Pelota

Aimar deja su tarjeta de visita en el Ogueta

Olaizola II arma el brazo para golpear de derecha ante Bengoetxea VI en el Ogueta./EL CORREO
Olaizola II arma el brazo para golpear de derecha ante Bengoetxea VI en el Ogueta. / EL CORREO

El goizuetarra, decisivo, y Ander Imaz consiguen el sexto punto ante Oinatz y Larunbe, que tienen pie y medio fuera del campeonato

ENRIQUE ECHAVARREN SAN SEBASTIÁN

Aimar Olaizola y Ander Imaz sumaron en el Ogueta de Gasteiz su sexto punto -ascienden a la tercera plaza de la clasificación- y están más cerca de conseguir una plaza en la liguilla de semifinales del Campeonato de Parejas. Su victoria les permite afrontar las cuatro jornadas que restan con otra tranquilidad. Por contra, Oinatz Bengoetxea y Mikel Larunbe dicen prácticamente adiós a la competición antes de tiempo. Necesitan ganar todo, rezar y esperar a otros resultados. Complicado, por no decir imposible. Los vigentes subcampeones tienen más de pie y medio fuera del campeonato.

El duelo del Ogueta, que volvía a acoger un partido de competición tras no haberse disputado allí ningún partido del Manomanista y del Cuatro y Medio, tuvo un protagonista positivo en la figura de Olaizola II. Y otro negativo, Larunbe. Al zaguero de Galdakao se le atragantó el frontón gasteiztarra.

14 Bengoetxea VI-Larunbe

22 Olaizola II-Imaz

Tiempo de juego
50 minutos y 51 segundos.
Pelotazos a buena
401.
Tantos de saque
Bengoetxea, 0. Olaizola, 1.
Faltas de saque
Bengoetxea, 0. Olaizola, 0.
Tantos en juego
Bengoetxea, 7. Larunbe, 0. Olaizola, 10. Imaz, 0.
Tantos perdidos
Bengoetxea, 2. Larunbe, 9. Olaizola, 5. Imaz, 2.
Marcador
2-0, 2-5, 5-5, 5-9, 9-9, 9-11, 10-11, 10-13, 12-13, 12-16, 13-16, 13-20, 14-20 y 14-22.
Momios de salida
100 a 90 a favor de Olaizola y Ander Imaz. 70 a 100 por abajo.
Incidencias
muy cerca del lleno en el Ogueta de Vitoria. 1.600 personas. No hubo botilleros al tratarse de pelotaris de la misma impresa, Asegarce.

No quiso ponerlo como excusa para justificar su mal partido, pero dilapidó las opciones de su pareja con un error tras otro. Con la derecha, con la izquierda. Arriba, abajo. «Me voy triste a casa, he jugado fatal. He tenido un día negro», confesó en vestuarios. No se escondió, reconoció que rindió muy por debajo de su nivel habitual. A pesar de que no le acompañaban los resultados, estaba haciendo un buen campeonato. Pero lo de este domingo fue un borrón.

Para Bengoetxea VI y Larunbe era una final. Necesitaban imperiosamente la victoria para seguir vivos, pero ni por esas. Tuvieron la mala suerte de encontrarse con un Aimar Olaizola en estado de gracia, que llevó él solo las riendas del partido. Sin oposición. Una decena de remates ganadores, un saque y una defensa de libro fueron la tarjeta de visita que dejó el goizuetarra en el Ogueta. Por si a alguien se le ocurre programarle de nuevo en el recinto de Mendizorrotza.

Un pelotari diferente

A sus 38 años, Aimar volvió a poner de manifiesto que es un pelotari diferente al resto, que marca diferencias. Su inteligencia y sus dotes naturales para jugar a pelota, su gran pasión, le permiten salir airoso de situaciones comprometidas. Era consciente de que el Ogueta, donde la pelota coge mucha carga en los cuadros traseros, podía ser una trampa para Ander Imaz. Y más ante un pegador como Larunbe.

Por eso se dispuso a prestarle su ayuda desde que le pelota se puso en juego. Restando de aire los saques de Oinatz, quitándole de sotamano las pelotas difíciles. Todo por una causa común, sumar el punto. El zaguero oiartzuarra comenzó con dudas. La primera pelota que tocó se le fue abajo de zurda, pero con el paso del tiempo se fue asentando. No pudo dominar a Larunbe, pero al menos no falló. Su segundo y último error llegó en el 13-16 al enviar la pelota al colchón superior con la derecha. Salió del Ogueta con mucha más confianza de la que entró. Y eso siempre es positivo.

Por contra, Oinatz volvió a quedarse en tierra de nadie. El leitzarra puso toda la carne en el asador, pero acabó rindiéndose ante la evidencia. Ha ido de menos a más en el campeonato, pero la losa que arrastraban él y Larunbe era demasiado pesada. «A partir de ahora ya no tenemos nada que perder, tampoco mucho que ganar, pero saldremos a la cancha a defender nuestro honor. No vamos a rendirnos, no lo hemos hecho hasta ahora», declaró el leitzarra. Su concurso en el campeonato no ha sido el esperado.

Seis parejas separadas por solo dos puntos

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