Pelota

Albisu seca las jugadas al txoko de Bengoetxea VI

Jon Ander Albisu arma su largo brazo derecho ayer en el Adarraga./JONATHAN HERREROS
Jon Ander Albisu arma su largo brazo derecho ayer en el Adarraga. / JONATHAN HERREROS

Víctor y el zaguero ataundarra suman su primer punto con un partido práctico

JOSEBA LEZETASAN SEBASTIÁN.

Jon Ander Albisu acudió al txoko en ayuda de Víctor una docena de veces. Llegó en todas a la pelota antes de que diera el segundo bote, señal inequívoca de su capacidad de anticipación y de la rapidez de sus piernas. El zaguero de Ataun secó una de las fuentes de éxito preferida de Oinatz Bengoetxea, autor únicamente de dos tantos de paradas al rincón: uno al principio, 2-0, y otro al final, 16-21. Pocos para la cantidad de intentos.

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Albisu saltó a la cancha con las ideas claras: «Sabía que Oinatz iba a jugársela en los primeros cuadros y he intentado cubrir los huecos». El propio Víctor había avisado a su compañero: «Le he dicho a Jon Ander que viniera al txoko cuando Bengoetxea VI se colocaba en la postura del gancho».

Tiempo de juego
61 minutos y 54 segundos.
Pelotazos a buena
463, más cinco de la vuelta del 9-7.
Tantos de saque
Bengoetxea, 2. Víctor, 3.
Faltas de saque
Bengoetxea, 0. Víctor, 0.
Tantos en juego
Bengoetxea VI, 6. Larunbe, 0. Víctor, 11. Albisu, 0.
Tantos perdidos
Bengoetxea VI, 5. Larunbe, 3. Víctor, 5. Albisu, 3.
Marcador
4-0, 4-6, 5-6, 5-7, 9-7, 9-13, 10-13, 10-16, 12-16, 12-17, 13-17, 13-21, 16-21 y 16-22.
Momios de salida
100 a 90 a favor de Víctor y Albisu. 70 a 100 por abajo.
Incidencias
floja entrada en el Adarraga de Logroño. 350 espectadores. Jugaron sin botilleros ya que las dos parejas pertenecen a Asegarce. Antes de comenzar el estelar se guardó un minuto de silencio en memoria de Jesús Ruiz 'Bastida', exmanista de Villamediana de Iregua fallecido el sábado. Logró la medalla de plata en trinquete en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.
350
pelotazales
acudieron ayer al Adarraga de Logroño
Pocos. No alcanzaron la media entrada. La apuesta por el frontón de la capital riojana desde la feria de San Mateo no está dando los frutos perseguidos por las empresas. El tirón de Víctor es de momento insuficiente para atraer más público.

Les funcionó esa estrategia defensiva. También la ofensiva porque no se precipitaron. Aparcaron las prisas y maduraron el peloteo como primera opción.

LAS FRASESOinatz Bengoetxea Asegarce «Ya sabíamos lo que juega Albisu; tiene unas patas terribles y ha quitado mucha pelota» Jon Ander Albisu Asegarce «Oinatz es un artista y te exige mucho; sabía que debía cubrir el txoko y creo que lo he hecho bien»

Hasta el momento no les había ido bien a los pegadores. Ni en Bera, donde perdieron Ezkurdia-Zabaleta, ni en Pamplona, escenario de la derrota de Urrutikoetxea-Ladis Galarza. Golpear más atrás había resultado insuficiente. Hasta ayer en el Adarraga, donde Víctor y Albisu encontraron la seriedad y la eficacia necesarias para doblegar a los subcampeones salientes, Bengoetxea VI y Larunbe.

A sus 27 años, Jon Ander Albisu parece haber encontrado el punto de equilibrio que le ayuda a llegar con asiduidad al cartón 22. Su excelente otoño, con nueve o diez victorias consecutivas desde que cayera en la final de San Mateo el 24 de septiembre, es la prolongación de todo lo bueno que apunta desde agosto. Ganó los torneos de Zarautz y Donostia con Bengoetxea VI y Artola, respectivamente. En el Aritzbatalde le nombraron mejor jugador del torneo, como en Logroño pese a perder la final. Remató su trayectoria con su éxito en el Masters del Labrit en compañía de Altuna III.

Recientemente renovó hasta 2022 con Asegarce y sigue sin bajarse del carro. Las manos le responden y desborda confianza. Ni siquiera un contratiempo le frenó ayer en Logroño. «He notado algo en una de las esquinas del agujero que me hago en la protección de la mano derecha», apuntó. «Me ha ayudado Pablo Berasaluze y lo hemos arreglado. He terminado bien. Estoy listo para jugar el próximo domingo en Zierbena contra Urrutikoetxea y Ladis Galarza».

Lleva cuatro meses en los que han desaparecido las lagunas de su juego, esa cadena de errores que llegaba en un momento determinado del encuentro y no terminaba de corregir. Asume los fallos y reacciona. Como los zagueros hechos y derechos. Ahora mismo contagia seguridad en lugar de dudas.

Lo de extender la pelota, emplear la volea y correr lo mismo al ancho que al txoko ya lo hacía antes. Le faltaba ese poso que se ha procurado y que le sitúa en la cúspide actual de los zagueros al lado de Beñat Rezusta.

Además, conoce a Víctor. No en vano disputaron nueve partidos juntos en la anterior edición del Campeonato de Parejas, cuando el de Ezcaray sustituyó al lesionado Artola. Tardaron un tiempo en acoplarse. Luego les fue mejor. Eso que llevan adelantado. Ante Bengoetxea VI y Larunbe volvió a quedar claro que suman mucha pegada. Víctor también castiga al zaguero contrario cuando sale al cuatro para darle a bote. Es una de sus virtudes. Mantuvieron la calma cuando el delantero de Leitza y el zaguero de Galdakao se adelantaron 4-0. Sin embargo, Larunbe falló tres saques de Víctor que llegaron francos a su zurda tras tocar la pared izquierda. Ayudaron a Víctor y Albisu a levantar el vuelo y ponerse 4-6.

Oinatz Bengoetxea acertó con el saque-remate en los primeros compases. Una volea a la pared izquierda, un bonito remate de zurda de sotamano y un besagain le devolvieron el mando en el marcador: 9-7. La superioridad en el peloteo, sin embargo, era de otros. Y eso que Larunbe no entrega pelota. Coge altura en el frontis, sobre todo de zurda, y no se dejó avasallar por Albisu. Le falta aún el empaque actual del ataundarra, más constante y dispuesto para correr a donde haga falta.

Los azules maduraron juntos los tantos. Víctor no se lanzó al remate a lo loco. Tal y como requería la superioridad de su compañero, esperó paciente, sin perder ese punto de agresividad que le distingue. Brotaron sus ganchos, sus paradas al txoko, sus dejadas y hasta un dos paredes para irse 9-13 y 10-16.

Oinatz Bengoetxea contribuyó con algunos errores en ataque. En ocasiones producto de la prisa propia de quien desea remontar. También de la falta de finura y puntería. No tuvo su mejor tarde. Tampoco parece atravesar ese momento dulce que le acompañó durante tantos meses. Las acciones a la contra no le funcionaron ante un Víctor capaz de sujetarle y de aprovechar incluso situaciones ventajosas.

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