irujo en la tele.

- Siempre ha sido irujista. Y por tanto, tenía a Aimar como gran rival.

- A los seguidores de Olaizola II les sucede justo lo contrario. No quieren saber nada de Irujo.

- Desde ese punto de vista, Jokin ha cambiado con el tiempo. Gracias a que han alternado en el vestuario, se ha ido dando cuenta de lo que es Aimar y de lo que significa. Ahora que lo conoce, ve de otra manera al de Goizueta.

- Ustedes, como su sobrino, también crecieron con un piano en casa.

- Somos cinco hermanos y Kon-tsuelo, la ama de Jokin, es la mayor de todos. Daba clases de solfeo. A nosotros, en cambio, no nos iba nada eso del do-re-mi. Preferíamos y preferimos la pelota. Creo que al sobrino le ha pasado lo mismo que a nosotros.

- ¿Por qué es seguidor del Athletic?

- Le pilló la época en la que la Real bajó a Segunda. Veía al Athletic en Primera y pienso que le influyó eso.

- Su aita no es nada futbolero, aunque quizá siente mayor simpatía por el Athletic. En cambio, por nuestro lado somos realistas todos salvo el hermano mayor, rojiblanco. O sea, cuatro contra uno.

- Por la rama paterna no observo demasiada pasión por el fútbol.

- ¿Jugaba a fútbol Jokin?

- Creo que bien. La tienda Xanti Kirolak suele sacar equipos de categorías inferiores y le llamaron cuando tendría unos 12 años. Se arreglaba bien con el balón en los pies. Tengo entendido que lo hacía en punta.

- Destacaba. Pero lo suyo no era el fútbol, sino la pelota.

- ¿Qué tal en los estudios?

- Había que empujarle un poco, pero sacaba adelante los cursos sin problemas.

- En la escuela es listo. Como en el frontón.

- Engancha al pelotazale.

- Transmite sobre la cancha y también cuando habla. Es igual de agradable en la calle. La gente le aprecia.

- ¿Os pide consejos?

- No los necesita. Es muy maduro para su edad.

- Siempre le he dicho que no haga caso a nadie. Que opte por lo que ve claro. Tiene mucha afición. Como ha dicho mi hermano, llama la atención por su madurez para tener solo 21 años.

- Trataba de ayudarle cuando debutó. Le apuntaba detalles a corregir. Hoy en día no hace falta decirle nada. Está centrado en su profesión y no le cuesta nada ir a entrenarse.

- Le veo feliz en ese mundo. Era su mayor ilusión y ha visto cumplido el sueño que tenía de chaval.

- Hablemos de la final de mañana.

- Difícil. Por algo está el dinero tan a favor de Urrutikoetxea. La cátedra no acierta siempre, pero verá razones para inclinarse por el de Zaratamo. Es de los peores contrarios para el juego de Altuna III. Pero hay que tener confianza en Jokin porque ha demostrado mucho juego y capacidad para complicar la vida a cualquier rival.

- Todavía es un niño en comparación con Urrutikoetxea. Tiene margen de mejora. Ahora bien, si el sobrino pone sobre la cancha todo lo que lleva dentro, su rival deberá hacerlo muy bien para calarse la txapela del Cuatro y Medio.

- Urruti está más hecho como pelotari, pero Jokin no se achanta en las finales. Demuestra carácter y sabe desenvolverse en los partidos importantes.

- Si quiere ganar, Urrutikoetxea deberá demostrar que es superior. Altuna III no se lo va a poner fácil.

- Ha empezado por detrás en varios compromisos de este Campeonato del Cuatro y Medio, y ha demostrado temple para sobreponerse, dar la vuelta a la situación y remontar. Lo hizo contra Ezkurdia y en la semifinal ante Olaizola II. No se sale de los partidos.

- Si le viene la inspiración, puede hacer daño a cualquiera. Ha ido a más según avanzaba el torneo.

- Ha cogido confianza con la zurda a la hora de restar saques. Le sucedió lo mismo el año pasado. Los devolvía mejor partido a partido. Tiene que salir mentalizado de que cogerá poca pelota dentro del dos. Toca ser paciente y aprovechar las oportunidades que se le presenten.

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